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Salud  |  02 octubre de 2023  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

El bullying o matoneo escolar como posible delito de responsabilidad penal adolescente

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La corte suprema de justicia ha sentenciado esta semana un fallo histórico al otorgarle naturaleza de potencial delito adolescente por acto agravado para mayores de 14 años al tan común y muchas veces subestimado por directivos docentes e incluso padres de familia, fenómeno del Bullying escolar.

Luego de revisar las pruebas y los efectos que trajo para una víctima menor de 12 años, pudo concluir con base en la evidencia probatoria de que se trataba de un acto premeditado, consistente y destinado a ocasionar un daño a la víctima, quien fue obligada incluso a desnudarse para satisfacer la perversa y despiadada burla de sus compañeros mayores de 14 años concluyendo que hubo “dolo” o lo que ciencias forenses y derecho penal se conoce como la intención de obrar de mala fe y de ocasionar un daño a la víctima.

¿Hay dolo en un menor de edad? Siempre y cuando no haya retraso mental o un trastorno del desarrollo, si habrá capacidad de premeditar acciones tanto buenas como malas o benévolas o perversas, ya que ya a esa edad existe la capacidad de ser consciente de las consecuencias de los actos y es importante entonces que padres y educadores entiendan esto para no subestimar el daño del bullying y la responsabilidad de controlar impulsos y de ser compasivos, empáticos y capaces de sentir el dolor que se ocasiona a otro y sus efectos.

Si un individuo no es capaz de sentir compasión, piedad, y remordimiento después de los 12 años, se puede instaurar un trastorno disocial que podría evolucionar a rasgos psicopáticos, por lo cual es tan importante que la sociedad no sea permisiva con ninguna forma de maldad desde la pubertad o la adolescencia y ayudemos a que los chicos y chicas sean consecuentes y autocontrolados desde corta edad.

Aplaudo la sentencia de la corte al conferir la naturaleza del delito al Bullying cuando se prueba el daño emocional, psicológico y moral que la víctima ha de padecer no solo en el corto sino en el mediano y a largo plazo en secuelas como estés postraumático, depresión, trastornos de ansiedad, desórdenes alimenticios e incluso ideación e intentos de suicidio. Todos trastornos mentales prevenibles que ocasionan profundo sufrimiento.

En consulta no es poco común encontrar adolescentes y jóvenes con una autoestima profundamente lesionada que fueron en algún momento de su vida víctima de burlas, saboteos, apodos, humillaciones, comparaciones, manipulación y degradación por parte de unos pocos que muchas veces son los más “populares” o “cool” de las escuelas, especialmente en secundaria.

El fenómeno está mantenido entonces por las relaciones de dominio, de poder y búsqueda excesiva de aprobación de los padres, que condiciona una de las prácticas más comunes en la adolescencia, como mecanismo de consecución de estatus social.

Esto se encuentra predispuesto por los valores consumistas y excesivamente egoístas de una sociedad y una cultura excesivamente superficial y que muchas veces prima la competencia, el estatus y el éxito a toda costa por encima de los valores y principios éticos y morales. La cultura del estatus y la competitividad excesivas y despiadadas.

¿Si un niño ve que su padre es soberbio, agresivo en el tráfico vehicular, arrogante y que humilla a sus subordinados o a los vendedores ambulantes, entre otros ciudadanos menos privilegiados que aprenderá? ¡Aprenderá a replicar los mismos patrones donde para sentarse superior se necesita humillar a otros!

 Una forma perversa pero común de satisfacer los deseos narcisistas de personas sin piedad y sin escrúpulos.

¿Si un padre victimiza a su hijo luego de que el colegio de su hijo, le informa sobre el comportamiento de matoneo de su hijo y, en cambio, de llevarlo a la reflexión a la posición crítica, lo trata como a una víctima indefensa, quien sin importar sea culpable o inocente, debe proteger? ¿Qué se puede esperar? Que desarrolle rasgos egocéntricos y con ellos una pobre capacidad de introspección, empatía, habilidades prosociales y en general un pobre desarrollo moral.

El desarrollo moral superior ha de buscar la ecuanimidad, la justicia, la benevolencia y la verdad y en ello debe sustentar su actuar un ser humano capaz de evitar hacer daño a otros e incluso de procurar el bienestar de todos y todas no solo velar por su propio bienestar.

La escuela es el escenario en donde podemos a aprender a tolerar la diferencia, a escuchar, a trabajar en equipo, a respetar a otros y a desarrollar una elevada consciencia moral en el que el bienestar del grupo debe ser cuidado por cada individuo que lo compone.

El mensaje es claro, entonces. Si los padres no muestran a los hijos acciones como la capacidad propia en sus vidas con ejemplos y experiencia de vida, de reconocer errores, ponerse en los zapatos del otro y de disculparse a través de la reflexión de los actos y de sus consecuencias en los ideales éticos universales. Poco o nada están haciendo por una educación que prevenga el bullying.

Los educadores, por su parte, en las clases de ética, valores y cultura ciudadana y civismo pueden a través de metáforas, ejemplos reales, noticias, películas, cuentos y juegos de roles, llevar a los púberes y adolescentes a ponerse realmente en los zapatos del otro y entender revisando la historia los valores que sustentan una sociedad, ecuánime, sana y justa.

Por otro lado, y en el otro extremo, si los padres o madres son demasiado punitivos, humillantes y descalificadores y siempre critican a su hijo sin escucharlo con razón, mesura y ecuanimidad ocasionarán un efecto igualmente destructivo o aún más lesivo para terceros, ya que este hijo o hija puede desplazar toda su ira reprimida luego a otros que considere débiles gestándose una profunda rabia culpa e inconformidad con el error.

El equilibrio entre los límites, las reglas, la autoridad con disciplina positiva y la reflexión no permisiva y el diálogo sin permisividad es entonces delgada, pero cada padre podrá buscar un equilibrio para lograrlo sin caer en los extremos del autoritarismo castigador ni en la laxa y débil permisividad que poco edifica seres humanos íntegros, autosuficientes conscientes y funcionales.

El perfeccionismo puede llevar a que el individuo no se acepte porque los padres no le aceptaron tal como tal era, enfocados en críticas. Esto puede llevar a buscar luego defectos en el otro, ya cometer matoneo escolar o incluso matoneo empresarial en la vida adulta. 

Este infante crece y luego en su adolescencia y vida adulta no acepto nada que no sea perfecto, proyectando a través de una compensación reactiva toda la necesidad de juzgar y condenar lo que no sea perfecto, ya que el mismo no tolera sus propios errores por lo cual tiendo a señalar y culpar los de otros y a exigirse demasiada perfección. Esto se ve especialmente, en personalidades neuróticas de naturaleza ansiosa y controladora. Esto puede llevar a la injuria, a la calumnia y al excesivo juicio y necesidad de castigo a terceros, que es solo una forma inconsciente de defenderse de la poca aceptación de sí mismo a través del bullying, la excesiva crítica y la intolerancia a terceros.

Lo que hay que sanar es interno y tiene que ver con la autocompasión, pero eso corresponde al terreno terapéutico y de crecimiento personal que cada persona deberá contemplar si quiere crecer.

Finalmente, debe quedar claro que la capacidad de planear, premeditar, concebir y contemplar las consecuencias de las propias acciones a través de un pensamiento avanzado(meta cognición, juicio y razonamiento) está ya desarrollada en promedio a los 12 años y por ello la responsabilidad penal adolescente inicia a los 14 años y ha de respaldarse que a los 14 años los chicos y chicas muchas veces subestimados como niños inocentes incapaces de hacer daño o premeditar maldad y crueldad, sean conscientes de que sus acciones tendrán consecuencias penales, ya que las cifras de depresión y suicidio juvenil, anorexia, bulimia, cutting, asociado a bullying no son menores y es menester de padres u educadores ser conscientes de esto so pena de ser cómplices del tan peligroso fenómeno del bullying. Un fenómeno que es un volcán en potencia capaz de destrozar vidas y de acabar con ellas directa e indirectamente, como en el suicidio y la depresión mayor.

Empecemos por casa y antes de juzgar analicémonos.  Antes de justificar a los hijos e hijas, seamos críticos y justos para que este fenómeno no se siga propagando como la peor de las modas, y de las formas de alcanzar la tan anhelada popularidad a costa del sufrimiento de los más débiles.

No es más fuerte el que matonea o humilla. Es de hecho el más cobarde e inmaduro. Así debemos verlo, ya que quien para sentirse grande humilla a otro en cualquier escenario o momento de la vida solo deja ver la pobreza de su alma y la bajeza de su corazón.

Un ser humano útil a la sociedad no puede interiorizar desde niño, como se ve en muchos matoneadores, que el fin justifica los medios y que ha de obtener lo que quiere a cualquier costo.

Los adultos debemos ser consecuentes con la sentencia de la honorable corte suprema de justicia y con la búsqueda de una sociedad más compasiva, altruista, generosa y menos instrumental, superficial y materialista.

Las guerras, la corrupción y la destrucción del medio ambiente son todas consecuencias de la insaciable avidez del ser humano.

 

GERMAN ESTRADA MARIÑO

[email protected]

PSICOLOGO CLINICO

PSICOTERAPEUTA INDIVIDUAL DE PAREJA Y DE FAMILIA

PERITO FORENSE

LIDER CAMPAÑA VOLUNTARIA DETECCION DE LA DEPRESION Y PREVENCION DEL SUICIDIO

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

WHAS APP CITAS VIRTUALES EN INGLES Y EN ESPAÑOL: 316 4502080

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