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Mascotas  |  04 febrero de 2023  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

¿Por qué domesticamos a los gatos y nos sentimos tan atraídos por ellos?

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Los gatos pueden convertirse en nuestros compañeros de vida, confidentes de nuestros secretos, preocupaciones y sentimientos más profundos, pero, ¿tener estas relaciones tan intensas con nuestros mininos es saludable a nivel psicológico y físico?

La ciencia, a través de genetistas, expertos en enfermedades infecciosas, psicólogos y otros científicos de ámbitos relacionados han presentado muchas teorías sobre por qué los gatos son animales que nos atraen tanto y cómo su relación con nosotros afecta a nuestra salud.

El gato doméstico que conocemos a día de hoy viene de su ancestro el gato montés Felis silvestris lybica, que habitaba en el Creciente Fértil, la intersección de la antigua Mesopotamia, Egipto, el Levante y Persia, tal y como explican los análisis de ADN del estudio sobre cómo los gatos conquistaron el mundo antiguo.

Esta no es la primera investigación que sugiere que la relación entre humanos y gatos comenzó hace unos 9.500 años, son varios los estudios que hay sobre esto. "Los gatos fueron domesticados como comensales, se acercaron a los asentamientos humanos porque había comida", afirma la Dra. Eva María Geigl, autora del estudio sobre cómo los gatos conquistaron el mundo antiguo.

"Se adaptaron a este entorno humano específico, lo que representó una ventaja evolutiva para ellos. Los humanos tenían un interés real en tener gatos cerca, estaban felices de que los felinos se comieran a los roedores que destruían sus cosechas de cereales".

Otro estudio afirma que había al menos 13 genes felinos que prueban la transición del gato salvaje al amistoso, estando relacionados con la cognición y el comportamiento y los que podrían haber ayudado a nuestros mininos a entender el sistema de recompensas de los alimentos y no tener tanto miedo a los humanos.

De hecho, también hay estudios que han conseguido recorrer la expansión de los gatos por el mundo, desde su hábitat de origen al mundo, a través de las movilizaciones humanas, siendo la más importante de ellas durante el período Clásico, cuando el gato egipcio se extendió por todo el Viejo Mundo.

La Dra. Patricia Pendry, de la Universidad de Washington, estudia las interacciones entre humanos y animales y ha publicado una investigación en la que describe este vínculo tan fuerte.

"Las respuestas impredecibles que nos dan los gatos nos dan la percepción de que somos elegidos o percibidos como especiales. También creo que es debido a que la respuesta tiende a tardar un poco más en surgir, nos cautiva el deseo de saber qué hará el gato, casi de una manera adictiva".

Otras investigaciones sugieren que también las similitudes que comparten los cachorros de gato con los bebés humanos, hacen que no podamos evitar encontrar a los mininos adorables. Respondemos instintivamente a los ojos grandes y al comportamiento juguetón.

Además, no podemos olvidarnos el factor humorístico, un atractivo de los gatos que cautiva a millones de personas y que es fácilmente demostrable por la fama que tienen estos animales.

Corren más rápido de la cuenta, chocan, saltan con menos fuerza de la que deberían, frenan demasiado tarde, etc. tanto cachorros como adultos se enfrentan en su día a día a situaciones que nos sacan sonrisas.

No obstante, estos no son los únicos motivos por los que amamos a nuestros mininos. Además, con el tiempo y más investigaciones hemos descubierto que el estar acompañados de nuestros gatos nos beneficia a nivel de salud, tanto física como psicológica.

Por ejemplo, un estudio publicado en National Library of Medicine afirmaba que las personas que habían tenido un gato en sus hogares tenían un menor riesgo de morir de un ataque al corazón que las personas que nunca habían tenido uno.

También un estudio realizado por la organización benéfica de bienestar felino Cats Protection, en Reino Unido, afirmaba que el 93,7 por ciento de los encuestados dijo que tener un gato había sido beneficioso para su salud mental.

Al final, tal y como dice la Dr. Pendry, "los gatos nos prestan atención, alivian nuestra soledad, nos brindan consuelo, diversión y juego, afecto y un permiso especial para acariciarlos y mantenerlos en nuestro regazo, lo que libera oxitocina, que suprime la producción de cortisol (una hormona del estrés)".

¿Cómo no vamos a querer a nuestros pequeños mininos si, no solo nos hacen felices en nuestro día a día, sino que también nos ayudan a tener una mejor salud y a estar mentalmente mejor?

 

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