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Columnistas  |  25 enero de 2023  |  12:00 AM |  Escrito por: Gilberto Zaraza

El estado y su eficacia

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Gilberto Zaraza

Gilberto Zaraza Arcila

El Estado es una organización política constituida por un territorio, una población y un conjunto de instituciones burocráticas que conforman el gobierno, a través de las cuales ejerce el monopolio del uso de la fuerza. Se dice que tiene 3 poderes ejecutivo, legislativo y judicial, pero en realidad son 5, incluyendo el poder económico y el de los medios de comunicación que manipulan a su conveniencia las masas. El Estado fue instituido para proteger la propiedad y la libertad de los propietarios. Los 3 poderes actúan para favorecer los intereses del poder económico y fomentan la concentración de la riqueza y la desigualdad.

Max Weber lo define como: “Asociación de dominación con carácter institucional que ha tratado con éxito,  de monopolizar dentro de un territorio la violencia como medio de dominación y que con este fin ha reunido todos los medios materiales en manos de sus dirigentes y ha expropiado a todos los seres humanos que antes disponían de ellos, por derecho propio, sustituyéndolos con sus propias jerarquías supremas.”

Para Marx el Estado no es el reino de la razón, sino de la fuerza; no es el reino del bien común, sino del interés parcial; no tiene como fin el bienestar de todos, sino de los que detentan el poder.

El Estado de derecho es el ordenamiento jurídico centralizado que debe asegurar el acceso a la justicia pronta y efectiva a todos los ciudadanos. Debe estar asociado a la ética como un aspecto fundamental, para que quienes ejercen alguna responsabilidad lo hagan basados en principios y  valores, siendo justos,  correctos y respetando la legalidad.

En Colombia, como lo establece la constitución política tenemos un Estado Social de Derecho, pero que ni es social, ni de derecho, porque no todos somos iguales ante el Estado, ni ante la ley, ni se garantizan los derechos constitucionales fundamentales. Son simple letra muerta.

En este Estado, el gobierno ha mantenido abandonada a  casi toda la periferia del país, donde se concentra la población indígena, campesina y afrodescendiente,  las zonas rurales, los municipios más alejados y los barrios circundantes de las grandes ciudades; que son la mayoría de la población,  que subsisten en condiciones de pobreza y miseria. En este Estado deformado, el gobernante  utiliza las fuerzas armadas y el paramilitarismo para imponer el “orden” por medio de la represión, la violencia y el terrorismo de Estado, porque considera que quien exige sus derechos y libertades es un terrorista.

Tenemos un Estado ineficaz y antiético, donde quienes detentan el poder hicieron alianzas ilícitas entre los diferentes poderes y con organizaciones al margen de la ley (paramilitares y narcotraficantes) para implantar un régimen de componendas y complicidades, donde impera la corrupción, la impunidad, la injusticia y la desigualdad. Existen carteles de la toga, de la contratación, del trámite de leyes para favorecer a los poderosos, etc.

Por primera vez un presidente progresista llega al gobierno, pero no al poder. Desde allí está tratando de cumplir con la constitución para garantizar los derechos y las libertades que le han sido negados  a la mayoría de la población que ha sido excluida y olvidada. Está tramitando las reformas políticas económicas y sociales para corregir la inequidad y la desigualdad, pero se ha encontrado con la férrea oposición de la derecha que se opone a que se acabe con los privilegios y se implante un  Estado de Bienestar para todos los colombianos.

Por eso promueven paros y  taponamiento de vías, y a través de los medios de manipulación, con mentiras, promueven el miedo; aduciendo que el gobierno les va a quitar los subsidios, las pensiones y el empleo.  Ante esto el presidente  acudiendo a la democracia invita a la ciudadanía a debatir y apoyar las reformas en las calles. Pero la oligarquía arguye que quiere imponer el Estado de opinión.

La obligación de la mayoría de colombianos desvalidos es la de salir a las calles a exigir a los congresistas la aprobación de las reformas  a la salud, pensional, laboral, a la educación, política, etc. Y apoyar irrestrictamente al gobierno progresista y humanista que quiere saldar la enorme deuda social que dejaron gobiernos de derecha. No podemos dejarlo solo en esta lucha. Quienes lo elegimos debemos salir el 14 de febrero, el 1 de mayo y las veces que sea necesario a respaldarlo.

Debemos exigir el cumplimiento de sus promesas y la construcción de una Colombia más humana, justa e incluyente, donde podamos vivir en paz, con libertad e igualdad, a cambio del sistema actual que nos hace más desiguales y menos libres. Para obtener el poder, el Pacto Histórico debe ganar  las elecciones regionales de octubre próximo, las mayorías del Congreso y las elecciones presidenciales en el 2026.

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