Con el equipo de voluntarios también estuvieron dos estudiantes de medicina de la Universidad del Quindío
De los 14 voluntarios de La Cruz Roja – seccional Quindío que fueron a apoyar las labores de búsqueda y rescate en Venezuela, 4 son uniquindianos: Jeyns Plaza Padilla, María Antonia Restrepo Duque, Joselyn Arredondo Torres y Ana Milena López Osorio.
Es de recordar que el pasado 24 de junio de 2026, a las 6:04 p.m., dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 golpearon distintas zonas de Venezuela. A la fecha hay alrededor de 5.200 personas fallecidas y más de 16.000 heridos, así como cientos de edificaciones e infraestructuras afectadas y colapsadas. La Guaira fue la zona más afectada, según las autoridades venezolanas, más de 17.000 personas se encuentran sin vivienda.
Solidaridad
Cuando ocurre la emergencia y Venezuela logra dimensionar la magnitud de lo que está viviendo, el país se da cuenta de que no está en la capacidad de atender el desastre solo. En esos casos, existe un llamado internacional que permite que diferentes grupos de rescate de todo el mundo lleguen hasta allá. En ese momento, las Cruz Rojas del mundo se activaron y en Colombia solo hay dos seccionales con equipos certificados por la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo en Búsqueda y Rescate Urbano (USAR), que son Quindío y Caldas.
14 voluntarios del Quindío, entre los cuales se encuentran 4 uniquindianos, viajaron el 26 de junio a Venezuela para ser un complemento de apoyo en temas de rescate y salud. “Ese día nos alistamos, viajamos por tierra a Bogotá y luego al aeropuerto de Maiquetía en un vuelo humanitario. Cuando aterrizamos, no sabíamos la dimensión real de lo que había ocurrido”, contó Plaza Padilla.
Plaza Padilla fue voluntario en los terremotos de Haití y Ecuador y, aunque no vivió en carne propia el de Armenia, ha sido testigo de lo que es perderlo todo.
El equipo de voluntarios quindiano hizo lo que más pudo. En el proceso, lograron localizar a dos personas sin vida, y pudieron permanecer el tiempo operacional permitido. Incluso, el uniquindiano contó que tuvieron la oportunidad de conversar con el papá de Lucas —el niño que fue una de las esperanzas más grandes del desastre y a quien lamentablemente encontraron sin vida— y de apoyar en las labores de búsqueda, localización y tratar de hacer el rescate con un equipo de Estados Unidos llamado Snake: “La utilizamos, trabajamos con ese equipo, lamentablemente pues no pudimos llegar más lejos, pero esas maniobras y ese espacio nos permitió compartir con el papá y el tío de Lucas, y conocer un poco su familia”.
Los voluntarios quindianos, así como la mayoría de rescatistas de todo el mundo, tuvieron que limitarse a atender a los pacientes que llegaban al hospital de campaña y, aunque fue un aporte valioso, ellos sabían que podían haber hecho más en terreno.
En el hospital de campaña, que se instaló en el campamento de rescatistas, podía llegar una persona que tenía un esguince en un tobillo o una persona recién rescatada de una estructura colapsada, con un infarto o con un trauma, y había que atenderla sin pensar en qué se tenía a la mano. Las condiciones del hospital eran básicas, y en ese tipo de emergencias, lo más importante es el conocimiento que se tenga y las ganas de servir, de ayudar.
Con el equipo de voluntarios del Quindío también estuvieron dos estudiantes de medicina de la Universidad del Quindío. “Excelentes personas, excelentes seres humanos.
Durante las jornadas en el hospital de campaña, las uniquindianas se dedicaron a ayudar a las personas que llegaban con enfermedades crónicas que necesitaban medicamentos, y a cada herido que necesitaba atención inmediata. El polvo aumentaba las alergias y los días, la desesperanza. Muchos de los pacientes que llegaban necesitaban apoyo psicosocial o querían ser escuchados, “y eso fue uno de los trabajos más importantes que hicimos: escuchar y tranquilizar”.
“Aprendimos de todo el equipo médico profesional que había en el campamento, trabajamos con pocas herramientas y con lo que sabíamos hacer. Había que ser muy versátil, porque la cantidad de pacientes era demasiada y eso nos transformó como personas y como médicas. Atendimos soldados heridos, señores que se lastimaban buscando sus familiares, mujeres en shock emocional. A todos les brindamos ayuda, porque a eso fuimos, a servir”, contó la médica uniquindiana.
Héroes de Venezuela
Cada voluntario rescatista recibió una medalla y un reconocimiento por parte de la presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela “a la entrega, nobleza, heroísmo de quieres, desafiando toda dificultad, consagran su labor a la asistencia y ayuda humanitaria en nuestro territorio”.
Con orgullo y admiración, felicitamos y agradecemos a los uniquindianos voluntarios de La Cruz Roja Colombiana, por dejar en alto el nombre de nuestra institución y del territorio quindiano. Gracias por su labor de servicio y de entrega.