lunes 15 Jun 2026
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Es cuestión actitudinal

21 mayo 2026 11:01 pm
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Nos molestamos con las encuestas que no muestran los números que nos gustaría ver, lo cual es una equivocada manera de entender el proceso y, con él, el derecho al triunfo que le asiste a cualquiera de los contendores. Como participantes de un mismo “juego” todos tienen la obligación de respetar las reglas y así mismo el derecho al respeto del resultado; así las cosas, la lógica indica que la actitud en general debe ser optimista, al esperar que las cosas salgan bien, lo que no niega las dificultades, los sinsabores y el gran esfuerzo que implica la batalla. No se entiende porque hay personas que se molestan cuando perciben el optimismo del contendor. La actitud optimista no es agresiva y tampoco garantiza el resultado, pero sin duda es la mejor manera de comportarse cuando se atraviesa un camino lleno de retos, dificultades y desgaste emocional y físico importante. Cosa muy distinta ocurre cuando se pierden los límites del respeto y se confunde una actitud optimista con un comportamiento intolerante y agresivo: ahí ya se puede empezar a medir la estatura moral de quienes acompañan los procesos: en este tópico se va incrementando el riesgo de perder la confiabilidad entre las diferentes esquinas lo que automáticamente se convierte en un peligro inminente puesto que se despierta la agresividad como forma defensiva. Cuando esas pasiones cogen ventaja, se da rienda suelta a una andanada de hechos que desfiguran por completo la verdadera razón que motiva la competencia y entonces se pierde lo fundamental como norte. Entonces, hábilmente, aparece el “mesianismo” que consiste en atribuir a un individuo características divinas que lo empoderan casi como una especie de dios: ¿qué se puede esperar de algo así? pues algo muy alienante que en temas deportivos se denomina “fanaticada”: ahí se pierde la capacidad de análisis, objetividad y justicia porque el asunto es un deseo de ganar como equipo, creencia o juego: gravísimo cuando ese enfoque se le da a una elección presidencial que no es un juego. El fenómeno Cepeda, por ejemplo, es preocupante porque el comportamiento de muchos de sus votantes parece ser cuestión de “partido” y no de convicción y fe por su líder: en muchas charlas con sus fanáticos se percibe la ignorancia muy preocupante en la argumentación que se basa en el odio y la polarización lo cual, por definición, no es un buen comienzo para nada: realmente no salen del mismo discurso de “opresión”, “esclavitud”, “ricos versus pobres” y “deuda histórica”… ¡que irresponsabilidad y falta de coherencia! El pueblo vive la violencia y el pánico que traen día a día las “narco-bandas” pero no dimensiona su gravedad. Qué curioso. A ver si en el ultimo instante piensan en la patria y votan valerosamente por Colombia y su presidente, no se trata de un jueguito de partidos. Necesitamos, unión, orden, respeto, inteligencia y gente preparada y constructiva. [email protected]         

2 respuestas

  1. Querido doctor, sus analisis sobre lo que no se debe hacer no sirven para nada. Por que no se atreve a recomentar a su candidato, o mejor al candidato que usted considere digno por su honorabilidad y su honradez.

  2. 1. No podemos creer en las encuestas, porque después de la ley que las regula se le debe dar un peso del 65% a los estratos 1 y 2 mientras que el Dane solo les da el 45%
    2. Definitivamente no se puede hacer una campaña política de odio y segregación. Hoy todos somos colombianos y esta es nuestra tierra, no se puede seguir discriminando

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