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*REALISMO INGENUO

13 mayo 2026 10:52 pm
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En un contexto amplio, el realismo ingenuo es la creencia de que percibimos la realidad tal como es, sin mediaciones ni distorsiones, y que nuestra visión del mundo refleja objetivamente los objetos y eventos externos. Se llama ingenuo porque parte de una confianza inmediata de la percepción.

El realismo ingenuo ha sido cuestionado por la filosofía, la ciencia y la psicología. Se debate, por ejemplo, si los colores y otras propiedades son inherentes a los objetos o si son efectos de la interacción de la luz y nuestros sentidos. También qué papel juegan las construcciones culturales y cognitivas en nuestra experiencia del mundo.

En el contexto de la Psicología social contemporánea el término fue trabajado a profundidad por el doctor londoLee Ross, sus trabajos más prominentes los hizo en la universidad de Stanford. Su obra surgió en un momento en que la disciplina buscaba comprender cómo las personas interpretan la conducta propia y ajena, y de qué manera esas interpretaciones influyen en juicios, decisiones y relaciones interpersonales. En ese escenario, Ross desarrolló conceptos que redefinieron el estudio de la atribución, la percepción social y los errores sistemáticos del juicio humano.

“Yo veo los hechos objetivamente, si alguien no está de acuerdo conmigo, debe ser porque esta desinformado, sesgado o manipulado”.

El mecanismo psicológico que explica el realismo ingenuo:

  1. Yo veo la realidad como es
  2. Las personas razonables deberían llegar a conclusiones similares
  3. Si alguien discrepa: Está mal informado, es irracional o tiene intereses ocultos.

Cuando este sesgo se radicaliza, el adversario deja de verse como alguien que interpreta distinto y pasa a verse como torpe, malintencionado o corrupto.

El concepto de realismo ingenuo, debería funcionar como un antídoto contra la arrogancia cognitiva, que nos permita estar siempre alertas y reconocer que mi interpretación del mundo está afianzada a través de percepciones, emociones, historias y valores previos, aunque yo la sienta objetiva.

No se trata de renunciar a nuestras convicciones, más bien percibir con apertura y respeto al otro.  Permitirle a nuestra conciencia que se enriquezca y se afirme en concepciones cada vez más amplias.

Ya lo decía el querido Aristóteles hace más de dos mil trecientos años: “solo una mente educada puede aceptar un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo”

* A propósito de elecciones y polarización.

2 respuestas

  1. Excelente columna. Ese ‘síndrome’ creo que está afectando ahora mismo la percepción de la realidad de buena parte de las 40 millones de personas del censo electoral, según muestran las poco representativas encuestas de intención de voto. En estas circunstancias hay que hacer un llamado a la sensatez, esto es una mirada a conciencia, libre, sin sesgos y con la mayor objetividad posible. Tal vez sea ingenuo… Y atrvido a recomendar que voten por Sergio Fajardo.

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