Néstor Ocampo
Fundación Ecológica Cosmos
Desde hace unos años para acá son comunes las avalanchas muy turbias en el rio Santodomingo, fuente de agua del acueducto municipal de Calarcá, aguas tan cargadas de sedimentos que colmatan los tanques desarenadores de la bocatoma y causan problemas aguas abajo. Como sucedió hace poco, el 1 de abril.
Vimos a la CRQ, la Alcaldía de Calarcá, la Unidad Municipal de Gestión del Riesgo y la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo, ocupadas en salidas de campo por la cuenca media del río, en abril, “evaluando los puntos que están generando algún tipo de riesgo para la comunidad” y constatando la “acumulación de bancos de sedimentos en algunos sectores del río que podrían estar generando presiones sobre toda la ribera del río” (director de la CRQ).

Pero las verdaderas causas de esos riesgos y bancos de sedimentos se encuentran aguas arriba, en la parte alta de la cuenca, donde una empresa aguacatera ha comprado centenares y centenares de hectáreas, en ambas vertientes, y adecúa terrenos para establecer cultivos de aguacate Hass. Abre vías y construye infraestructuras por dónde y cómo le da la gana, sin quien le controle. Ya ha logrado unir la vereda Planadas, con la vereda El Túnel, y salir a la carretera central, imponiendo de facto un ordenamiento territorial favorable a sus intereses y en contra de los intereses del municipio.
No se olvide que esas son áreas de la Reserva Forestal Central (Ley 2ª de 1959) y que, además, fueron declaradas “de interés público” por tratarse de “áreas de importancia estratégica para la conservación de recursos hídricos que surten de agua los acueductos municipales” (Artículo 111 de la Ley 99 de 1993). En otras palabras: en esas áreas no se debió permitir, nunca, el establecimiento de esos cultivos ni la ejecución de esas obras. ¿Alguna de las autoridades mencionadas se habrá ocupado de eso para prevenir desastres al menos?

Además, en esas áreas se encuentran grandes acumulados de cenizas volcánicas, provenientes del volcán Machín, que fácilmente son arrastradas por las aguas lluvias, sobre todo cuando se abren vías y terraplenes, sin mayor cuidado, “toreando esos barrancos” como dicen campesinos del sector.
Lo que las “autoridades» andan buscando aguas abajo, podría estar aguas arriba.
2 respuestas
Las instituciones encargadas de estos controles se durmieron y los dejaron llegar demasiado lejos , ahora será más difícil ponerles control , pero es necesario , los afectados no tenemos la solución y es su responsabilidad nuestro bienestar
El quindío es un deparramento con capas del suelo muy frágiles que con un mal manejo pueden impactar las fuentes de agua y la salud de los habitantes.¿consideraron ésto los políticos que sirvieron de corte de bienvenida a los aguacateros extranjeros?