SE CONVIERTEN EN CAMPOS DE BATALLA
Iván Restrepo R
Hoy día de la Madre, segundo domingo de mayo, mis cuñadas, y otros allegados nos devanamos los sesos pensando cómo vamos a celebrar esta magna fecha.descartados de plano los restaurantes, domicilios de comida y similares. Soy asiduo de cuanto comedero se aparece por la vía los restantes 364 días del año, en donde no pueden faltar el pollo asado, los tamales, la pizza, las hamburguesasy otros.
Mi profesión me enseñó a observar esta fecha con mucha cautela. En el primer día de la Madre que enfrenté cuando trabajaba en el Hotel Hilton de Bogotá, ¡Oh sorpresa! el buffet al lado de la piscina estaba atiborrada de comensales de un perfil familiar, diferente al habitual del ejecutivo que era el nicho de mercado al que estábamos acostumbrados.Bien recuerdo a un caballero ya entrado en tragos que al final del ágape no dudo en echarse al hombro una patilla gigante parte de la decoración del gustoso buffet; con su fruta a cuestas salió caminando carrera séptima abajo,rodeado de toda la familia.
Me llamó la atención un aviso que vi en Madrid, cierto díaen el que mi viaje de trabajo coincidió con la fecha: “Este restaurante, hoy día de la Madre, no es apto para personas impacientes, hambrientas o con suegra sensible”.
Eso sí, hay que reconocer que la intención de todo el núcleo familiar es noble. Se trata de homenajear a la madre, sacarla de la cocina, evitarle el corre corre de pelar papas, lavar platos, servir la sopa y preguntar por décima vez quién quiere más arroz. El problema es que esa idea tan hermosa la tienen, al mismo tiempo, todos los hijos de este país yentonces el restaurante, que justo el sábado previo parecía un lugar civilizado, ese domingo se convierte en una mezcla de terminal de buses, sala de urgencias y procesión de Semana Santa.
Todo comienza con la llamada ingenua:
—¿Tienen mesa para el Día de la Madre?
Al otro lado, el restaurante responde con una frase peligrosa:
—Sí, claro, con reserva.
Esa palabra, “reserva”, produce una falsa sensación de seguridad. Uno cree que significa cupo o mesa aseguradocuando en realidad, en el Día de la Madre significa: “Usted tiene derecho a esperar un poco menos que los que no reservaron”.
La familia llega puntual. Error número uno: allí descubre que también llegaron puntuales otras 40 familias, todas con madre, abuela, tías, cuñados, niños hiperactivos y un señor que pregunta cada cinco minutos: “¿Será que falta mucho?”.La homenajeada, mientras tanto, permanece sentada en una silla plástica Rimax cual trono improvisado, con un ramo de fragantes rosas rojas en la mano, mirando el horizonte gastronómico con una mezcla de ternura y resignación. Ella, que ese día debía ser tratada como reina, empieza a sospechar que en su casa hubiera almorzado mejor, más rápido y sin música a todo taco.
El mesero ataviado para esta magna fecha con corbatín negro y servilleta al brazo aparece corriendo como si estuviera en una competencia olímpica. Lleva tres bandejas, dos gaseosas, cuatro excusas y una mirada que ya no pertenece a este mundo. Cuando alguien le pregunta por la mesa reservada, responde con esa frase universal del servicio colapsado:
“Ya casi”.
“Ya casi” es una unidad de tiempo misteriosa. Puede significar cinco minutos, media hora o el próximo gobierno a partir de este 7 de agosto.
Por fin, después de una espera heroica, la familia es ubicada. La mesa como es usual, hay que nivelarla con 5 servilletas muy dobladas. La madre sonríe. Las madres tienen ese don sobrenatural de sonreír incluso cuando todo indica que debieron quedarse en casa comiéndose esos fríjoles con arroz y huevo encima que sobraron del almuerzo del díaanterior.
Ya sentadas a manteles las 18 personas van a lo que vinieron (normalmente en estos restaurantes que manejan grandes volúmenes, lo aconsejable es manejar un buffet), en medio del desespero y del hambre que pudo haber producido ese largo tiempo de espera, se lanzan al ataque lanza cuchillo en ristre como si todo se fuese a acabar de súbito. Recuerden amigos lectores: dense primero una vuelta por el buffet y luego, hagan un repaso mental sobre que si y que no, tengan presente que normalmente la proteína va casi siempre al final del mesón; las ensaladas y el pan al principio, de forma tal que la gente se rellene de lo que menos incide en el costo promedio por persona/comida.
“El año entrante hacemos algo en la casa, a mí no me traigan a estos bochinches, estoy mamada; pidan una silla de ruedas para que me lleven hasta el carro” dice la homenajeada
Espero que todos ustedes mis apreciados lectores hayan disfrutado del día maternal, y, obvio si me están leyendo, es porque han sobrevivido la experiencia.
Hasta la próxima.
2 respuestas
Apreciado Iván,
Soy lector de su columna hace algún tiempo, me gusta la forma como presenta sus argumentos en diferentes temas alrededor del turismo,
Como doliente directo del sector discrepo de su última columna sobre día de madres y Restaurantes,
Es cierto que es un día en el cual todos quisiéramos homenajear a nuestras madres de la familia, una hermana, una tía, la esposa, etc, y para nosotros los prestadores de servicio es un reto grande poderlo hacer sin demoras y haciéndolas sentir en verdad como lo que son, las reinas de cada mesa atendida,
Pero también hay detrás toda una logística que no es fácil, hoy los Restaurantes somos espacios sociales y en verdad nos preparamos para este magno día, desde el personal extra cada mes más difícil y más caro por ser este día, los alquileres, los cantantes para la serenata, la compra de más que siempre se programa, la selección del menú para ellas,
Y siempre lo vamos a querer hacer mejor, desde Acodres, gremio al que pertenezco estamos unimos compartiendo experiencias y con gran colegaje para mejorar en estos días tan retadores,
Desde mi punto de vista seguimos mejorando mucho en el Quindío, tenemos una gran gastronomía, tenemos unos sitios espectaculares que se preparan para este día especial y tenemos Restauradores capacitándose y queriendo mejorar cada día para hacer de esta una real experiencia de celebración con este ser tan especial,
Esta el reto y está todo un sector que quiere mejorar y hacerlo cada vez mejor,
La gastronomía quindiana es la mejor, solo nos falta CREERNOSLO y yo creo que usted es un excelente embajador que nos puede ayudar a difundirlo,
Un abrazo Iván
Con aprecio y admiración
Luis Parra
Cocinero local
Tío tan bello,que artículo tan cierto , así es ,usted siempre recreando toda la realidad con su fantástico humor ,me encantó su artículo , gracias por deleitar a sus lectores ,un abrazo tío