miércoles 13 May 2026
Pico y placa: 9 - 0

En las montañas del Quindío niños aprenden francés sin dejar sus raíces

Se enseña el idioma galo a partir de juegos, relatos y experiencias locales
18 abril 2026 11:19 pm
Compartir:

Mientras el sol recorre los cafetales del sur del departamento, en Génova un grupo de niños de la zona rural saluda en francés, juega con palabras que suenan a otra geografía y descubre que aprender un idioma extranjero no significa olvidar su tierra.

Así funciona Les Gardiens de la Montagne (Los guardianes de la montaña), un proyecto educativo que está rompiendo esquemas en el corazón rural del Quindío, coordinado por Cristian Camilo Reyes Galeano, docente de la Licenciatura en Lenguas Modernas con énfasis en Inglés y Francés de la Universidad del Quindío. Son actualmente 45 niños beneficiados, con el apoyo de la alcaldía municipal.

Realidad

La iniciativa nació como respuesta a una realidad histórica: la marginación de las zonas rurales en el acceso a lenguas extranjeras. La semilla del proyecto surgió a partir del trabajo de la Comunidad Mixta de Investigación, Formación e Innovación —Heliconia Dreamers—, y también al escuchar el sentir de las profesoras rurales y del municipio, que decían que sería bueno poder integrar otra lengua aparte de la que ellos ven en el colegio. Así lo explica su coordinador, Cristian Camilo: “Se apuesta por romper esa idea de que aprender otro idioma es algo lejano o innecesario para los escenarios rurales. Los niños de estos territorios también tienen saberes, historias, culturas, tradiciones que pueden dialogar perfectamente con otras lenguas”.

Método

Lejos de los métodos tradicionales basados en repetición y memorización, este taller —avalado por la Vicerrectoría de Extensión de la Uniquindío— enseña el idioma galo a partir de juegos, relatos y experiencias locales. Los niños estudian las partes de la ciudad, pero con su propio municipio como mapa. Comparan saludos en francés con los suyos. Analizan la familia desde las formas como ellos nombran a los suyos. “Se vuelve un puente entre lo propio y lo global”, enfatiza Reyes Galeano. “No es una enseñanza impuesta, sino que se construye con los mismos niños”.

Detrás en el aula también se encuentra Alejandra González Tafur, estudiante de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la alma mater, quien ejerce como profesora de francés en el taller. Su motivación, dice, nace del amor por la enseñanza y por el territorio quindiano.

“Me inspiran mucho los niños, especialmente porque a esa edad tienen mucha curiosidad y me enseñan muchas cosas a mí también como mujer, como profe, como persona”, comenta González Tafur. Para ella, la formación universitaria con enfoque territorial ha sido clave: “Permite que haya una relación bilateral en la que yo aprendo de ellos y ellos aprenden una lengua extranjera por parte mía”.

La docente añade un argumento práctico: el auge del turismo y la exportación de café y cacao en la región hace que las lenguas extranjeras sean una herramienta para “valorizar y negociar” sin perder la identidad. “No se trata de sobreponer otras culturas, sino de hacer un diálogo intercultural”, subraya.

Experiencia

Carmen Nieves vive en la vereda El Dorado y es madre de dos estudiantes del taller: Pablo y Paula Pérez. Ella decidió que sus hijos aprendieran francés convencida de que el idioma les abrirá puertas en un mundo globalizado. “El francés ha ayudado a mis hijos a mejorar su habilidad para aprender idiomas, a desarrollar su memoria y concentración, y ha fortalecido su confianza para comunicarse”, afirma la acudiente, quien agradece al profesor Cristian Reyes por crear “un espacio divertido y efectivo”.

Su hijo Pablo, con la frescura de sus palabras, resume: “Lo que más me gusta del francés es que puedo aprender cosas nuevas para poder comunicarme en otro idioma. Me gusta de las clases la dinámica, y lo que más me gusta del profesor es cómo nos explica, aprendemos canciones, hablamos y nos reímos”.

Sembrar

Con este proyecto, que se desarrolla en el municipio de Génova, se tiene como faro fortalecer el vínculo entre escuela, comunidad y universidad, promoviendo un plurilingüismo participativo. La meta, según su coordinador, es que los niños “se formen en una lengua extranjera para que habiten la diversidad cultural con identidad y, sobre todo, con sentido crítico”. La clausura de este curso se realizará a mediados de mayo, donde los niños podrán decir: Merci professeur de nous avoir enseigné le français (gracias, profesor, por enseñarnos francés). “Más allá de aprender una lengua —concluye Reyes Galeano—, es también sembrar posibilidades desde estos otros territorios”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Lo más leído

El Quindiano le recomienda