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La miscelánea, de Segundo Henao, en el Foro de estudios didácticos, lingüísticos y literarios

15 abril 2026 11:55 pm
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A propósito del XXIV Foro de estudios didácticos, lingüísticos y literarios, a celebrarse esta semana los días 15, 16 y 17 de abril por parte del programa de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad del Quindío, en el que se presentarán los libros editados por parte de los integrantes del Grupo de Investigación Marginalia como aporte a la Biblioteca de Autores Quindianos Carlos Alberto Castrillón, comparto con los amables lectores el prólogo al libro La miscelánea, de Segundo Henao, el primero de nuestra literatura departamental, publicado en 1921. Durante el evento, además de esta obra fundacional, serán presentados otros libros de gran trascendencia, como la edición del centenario de Suenan timbres, de Luis Vidales, y La creación del departamento del Quindío, del filósofo y profesor Jaime Sepúlveda. Les invito, entonces, a que asistan al auditorio Euclides Jaramillo Arango desde las 6 pm; allá nos vemos y nos escuchamos.

Atisbos a la tienda literaria de don Segundo Henao

La última de las acepciones que el diccionario de la Real Academia Española (RAE) le otorga a la palabra misceláneaalude, de manera directa, a aquel lugar que podemos encontrar, comúnmente, en las calles y barrios de nuestras localidades: “4. Col. y Méx. Tienda pequeña de esquina”. Tales tiendas eesquineras abren sus puertas y ventanas, algunas enrejadas, para que el potencial comprador observe, desde el aparador, las estanterías abarrotadas de los más disímiles elementos propios del diario vivir: desodorantes y cuchillas de afeitar, libras de arroz y paquetes de pasta, atados de panela y puchas de papa, yogures y gaseosas, dos mil de cebolla y mil de cilantro.

Esta imagen de nuestras tiendas de barrio nos remite a otro par de usos posibles de la palabra en mención, avaladas por la RAE: “1. adj. Mixto, vario, compuesto de cosas distintas o de géneros diferentes”; y, “2. f. Mezcla, unión de unas cosas con otras”. Así, tanto el sustantivo como el adjetivo nos remiten al sentido de la mezcla entre distintas cosas que, en su combinación, crean una heterogénea amalgama. De ahí que, cuando escuchamos el título del libro que aquí se presenta, sea inevitable pensar, de entrada, que se trata de la mescolanza entre formas textuales variadas. De hecho, la acepción que nos falta por referir así lo corrobora: “3. f. Obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas”.

En este sentido La miscelánea, libro escrito por Segundo Henao y publicado en 1921 por la Imprenta Calarcá expone, a la manera de los anaqueles de las tiendas, escritos hechos a partir de las más múltiples textualidades e intensiones comunicativas. Por tal razón, este libro, que podemos considerar fundacional en el contexto de la literatura del departamento del Quindío, se vincula con el desarrollo literario de Colombia y América Latina, que en el tránsito del siglo XIX al XX hicieron de la mezcla la mejor manera de expresar las preocupaciones culturales, políticas, sociales y estéticas de la época. Piénsese, por ejemplo (y guardando las proporciones), en el Facundo de Domingo Faustino Sarmiento, que en la Argentina ayudó a fundar una literatura abierta a partir de la multiplicidad de las formas poéticas, narrativas y ensayísticas que anidan en su interior; en Las catilinarias de Juan Montalvo, con su manera sugerente de establecer el vínculo entre literatura, política y sociedad, tan afín a nuestras naciones hispanoamericanas; o en Divagaciones filológicas y apólogos literarios, libro que publicó Baldomero Sanín Cano en Manizales, y que despliega sendas reflexiones sobre el lenguaje, la literatura y la cultura a través de modos ensayísticos y narrativos plurales, que se convirtieron en sustento de la crítica y la literatura en nuestro país. Libros todos estos misceláneos, en el sentido que nuestro autor le otorgó al suyo.

Ese mismo espíritu multiforme lo encontramos en la lectura del volumen que el amable lector tiene en sus manos, y al cual éste puede asomarse a través de las puertas, ventanas y postigos que representan cada uno de sus temas, para tomar de las estanterías de las páginas lo que quiera, porque aquí hay, como dirían los farmaceutas de barrio, “de todo como en botica”. Y es que don Segundo, aventurero como era para abrir trocha y fundar pueblos como Calarcá y Génova, también fue temerario a la hora de tomar pluma y papel para embarcarse en la aventura literaria de crear un territorio de palabras. De paso, resulta significativo observar cómo este tipo de escritura acompaña la fundación de nuestros pueblos pues, como ocurre en nuestra nación y continente, a cada gesta civilizatoria la acompaña una forma literaria del relato. Justamente a esto es a lo que la crítica denomina relato fundacional.

Teniendo en cuenta lo anterior, los tipos de textos o géneros discursivos (como dirían los lingüistas) con los que don Segundo surtió las vitrinas de su miscelánea textual, comenzaron de manera natural por los relatos fundacionales y de viajes, como lo son «Aventuras del Quindío»  y «Fundaciones», en los que el autor cuenta las peripecias de su gesta colonizadora y la ambición por el oro que impulsó su empresa, lo que se une al atrevimiento de lanzar una conjetura histórica en «Un concepto», en torno a la Laguna de Maravélez, para pensar en los modos de conquistar y nombrar el territorio quindiano.

Otra fracción de la tienda literaria de Henao son los discursos imaginarios, quien en su «Discurso a Colón» erige una semblanza discursiva y poética para denunciar la injusticia histórica perpetrada hacia el conquistador, que remata con el poema «Ingratitud a Colón»; y el «Discurso a Ricaurte en San Mateo», en el que exalta el valor del héroe patrio, también seguido de versos dedicados al soldado inmolado. En consonancia con la época, don Segundo trata de representar la voz femenina en «Discurso a la instrucción pública pronunciado por una niña», con el fin de resaltar la caridad como una de las virtudes otorgadas por excelencia a las mujeres. Al lado de éste, por su clara intención moralizante, puede ubicarse el poema «Una mujer virtuosa», que discurre sobre la condición y virtud femenil, tema que será determinante en la pieza maestra del libro, «La pastora».

Enseguida, la variedad se abre paso para escandalizar a la sociedad del momento en el entrepaño de las diatribas y polémicas políticas, con textos como «La mancha negra», mediante el cual Segundo Henao expresa su ira e indignación por el fusilamiento del Coronel Echeverría, revolucionario liberal ejecutado en la vecina Armenia; como también «El guante rojo», en el que hace una vehemente denuncia contra el clero y el régimen conservador por lo que denomina “el crimen del Ecuador”, al que señala como “el crimen más horroroso que hasta hoy se ha cometido”, en el que ejecutaron a varios militares liberales, encabezados por el general Eloy Alfaro. Tal crimen fungirá de núcleo temático en gran parte del libro, seguido de varios poemas de corte político y tono de denuncia sobre el hecho narrado. Tales son: «Poema de sangre», donde continúa lo polémica abierta en su diatriba a través de la forma del poema; «Cómplices», de ataque personal y político a los perpetradores del crimen; «Injusticia», en que en medio del dolor, le pide a su pluma que no siga empujando el aguijón, y en el que se evidencia una plena consciencia americana en el pensamiento de Henao; «Imborrable», donde señala directamente al verdugo y a los victimarios; y «A la hija del general Alfaro, una rama de cipreses», en el que extiende un consuelo a la hija del militar asesinado.

Las distintas reacciones del autor frente al fallecimiento de personas para él importantes, también encuentran su lugar en el anaquel de los tragos amargos. Así ocurre con algunos poemas que, a la manera de notas necrológicas y laudatorias, quedan como registros tanto del aprecio que don Segundo les tenía a dichas personalidades, como de su cosmovisión frente al fenómeno de la muerte. Esto puede observarse en algunos poemas dirigidos a personas con las que cultivó alguna relación amistosa, como lo son «La muerte del Dr. Guillermo Norris», en el que homenajea y despide al eminente ciudadano; «A la memoria de Puresa y Clarita», escrito por la muerte de las hijas de una familia cercana; y «A un jardín abandonado de Pola Vásquez», en el que Henao dialoga con las rosas abandonadas a la muerte de su cuidadora. También se pueden encontrar otros poemas dedicados a su círculo familiar, tales como «Un recuerdo», dedicado a su madre, y en el que le promete que la buscará entre las estrellas cuando él parta de esta vida; «A una niña matada por un facultativo, niña de H.H»  y «A Carmelita Giraldo», que por su contenido y contexto, al parecer, se tratan de poemas a nietas fallecidas; «Un adiós», que por las mismas razones podría estar dedicado a su esposa; y «Una súplica», escrito por la muerte de su hijo Honorio, que dialoga con la nota de «Gratitud», dirigida a la sociedad pereirana que lo acogió en su seno. 

Se hace relevante señalar la manera en que la actitud existencial y moral de Segundo Henao se exhibe en las vitrinas del dolor y la incertidumbre, mediante sendos poemas de corte romántico, en el sentido más hondo de la palabra. En esa línea, encontramos textos como «Un despecho», donde el autor lanza un duro cuestionamiento frente a lo doloroso y miserable de la vida e idealiza la muerte bajo la imagen del fondo del mar; «Al que pasa de 50 años», que describe la condición humana y genera una reflexión autobiográfica, resaltando el desasosiego frente a la existencia; «Un dolor», cuya expresión gira en torno a temas como el sufrimiento, el amor, el desconsuelo, la muerte y lo efímero; y, «Al río Quindío»,en el que exalta la naturaleza del territorio, al que se siente profundamente ligado. En estos poemas existenciales se nota un diálogo con la incertidumbre, propio del espíritu de época que marca el tránsito del romanticismo tardío hacia el modernismo, tal como lo manifiestan José Asunción Silva en sus Gotas amargas y Rubén Darío al final de sus Cantos de vida y esperanza: “Y no saber a dónde vamos / ni de dónde venimos”.

Para completar la visión de esta miscelánea textual, don Segundo reservó el anaquel más grande y visible para ubicarlo al final de su libro. Tal espacio lo ocupa, luego de sus incursiones narrativas y poéticas, con una apuesta audaz por el teatro a través del drama «La pastora», texto más extenso y reconocido de nuestro autor, en el que despliega su actitud crítica frente la religión católica y los abusos de poder del clero. Esta pieza teatral, profundamente polémica, confronta las virtudes femeninas que la sociedad conservadora del momento le endilga a la mujer, de la cual Pastora representa un vivaz arquetipo, contra la figura masculina del cura que, bajo la sotana, esconde sus vicios y ambiciones. En un nivel metafórico, mientras las “flores deshojadas” o las “palomas desplumadas” son las mujeres virtuosas, los “buitres tiranos” son los representantes masculinos del clero que usan a Dios para justificar sus abusos. 

Para finalizar este breve catálogo de la tienda literaria de don Segundo Henao, que aquí termina para no agotar al amable lector y cederle el paso a su propia exploración por el territorio de La miscelánea, invitamos a quienes se interesen por nuestra literatura regional al diseño de estrategias de intervención didáctica y a su estudio en el ámbito de la investigación literaria, histórica y humanística, lo cual posibilita la difusión y apropiación de esta obra fundacional en el contexto educativo y social. Tal es el objetivo de la Biblioteca de Autores Quindianos: que los libros de nuestra tradición se actualicen y circulen, con el propósito de que los contemporáneos y las generaciones venideras lo integren a su acervo lector para aportar, así, a la construcción de una literatura que nos ponga en diálogo con los tiempos, los espacios y las culturas del ámbito local y del mundo.

Desde La casa entre la niebla,

a Abril 16 de 2026

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