viernes 15 May 2026
Pico y placa: 3 - 4

LOS LIBROS SIGUEN VIVOS (71)

13 abril 2026 11:49 pm
Compartir:

RUTH GILLIGAN

LA MISMA EDAD BAJO LA LLUVIA

Rompesilencios Ediciones

Novela

Editora:

Victoria Eugenia Gómez M.

Asesor literario:

Fernando López Rodríguez

Diseño de carátula y corrector de textos:

Luis Alejandro Rojas

Colección Aldea del sol

Número 6 de la colección

Cartago, Valle, Colombia

Primera edición julio de 2023

250 páginas

La novela comienza con un hermoso haiku, como epígrafe de esta, escrito por la haiyin Victoria Eugenia Gómez: “Abuela y nieta, / la misma edad/ bajo la lluvia”. Donde el verso final se transforma en título del vehemente libro de la escritora colombo norteamericana Ruth Gilligan, autora de La muerte de un pueblo, (novela); El ático de los fantasmas,(Novela);  El salmo de luz que nos quitaron, (novela); Rodolfo, el patito aventurero, (cuento infantil) y Valentina y Rodolfo, (cuento infantil). La misma edad bajo la lluvia, de lo poético a lo dramático. Es el encantador título de este reciente libro de la escritora colombo norteamericana Ruth Gilligan, dado con acierto al amplio y humano, al introspectivo ámbito narrativo histórico y ficcional en que tan enérgica novelista nos introducirá con prosa crítica, histórica, sencilla y descriptiva, a lo largo de 16 coherentes capítulos y 243 páginas, a partir de los evocadores significados de un haiku de la editora y poeta Victoria Eugenia Gómez M. 

Lluvia, aguacero o borrasca física y metafórica, esta accesible novela no dejará indiferente a ningún lector, porque su prosa es agua limpia cayendo acariciante por igual sobre hombres y mujeres. a veces con recias gotas de granizo que golpean las creencias religiosas o políticas del lector. Es una novela feminista ciento por ciento. Lluvia desplomándose como drama familiar de una mujer que no conoce a su padre y lucha contra las ausencias y el alcoholismo, en particular sobre estas últimas bien como mujeres que al leer el libro se aproximen a escuchar las remembranzas de Ruth; o bien como las numerosas mujeres con quienes nos encontraremos, entre la ficción y la historia, como principales o secundarias protagonistas de la novela. 

Por mi parte, como lector de la novela, buscaré bajo algún aguacero las sombras de Charity o de Adelle, no tanto en Jamaica, sino en cualquier camino por donde mi alma esté abierta a la magia y los milagros del mundo. Podrían comenzar leyendo la novela por el segundo capítulo. Se llama: Y de pronto descubres un tesoro de sabiduría e inocencia que siempre estuvo ante tus ojos. Los nombres de los capítulos son, de por sí, una poética invitación para continuar adelante. Títulos como poco se observan en los libros. Los hay, claro que sí, pero en esta novela señalan la capacidad poética y descriptiva de Ruth con sus personajes y sus lectores. Los títulos, organizados uno tras otro como versos, pueden construir un poema. Hagan el ejercicio y comprenderán detalles sicológicos de la novelista. Y de los personajes de la novela. El que más me atrae dice así:

“Porque al bailar y cantar somos uno con el universo. Conectamos con el espacio y otras razones para no morir”. 

Vuelvo sobre el acertado título de la novela. Querrá uno estar bajo la misma lluvia que cae sobre Becky, la narradora interna u homodiegética. Discúlpenme por el empleo de esta palabra que lo hace aparecer a uno como individuo académico y presuntuoso, pero es en realidad la más apropiada para especificar ese elemento narrativo esencial a lo largo de toda la novela: la voz de Becky von Dielmissen. Su vida conectada o desconectada de su familia. Mujeres que llegan a la novela y se quedan en nuestros sentimientos, de diferente edad bajo lluvias familiares, pasionales y económicas cambiantes. En lugares históricos aún visibles. Jamaica con sus ámbitos religiosos será parte primordial de la novela, ubicada en espacios y escenarios de países diferentes. 

En este libro, muy bien publicado por Rompesilencios Ediciones, encontraremos varias edades como categórico fruto del compromiso literario de una escritora para la cual el oficio literario es producto, de vivencias que no deja caer en el olvido. Que a lo largo de su producción literaria nos ha compartido a través del cuento breve y la poesía.Y hoy por hoy, con una novela bien estructurada. Sólida en sus personajes y ambientes. Con opiniones que dan fuerza humana a cada uno de ellos y a la vez nos exponen profundas convicciones de la autora, sus sentimientos, mediante rasgos autobiográficos de su pasado y su presente.

Entre este implacable avance del tiempo que pasa por sobre los seres humanos, por sobre lugares y eventos, y entre amores conflictivos y sufrimientos y olvidos, comienza la parte poética con la cual se encontrará en tal libro todo lector, de cualquier condición cultural e intelectual que decida entrar al mundo narrativo de Ruth y familiarizarse con cualquiera de los personajes femeninos o masculinos retratados física y sentimentalmente por la autora.  La misma edad bajo la lluvia, nombre correspondiente a los dos versos  finales del hermoso haiku de la citada haiyina, “Abuela y nieta,/la misma edad/bajo la lluvia”, es una crónica novelada, o novela con cuerpo de crónica, hibridación de dos géneros, donde los recursos formales de la crónica se entrelazan con los de la novela convencional, desplegando un extenso y multifacético mural de historias familiares que pueden leerse como producto social, cultural y económico de un período preciso del siglo XIX y parte del XX.

Ese árbol genealógico tan bien recompuesto que encontramos al final del libro, contribuye a darle nitidez al argumento y comprensión al desarrollo del mismo en la novela. Igual que el índice onomástico. No son frecuentes tales detalles en las novelas. Dos ejemplos: lo han hecho con la familia de los Buendía, en Cien años de soledad. Y también con la saga Hijas de Inglaterra, de Philippa Carr. Detalles como este señalan el trabajo de grupo que se consolidó en torno a la edición de este libro. Los diarios y las cartas, como componentes narrativos, trazan a esta novela de Ruth Gilligan una corriente de atrayentes secretos relatándose poco a poco. Intimidades que atrapan la curiosidad del lector. El Diario y las evocaciones de la protagonista, cimentan la minuciosa crónica familiar de una aristocrática familia que afronta problemas propios de la época, una cultura determinada, con prejuicios sociales que, hoy por hoy, por fortuna no son tan decisivos ni agresivos para las actuales mujeres liberadas de muchas de tales imposiciones. 

El diario de Elizabeth, parte de la novela,  comprende desde agosto de 1912 hasta julio de 1920, dos años antes de la primera guerra mundial y dos años después de esta finalizar. Ruth es prolija en la cronología interna de su novela. Tal detalle la muestra como narradora que toma en serio su oficio literario. La escritura del libro ha sido un reto vital, emocional, existencial en muchos sentidos para ella, escribiendo páginas y capítulos en momentos difíciles de su vida. A lo largo del libro encontramos turbadoras y valientes ideas críticas contra la historia del cristianismo y del catolicismo. Y sin ahondar en pormenores escabrosos de índole erótica o sexual, se nos muestra, como parte de la trama de la obra, la íntima relación entre Olivia Eggerth y Alexandra. 

En las hojas del Diario que la terapeuta le solicita a Elizabeth escribir, se compendia cuanto las diversas mujeres del libro fueron o quisieron ser, resumiendo la visión feminista de Ruth, dispuesta a afrontar las ideas patriarcales discriminadoras donde quiera que las encuentre. Novela de feminismo bien bosquejado, porque si nace en vivencias de la escritora, también puede darse en la vida de cualquier mujer que tenga contradicciones con su familia. Considero que este es el mejor libro de Ruth. Su obra definitiva con la cual se sitúa por derecho propio en la mejor novelística contemporánea del Valle del Cauca.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Lo más leído

El Quindiano le recomienda