Una imagen de gran emoción y nostalgia es sin lugar a dudas, la del caballito de madera; un juguete con un enorme poder afectivo, inmanente y enternecedor. De mis primeros recuerdos de niño, tengo memoria de un obsequio de mi madre para navidades, lo evoco como si lo estuviera viendo; envuelto en papel celofán verde traslúcido amarrado con una cinta roja, que dejaba entrever la figura abullonada de cuero de la cabeza de un caballo de ojos saltones, adherida a un palo largo y delgado, pero algo más corto que el de una escoba. De hecho, recuerdo antes del regalo, el haber montado en un palo de escoba jugando en los corredores de la casa cuando la barría y sobre el palo de un trapero que se guardaba para brillar los pisos de madera de la sala, imágenes que me producen una nostalgia de infinito goce.
En esta fotografía tomada al interior de una talabartería de una de las poblaciones de Caldas ya hace cerca de medio Siglo, realizada por Diego Samper Ramírez a petición de la Corporación Financiera de Caldas para el proyecto visual: Objetos de la Vida Diaria, se plasma de manera vivida el juguete; sobre un fondo oscuro a manera de lienzo, sobresale en forma protagónica la figura de un conjunto de Caballitos, acicalados con sus cabezadas y riendas, que parecieran tomaran vida y mostraran la abundancia, la naturalidad y cotidianidad del juguete.
La figura del caballo de madera tiene origen en la Edad Media, data de la época de los Caballeros en las cortes, era un juguete hecho con pequeños troncos de madera sobrantes de los aserríos, con los que se divertían los niños imitando el arte de montar a caballo de los adultos. En el siglo XVII en Alemania, se tiene referencia de la producción de caballitos de madera, país con gran tradición en el campo de los juguetes; éstos consistían en troncos de madera adornados sobre ruedas tirados por una cuerda, pero es Denis Johnson un fabricante de carruajes de Londres en 1818, quién ofrece una producción en masa y lo denomina Hobby-Horse (Caballo de Juguete), que entre otras cosas, da origen a la popular palabra –Hobby-, que cobra un remozado significado: el de afición o pasatiempo.
En Finlandia existe un evento folclórico antiguo, el -Hobby Horsing- es un certamen tradicional dentro de los festejos, de creación, diseño y confección de caballitos. Es tan fuerte la imagen del caballo de madera y su representación simbólica que en algunos lugares se les otorga una connotación ritual como en Rayasthan, un Estado del Norte de la India que limita con Pakistan el cual tiene una gran tradición ecuestre, allí se realiza anualmente una ceremonia folclórica en la cual se ofrendan a la divinidad, toda clase de caballitos de juguete.
En Colombia en el Festival Folclórico Nacional en la ciudad de Ibagué, se realiza anualmente el tradicional desfile de caballos de palo, e igual en Armenia capital del Departamento del Quindío en el Eje Cafetero. En el Norte del Valle, desde hace unos años para las fiestas aniversarias de Cartago, ciudad agrícola y ganadera extensiva de la colonización antioqueña, se incorpora a la agenda como acto significativo el desfile infantil de caballitos de palo, esta actividad genera una gran expectativa y una nutrida presencia ciudadana.
Tener un caballito de madera en casa era un regalo majestuoso en los tiempos en los cuales los juguetes eran auténticamente artesanales, eran hechos a mano. Servía a todas horas, no necesitaba baterías y alentaba la imaginación. No solo servía en la casa, se utilizaba en la calle en el andén, para ir a la tienda o lucirlo en el parque. Podíamos hacer competencias de carreras e igualmente de saltos y piruetas. Era tal el uso, que se gastaba con frecuencia la punta del palo o en ocasiones por el mal trato se astillaba. Tiempos hermosos de sueños como jinetes… y que decir, cuando nuestros padres nos llevaban a un estudio de fotografía para hacernos un retrato sobre un caballo de nuestra altura o quizás más grande, o nuestra felicidad en el parque de la ciudad o del barrio sobre un caballo de cuero natural que poseía el fotógrafo, además que él nos ataviaba con sombrero, chaleco y pistolas como en las películas del viejo Oeste.
¿Y qué mejor regalo aún, además de la foto enmarcada en un portarretratos colocada en la alacena o en la mesa de noche, que el tener un caballo de madera mecedor dentro del cuarto?, o poseer el de cuero peludo con “rodachinas”, una especial maravilla. En mi hogar, tuve un corcel de palo en la década de los 50, mis hijos en los 70, un caballito mecedor dentro de su cuarto, y hoy ya transcurridas dos décadas del siglo XXI, con más de 70 años, conservo uno en mi estudio como recuerdo.
La imagen del caballito es ícono en la artesanía, los juegos, los desfiles y en la música. Todos de seguro hemos montado alguna vez en un caballito que sube y baja en un Carrusel de feria, o escuchado una bella canción relativa al caballito de madera. Una de las canciones infantiles más recordadas en Europa es la canción Inglesa Infantil: -Ride a Cock horse to Brandury Cross-, la cual cuenta la historia de un niño que cabalga en un caballito mecedor para ir a ver una bella dama montada en un corcel blanco.
Luis Pescetti escritor y cantautor argentino compone en el 2005 una canción infantil denominada: -Caballo y Héroe-, narra como el caballito de su historia no quería ser héroe como su jinete, porque no le gustaban las guerras y quería ser poeta. En Centro América Joseph Fonseca de Puerto Rico hace viral en el 2011, el Merengue: Caballo de Palo, que narra su admiración sobre el juguete y los brincos. En Colombia el Compositor y actor Marciano Martínez, con su acordeón realiza una magistral composición acerca del caballito de juguete para la película colombiana: -Los Viajes del Tiempo- en el 2017, que dice:
“Desde la niñez me alegras la vida, fuiste mi primer juguete de niño
me has visto crecer juntos compartidos. Caballito ae, de madera fina,
eres hoy y mi ayer, lo que se avecina, por eso eres miel, eres lo más lindo.
Me siento renacer desde que te miro, todo el sol pal caballito,
todo el mar pal caballito, pal caballito tengo un tesoro, un rio de oro.
Caballito ae, caballito ae…”
El connotado intérprete y cantautor de música tropical y vallenata Carlos Vives de origen samario, populariza en su álbum musical -Tengo Fe-, la canción: -Mi Caballito- de 1977, aquí una de sus estrofas:
“Mi caballito de madera, mi juguete más bonito
se le ha dañado una pata, y se encojó mi caballito.
Navegando río abajo, vi jugando un abuelito
me enseñó como curarlo y bailamos este jueguito:
…Se encojó, se encojó mi caballito…
Caminó, caminó mi caballito…
Galopó, galopó mi caballito…”
De la historia de Caballos de madera me fascina la del Caballo de Troya, historia que se relata en la Odisea de Homero: un enorme caballo de madera usado por los Aqueos como estrategia para penetrar en la ciudad fortificada de Troya. Caballo que fue tomado en las afueras de la fortaleza por los Troyanos y como signo de victoria lo llevaron a la ciudad como trofeo, sin saber que en su interior se ocultaban soldados enemigos, quienes en la noche salieron del caballo, eliminaron a los centinelas y abrieron las puertas de la ciudad para que penetrara el ejército Aqueo, lo que provocó la caída de Troya.
Esta imagen en mi memoria se hace perenne desde que conocí el relato en la materia de historia del colegio, la estrategia y la monumentalidad del objeto me causó una especial asombro y fascinación. Ya de adulto sigo cautivado por la simbología de los caballos en sus estatuas. Conocí en Cuba un niño en la calle, que me orientó por la Habana y me enseñó sobre la representación y postura del caballo en las estatuas. Si el Caballo tenía levantada las dos patas delanteras quería decir, que el héroe quién cabalgaba el caballo había muerto en batalla, si tenía una pata delantera levantada, dicho héroe había sido herido en combate, y si el héroe al que se le erige la estatua ecuestre tenía las cuatro patas en tierra, el Jinete había muerto por causa natural.
Un comentario
Buenas tardes, soy Juan Alberto Rivera, director de Las Artes, revista cultural de El Diario del Otún de Pereira, y nos gustaría publicar este texto, con los respectivos créditos…