Germán Estrada Mariño
El reciente caso conocido mediáticamente como “Baby Demon” sobre un presunto suicidio de esta joven influencer madre de una pequeña niña en Bogotá, ha generado conmoción, preguntas y dolor y hace poco fui consultado por unos periodistas al respecto. Desde la psicología clínica y forense, es fundamental hacer una precisión ética y legal: no es posible establecer responsabilidades finales sin pruebas materiales, periciales y judiciales concluyentes.
Sin embargo, lo que sí es posible y necesario es analizar los patrones relacionales, las señales de alerta y los factores de riesgo que, en múltiples estudios criminológicos, han sido asociados a dinámicas de violencia de género y feminicidio.
Porque más allá de un caso particular, lo verdaderamente importante es esto:
reconocer a tiempo el amor que encadena antes de que sea demasiado tarde.
Como se expone en mi análisis preliminar de san Valentín sobre relaciones toxicas, en el artículo “Amor que libera, amor que encadena”, muchas relaciones destructivas no comienzan con violencia visible, sino con formas sutiles de control que se disfrazan de amor.
El falso amor narcisista: cuando el control se disfraza de cuidado y protección

Autores como Otto Kernberg (narcisismo maligno), Robert Hare (psicopatía) y Lenore Walker (síndrome de la mujer maltratada) han descrito cómo ciertos vínculos se estructuran sobre dinámicas de dominación, manipulación y dependencia emocional.
En estas relaciones:
Los celos se presentan como “protección”
El control como “interés”
El aislamiento como “prioridad emocional”
La dependencia como “amor profundo”
Pero en realidad, lo que ocurre es una erosión progresiva de la autonomía, la identidad y la percepción de la realidad de la víctima.
NIVEL 1: Señales tempranas de relación tóxica (violencia psicológica sutil)
Estas son las primeras alertas que muchas veces se ignoran por parte de muchas mujeres quienes dependen emocionalmente del amante toxico:
Celos constantes disfrazados de amor
Necesidad de saber dónde estás y con quién
Críticas, bullying y burlas disfrazadas de “bromas”
Desvalorización progresiva
Cambios de humor impredecibles
Control sobre redes sociales o amistades
Aislamiento de la familia y actividades de crecimiento personal como proyectos que no incluyan a la pareja controladora
Desde la teoría del apego (Bowlby), estos comportamientos pueden estar asociados a inseguridad, pero cuando se vuelven persistentes, indican inicio de control coercitivo.
NIVEL 2: Relación abusiva consolidada
Aquí el vínculo ya muestra características más peligrosas:
Aislamiento de familia y amigos
Dependencia emocional inducida (trauma bonding)
Gaslighting (te hacen dudar de tu realidad)
Ciclos de violencia (tensión → agresión → reconciliación)
Promesas de cambio que nunca se cumplen
Lenore Walker describió este ciclo como el núcleo del síndrome de la mujer maltratada.
En este punto, muchas víctimas dicen, y si es así necesitan ayuda urgente:
“Sé que no está bien, pero no puedo salir.”
NIVEL 3: Alto riesgo perfil narcisista, celotípico o psicopático
Aquí aparecen indicadores clínicos más graves:
Narcisismo patológico (Kernberg)
Falta de empatía
Necesidad de control
Grandiosidad
Incapacidad de asumir culpa
Celotipia (síndrome de Otelo)
Acusaciones sin evidencia
Pensamiento paranoide
Vigilancia constante
Rasgos psicopáticos (se identifican a través de la escala de psicopatía Hare)
Manipulación
Mentira constante
Frialdad emocional
Uso instrumental de las personas
Gaslighting y DARVO
(Deny, Attack, Reverse Victim and Offender)
Niega hechos
Ataca a la víctima
Se presenta como víctima
NIVEL 4: Riesgo feminicida (alarma crítica)
La literatura forense es clara: hay factores altamente predictivos de feminicidio.
Entre ellos:
Violencia física previa
Aislamiento extremo
Control coercitivo
Celos patológicos
Amenazas directas o indirectas
Dependencia emocional intensa
Escalada de agresión
Cosificación de la mujer (como propiedad)
Manipulación coacción y chantaje emocional extremo
Tal como se describe en mi articulo del san Valentín , cuando se combinan varios de estos factores, estamos ante una relación de altísimo riesgo.
EL PERFIL MÁS PELIGROSO: EL SÁDICO CON RASGOS PSICOPÁTICOS

Aunque no todos los agresores llegan a este nivel, es importante identificarlo.
Un perfil altamente peligroso puede incluir:
Disfrute del control o del sufrimiento ajeno
Encanto superficial vanidad y tendencias a mentira patológica y simulación
Frialdad emocional extrema
Ausencia total de culpa
Simulación de remordimiento
Necesidad de dominio absoluto
Cosificación total de la pareja
Uso de hijos como instrumento (violencia vicaria)
Desde la psicología forense, estos perfiles no aman: poseen, controlan y destruyen.
¿Por qué las víctimas permanecen?
Esta es una de las preguntas más incomprendidas.
La respuesta no es la debilidad de la victima . Es su complejidad psicológica:
Vínculo traumático
Niña interior herida
Sentimientos de inferioridad infantiles son sanados y reprimidos
Vinculo traumático con uno o ambos padres
Refuerzo intermitente
Miedo
Dependencia emocional
Baja autoestima
Esperanza de cambio
El cerebro, como muestran estudios en neurociencia del apego, puede volverse dependiente de la relación, incluso cuando es destructiva.
Recomendaciones para prevenir
Este artículo no busca generar miedo, sino conciencia.
Si identificas varias de estas señales:
No normalices el maltrato
No justifiques los celos extremos
No te aísles de tu red de apoyo
Busca ayuda profesional
Habla con alguien de confianza y cuenta todos los detalles de tu relación por vergonzosos que sean ya que te pueden salvar la vida.
Ten un plan de salida si hay riesgo
Toma medidas de seguridad y de notificación a terceros de confianza de todos tus movimientos
Y sobre todo:
Si sientes miedo de tu pareja, ya no estás en una relación sana.
La psicoterapia interpretativa te puede ayudar a romper el círculo de dependencia, a resignificar la relación contigo misma y a empoderarte para sentirte merecedora de vínculos más sanos.
Reflexión terapéutica final para mujeres maltratadas.
El amor no debería doler más de lo que sana.
No debería confundirte más de lo que te da claridad.
No debería aislarte de quién eres.
Como lo señalo en mi artículo previo:
el amor real no encadena, libera.
Y reconocer a tiempo la diferencia puede salvar una vida.
Les dejo los Links de mis tres artículos anteriores en el quindiano:
Relaciones toxicas:
Desarrolla tu nueva versión:
Mujer:
GERMAN ESTRADA MARIÑO
SOÑADOR DE UN MUNDO MÁS HUMANO JUSTO Y COMPASIVO
PSICOLOGO CLINICO
PSICOTERAPEUTA INDIVUDUAL DE PAREJA Y FAMILIAR BILINGÜE ONLINE
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
PERITO FORENSE
LIDER CAMPAÑA PREVENCION DE SUICIDIIO JUVENIL
Whats app citas virtuales: +57 316 4502080

Un comentario
Permítame aclararle que su descripción no corresponde a crímenes pasionales. Sin eufemismos, se llama feminicidio. Recuerde que dar nombre, visibiliza la persona, el hecho, etc. Así mismo, lo que describe hace parte de un fenómeno social de larga data, aprendido por los hombres en nuestras sociedades patriarcales, llamado por Rita Segato «Pedagogías de la crueldad»