viernes 17 Abr 2026
Pico y placa: 3 - 4

Por la coherencia

26 marzo 2026 10:41 pm
Compartir:

la justicia es una institución que se encarga de estudiar, analizar, procesar y absolver o condenar. Y errar es humano, cualquier persona está en riesgo de equivocarse. Igualmente es entendible y claro que alguien condenado, una vez cumpla su pena queda a paz y salvo con la ley: así son las cosas y es lo adecuado. Nadie es juez de nadie, al menos de manera legal y, además, en lo posible, las personas merecen una segunda oportunidad. Es mucho lo que se aprende a través de la experiencia, de los errores, del equivocarse siempre y cuando exista la voluntad sincera de aprender, corregir y levantarse reparando las condiciones personales para ser, en lo posible, cada vez mejor. La religión católica lo contempla y practica en el sacramento de la confesión, que para que sea válida debe cumplir requisitos como: acto de conciencia, contrición de corazón, propósito de la enmienda y satisfacción de obra, o sea, no se trata de algo automático: es un proceso serio que supone no repetir, arrepentirse y enmendar. Los actores siempre son los seres humanos y entonces no es posible sustraerse a las características individuales de cada “personalidad” y ahí se va complicando el tema: así como miles sienten culpa, se arrepienten y aprenden con la experiencia, también hay un grupo de seres que no cambian en su estructura básica y fácilmente reinciden: esos jamás serán confiables y nunca se corregirán. También hay otros grupos con enfermedades mentales u orgánicas con injerencia en el comportamiento, que explican situaciones delictivas tema que amerita un manejo profesional que seguramente logrará el control de la situación: en fin, son diversos los factores humanos que se analizan en cada caso. Hace poco regresó al Quindío un conocido hijo de esta tierra que en su juventud optó por un camino que lo llevó a pasar mucho tiempo de su vida en reclusión, pagando una condena que cumplió, por lo tanto, es un hombre libre y sin deudas con la justicia. Eso es claro y la sociedad debe respetar y asumirlo con empatía y consideración. Es lógico y muy humano que el señor Carlos Leheder se sienta eufórico, con ganas de vivir su tierra, disfrutar de su libertad con tranquilidad, reorganizar su camino: esta en su derecho y ningún mal está haciendo; sin embargo, es bueno tener integralidad en el criterio y reflexionar: hubo mucho dolor social, muchos jóvenes y familias en su momento sufrieron profundamente por el fenómeno que se vivió y obviamente eso también merece respeto. Creo que hay que bajarle el perfil al protagonismo de don Carlos: no se puede convertir en figura de antología ¿Qué pasa con la sociedad del Quindío? ¿Por qué tanto protagonismo auspiciado por alguno políticos y medios de comunicación alrededor del tema de la estatua de John Lenon? Tanto don Carlos como el Quindío merecen respeto y coherencia, pero es mutuo. Coherencia por favor. [email protected]         

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

11 abril 2026 11:31 pm

Lo más leído

El Quindiano le recomienda