Por Luis Fernando Franco
Con el correr de los días, después del proceso fundacional de Génova acaecido a comienzos del siglo pasado, uno de los sucesos lo constituyó la llegada al incipiente poblado de dos misioneros de origen español.
El crecimiento poblacional obligaba a la tenencia de un templo, y la junta pobladora destinó un espacio para la iglesia y la casa cural. En conjunto los dos prelados ibéricos y en llegando el Padre Ismael Valencia, en asocio con la comunidad levantaron una ramada que fue vivienda provisional y epicentro de las reuniones. Ya solo el P. Valencia dio inicio a la construcción de una sede religiosa y vivienda cural, tarea encomendada al maestro Federico Quintana.
Dependiendo de la parroquia de Colón, hoy Pijao, el Sacerdote Tulio Efrén Arias Ocampo hacia visitas periódicas. Corría el año de 1926. Mientras la iglesia sobresalía por su maderamen y sin sacerdote permanente, al frente estaba el señor Alejandro Gómez quien utilizaba las campanas de entonces como reloj marcando cada día las 5:00 de la mañana, las 12:00 del dia; las 6:00 de la tarde y las 8:00 de la noche.
El redoble lúgubre avisaba sobre el fallecimiento de algún habitante, mientras el repique alegre y continuo anunciaba el arribo de P. Arias Ocampo.
Hacia 1932 por disposición de la Diócesis de Manizales se creó la parroquia bajo el patronazgo de San José y la nominación como párroco del Sacerdote José Domingo Osorio, iniciándose así una sucesión ininterrumpida de pastores.
El avance significativo del poblado avanzó sin tregua, y al inicio de la década de los 50 se produjo la llegada como párroco del Sacerdote Ángel de Jesús Arteaga Barrera a quien se le encomendó la construcción de un nuevo templo.

La tarea se hizo continua y con avance notorio cada día, para que a su retiro del municipio dejara la tarea en obra negra, y fue así como su sucesor el P. Jesús Antonio Vallejo López enfrentó el reto de dotación y ornamentación del nuevo templo. Organizó la decoración con los Rodríguez, padre e hijo; adquirió en Medellín y fabricadas en Francia las sonoras campanas; de fabricación suiza, de la tierra antioqueña se trajo el reloj; en convenio económico con el Minuto de Dios se adquirieron las bancas de madera, y en la misma capital antioqueña se elaboraron las cuatro hermosas puertas con prelación de bronce e instaladas en agosto de 1956.
Las nuevas reparaciones
El paso del tiempo que ha mantenido como icono sagrado el imponente templo San José fue haciendo mella en su estructura de madera soporte de los grandes techos, cubiertas de la llamativa estructura.
Trabajos de mantenimiento esporádicos hacen posible la sostenibilidad del templo, pero las dificultades fueron creciendo, y con la llegada a principios de 2023 del párroco Manuel David Forero Ramírez se encontró con una tarea dura y titánica.
El prelado no se arredró para iniciar la cruzada de recuperación estructural, cambiar el extenso techo e impermeabilizar las cúpulas, todo ello con una millonaria inversión que se ha ido recaudando peso a peso y paso paso con el apoyo comunitario.
Una empresa con raíces genovesas se encarga de la obra, y sin descanso, decisión y responsabilidad va recorriendo los espacios, bajando estructuras derruida, elevando tejas nuevas, para que en días se observara el sustancial y necesario cambio. Han pasado a hoy, once meses de tareas de cambio de las cubiertas, mejoramiento y tarea impulsora de beneficio comunitario.

Con un especial rito, con la presencia de Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, Obispo de Armenia, del rector espiritual de la parroquia Sacerdote Manuel David Forero Ramírez quien deberá recibir el grato aplauso de la feligresía; con el reconocimiento a la empresa constructora y la comunidad genovesa, a las 10:00 de la mañana de este domingo volverán a tañer con júbilo las campanas, y se abrirán las bronceadas puertas para la celebración Eucarística que marca una nueva fecha en la historiografía de la parroquia San José de Génova.
Reconocimiento ciudadano al párroco Manuel David Forero Ramírez, a la empresa responsable, a todos quienes han hecho posible este logro impecable y por igual las gracias al Gran Arquitecto del Universo por haber permitido el desarrollo de una tarea titánica que le ha dado una nueva imagen a la majestuosa iglesia San José.