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Se pudrió la sal

18 marzo 2026 10:51 pm
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No es lo mismo corrupto conocido que corrupto por conocer. 

Quienes el pasado 8 de marzo votaron por los congresistas Wadith Manzur (134.914) y Karen Manrique (5.640), son unos descarados. El voto es libre y secreto, pero no le da facultades a la gente para reelegir delincuentes reconocidos.  

Contando sufragantes y congresistas reelegidos, 140.554 personas deberían enfrentar un juicio por desafiar a la sociedad de manera tan vulgar.  Además, faltan datos de otros municipios porque hay legisladores comprando Lomotil y esperando las restantes decisiones de la CSJ. 

Curules de paz y curules de godos, ratas todos. 

Ahora comprendemos las críticas de Sócrates a la democracia. El pensador decía que cuando se juntan políticos populistas, demagogos, manipuladores y corruptos con el pueblo ignorante y corrupto, la democracia es un fracaso muy peligroso.  El asunto nuestro es que gran parte de los sufragantes no son ignorantes. Vendieron el voto a antisociales famosos.  Dicho y hecho. Para la muestra un ladrón. Mejor, dos ladrones. Pueblo y políticos. Tal vez tres, algunos magistrados que fallaron, no en derecho. 

Desde Colombia hasta la Conchinchina se sabía que los hampones reelectos forman parte de una tenebrosa organización criminal liderada por emblemáticos lugartenientes del presidente Gustavo Francisco Petro Urrego. La gente se hizo la sorda y madrugó a votar por los señalados.  Muchos de sus socios están condenados en la cárcel y otros fugados. 

El sistema colombiano está diseñado para decretar impunidad perpetua a los presidentes. No se desgasten creyendo que Petro será juzgado por la Comisión de Absolución de la Cámara. 

No se tumbaron una botella de agua. Se robaron los carrotanques, la tubería, el grifo, las plantas de tratamiento, el acueducto y el río. También sucedió algo más indigno, a las víctimas les pasaron la factura de cobro por un servicio que no les han instalado. 

No contentos con semejante genocidio, los congresistas de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público vendieron su voto a Petro, para conseguir préstamos internacionales a elevadas tasas de interés que al final pagamos todos. Aquí se acabó el dinero porque se lo robaron y fueron al extranjero a conseguir prestamos caros.  Hubo doble robo. El primero para sobornar a los congresistas y el segundo para pagar los intereses descomunales y sospechosos. Para tapar semejante hueco fiscal, Petro se despedirá con otra reforma tributaria. 

Cínico el esposo de Karen Manrique, quién también está salpicado en el escándalo. Se presentó a reclamarle la credencial de congresista sin importar que está detenida. A ese gordo cachetón no le cabe el dinero público en su papada ni barriga. 

Con el número de legisladores capturados la bancada torcida puede hacer cuórum entre rejas.  Ya pueden presentar ponencia para legalizar el pacto de La Picota. Si la Inteligencia Artificial pudiera detectar las personas que depositaron su voto por estas lacras, lo ideal sería procesarlas. No entienden que la libertad que tuvieron para sufragar con dolo los hace esclavos del crimen organizado.  Los miles y los miles que votaron por Manzur y Manrique son miserables traidores de sus hijos, las generaciones venideras y la patria. 

En ese concierto para delinquir también existen graves responsabilidades de dos miembros del cartel de la toga que pudieron atajar la reelección de los susodichos y prefirieron irse para un foro en Cali. Intentaron maniobras indecentes para poner en duda y tumbar la ponencia del magistrado instructor. Fue necesaria la actuación de conjueces para salvar los muebles y evitar la impunidad.

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