Garantizar plenamente el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva en Colombia tendría impactos directos y medibles en la vida de mujeres y adolescentes, así como en la sostenibilidad del sistema de salud. Así lo concluye el estudio Adding It Up 2024, presentado por el Instituto Guttmacher en asociación con la Fundación Oriéntame, que analiza, desde una perspectiva económica y sanitaria, los costos de cerrar las brechas actuales en anticoncepción, atención materna y neonatal y atención del aborto, así como los efectos de una inversión sostenida en estos servicios para el país.
“Estamos en un momento de oportunidad. Las metas que presenta este estudio son alcanzables porque responden a un trabajo continuo y articulado entre el Estado y las organizaciones sociales. Los datos muestran que invertir en salud sexual y reproductiva no solo mejora resultados en salud, sino que es una decisión costo-efectiva para el país, con impactos claros en la reducción de embarazos no intencionales, muertes maternas y neonatales. Por eso es clave sostener la inversión y proteger los avances logrados”, señala María Mercedes Vivas, directora de la Fundación Oriéntame.
En ese contexto, este documento presenta los principales resultados del estudio, incluyendo los costos de una inversión sostenida, los impactos proyectados y las brechas que aún persisten en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva en Colombia.
Una inversión alcanzable con impactos sostenidos
En términos de costos, el estudio estima que cubrir todas estas necesidades en Colombia requeriría una inversión adicional de 1,32 dólares per cápita. El análisis muestra que por cada dólar adicional invertido en servicios anticonceptivos se ahorrarían 3,73 dólares en costos asociados a la atención materna, neonatal y del aborto, al prevenir eventos de alto costo para el sistema de salud.
“La evidencia de Adding It Up muestra que las brechas en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva generan consecuencias acumulativas en la salud y en los costos del sistema. Cuando las mujeres y las adolescentes no acceden de manera oportuna a estos servicios, los riesgos aumentan a lo largo del tiempo”, explica Elizabeth Sully, directora de investigación internacional del Instituto Guttmacher.
¿Qué cambiaría si se cubrieran plenamente estas necesidades?
El análisis señala que, si en Colombia se cubrieran plenamente las necesidades de anticoncepción, atención materna y neonatal y atención del aborto, los embarazos no intencionales se reducirían en 43%, los abortos inseguros en 43%, las muertes maternas en 55% y las muertes neonatales en 62%.
Entre las adolescentes que desean evitar un embarazo, los efectos serían aún mayores. El análisis estima reducciones del 48% en embarazos no deseados, 48% en abortos inseguros y 57% en muertes maternas, lo que evidencia la relevancia de garantizar servicios oportunos y continuos en esta etapa de la vida.
Para Oriéntame, estos efectos no se limitan a indicadores de salud. “Las barreras en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva tienen consecuencias directas en la autonomía y en los proyectos de vida, especialmente de las adolescentes. Garantizar estos servicios es una condición básica para que las mujeres puedan tomar decisiones libres e informadas sobre su futuro”, explica Vivas.
¿Dónde están hoy las principales brechas en Colombia?
Aunque el país ha registrado avances en la cobertura de servicios de salud sexual y reproductiva, los datos del estudio muestran que persisten brechas importantes en el acceso efectivo, particularmente entre mujeres y adolescentes que desean evitar un embarazo y están en riesgo de ocurrencia, de acuerdo con la definición del estudio.
En un contexto de crisis del sistema de salud, este panorama exige priorizar intervenciones concretas y enfocadas. “Garantizar el pleno acceso a servicios de salud sexual y reproductiva no solo responde a una deuda en términos de derechos, sino que permite generar ahorros en los costos asociados a la atención materna, neonatal y del aborto”, añadió María Mercedes Vivas, directora de Oriéntame.
El análisis estima que 1.266.000 mujeres de 15 a 49 años en Colombia quieren evitar un embarazo, pero no utilizan métodos anticonceptivos modernos. De este grupo, 517.000 mujeres dependen de métodos tradicionales, mientras que 750.000 no utilizan ningún método anticonceptivo. Estas cifras reflejan una necesidad insatisfecha que continúa teniendo efectos directos en la ocurrencia de embarazos no intencionales.
Entre las adolescentes de 15 a 19 años, el estudio evidencia barreras particularmente significativas en el acceso a la anticoncepción. Se estima que 156.000 adolescentes que desean evitar un embarazo no utilizan métodos anticonceptivos modernos. De ellas, 118.000 no usan ningún método, lo que refleja brechas sustanciales en el acceso oportuno y continuo a los servicios para esta población.
Las brechas también se extienden a la atención durante el embarazo, el parto y el posparto. En Colombia, el 10% de las mujeres realiza menos de cuatro controles prenatales, el 3% no da a luz en una institución de salud, y el 4% no recibe atención adecuada tras una complicación obstétrica mayor. En el caso de los recién nacidos, el estudio estima que 4% no recibe la atención necesaria cuando presenta complicaciones, lo que evidencia desafíos en la continuidad de la atención materna y neonatal.
Uso de anticoncepción: avances que conviven con brechas
El estudio también evidencia que, entre quienes sí utilizan anticoncepción en Colombia, el uso de métodos modernos es ampliamente mayoritario. El 94% de las mujeres entre 15 y 49 años que usan anticoncepción lo hacen mediante métodos modernos, proporción que alcanza el 93% entre las adolescentes de 15 a 19 años.
Entre las adolescentes, los métodos más utilizados son los inyectables, el condón y los dispositivos intrauterinos o implantes, mientras que entre las mujeres adultas la esterilización concentra una parte importante del uso. Sin embargo, estos niveles de adopción conviven con una demanda insatisfecha significativa, lo que indica que las brechas identificadas por el estudio no se explican únicamente por preferencias individuales, sino por barreras persistentes en el acceso oportuno y continuo a los servicios de salud sexual y reproductiva.
Evidencia para decisiones de política pública
Adding It Up es un estudio desarrollado por el Instituto Guttmacher que produce estimaciones rigurosas y comparables sobre las necesidades, costos e impactos de los servicios de salud sexual y reproductiva. Su metodología combina datos demográficos, sanitarios y económicos para apoyar la toma de decisiones de política pública basadas en evidencia.
Para la Fundación Oriéntame, los hallazgos del estudio también plantean un llamado a la acción en el actual contexto político y electoral. Garantizar la sostenibilidad de estos avances requiere no solo voluntad institucional, sino también veeduría ciudadana y seguimiento a los compromisos del Estado en materia de salud sexual y reproductiva.
En un año marcado por las elecciones al Congreso y la Presidencia, Oriéntame subraya la importancia de que la ciudadanía y los distintos sectores sociales examinen cómo las y los candidatos proponen garantizar la inversión, la continuidad y el fortalecimiento de estos servicios. “La evidencia está sobre la mesa.
Ahora es fundamental que las decisiones públicas y los compromisos políticos estén a la altura de lo que muestran los datos y de las necesidades reales de mujeres y adolescentes en Colombia”, concluye la organización.