Por: José Gustavo Hernández Castaño (*)
Las elecciones del 8 de marzo para la Cámara de Representantes en el Quindío no fueron una contienda cualquiera. Más que una simple competencia entre partidos, lo que se puso en juego fue la confrontación entre dos estructuras de poder territorial consolidadas y una tercera fuerza que, sin maquinaria administrativa, logró abrirse espacio desde el voto libre. Las cifras finales permiten leer con claridad esa disputa: de un lado el establecimiento territorial que gravita alrededor del edificio de la Gobernación; del otro, el establecimiento municipal articulado desde la alcaldía de Armenia y varias alcaldías del departamento; y, en medio de ambos, una lista alternativa —el Pacto Histórico— que enfrentó esa competencia con voto de opinión.
El resultado general muestra que la competencia terminó concentrándose en tres listas dominantes. La coalición entre Centro Democrático y Partido Conservador obtuvo 64.340 votos, equivalente al 26,38% del total; Cambio Radical alcanzó 50.439 votos, es decir 20,68%; y el Pacto Histórico obtuvo 44.631 votos, equivalente al 18,30%. Estas tres listas capturaron la mayor parte del mercado electoral y se repartieron las tres curules del departamento. A partir de ese dato aparece la primera conclusión estructural: la elección de 2026 consolidó un sistema tripolar de competencia política en el Quindío. (ver tabla con resultados al final)
La primera de esas fuerzas fue la coalición Centro Democrático–Conservador, impulsada principalmente desde el entorno político del edificio de la Gobernación. Su resultado es significativo no solo por la cifra total de votos, sino por su distribución territorial. La coalición obtuvo su mayor votación en Armenia con 35.860 votos, pero también logró resultados importantes en Calarcá (7.560), Quimbaya (3.900), La Tebaida (3.878) y Montenegro (3.562). Fue la lista más votada en 9 de los 12 municipios. Esa expansión territorial indica que la alianza funcionó como un dispositivo electoral eficaz para concentrar el voto tradicional de derecha. Desde una perspectiva interpretativa, la coalición logró convertir la suma de dos partidos en una estructura electoral disciplinada, combinando voto de marca partidaria y liderazgo individual competitivo.
La segunda fuerza en disputa fue Cambio Radical, impulsada desde el bloque de alcaldías que orbitan alrededor de la capital departamental. Allí se ubican Armenia, Calarcá, Montenegro, Quimbaya, Circasia, Salento, Filandia y Pijao, territorios donde se ha consolidado durante años una red política con capacidad de intermediación institucional. Cambio Radical obtuvo 50.439 votos, con resultados relativamente fuertes en Armenia (26.477), Calarcá (6.392), Quimbaya (4.823) y Montenegro (3.640). Desde el punto de vista descriptivo, el crecimiento respecto a 2022 es evidente: el partido pasa de 33.907 votos a más de 50 mil, un aumento cercano a 16.500 votos.
Sin embargo, ese crecimiento no puede analizarse aisladamente. Durante la campaña circuló una narrativa insistente según la cual esa estructura política lograría quedarse con las tres curules del departamento. La consigna “vamos por las tres” se convirtió en parte del discurso público de la campaña. Cuando se observan los datos con mayor detenimiento, aparece una paradoja política: la maquinaria territorial creció en votos, pero muy por debajo de lo que cabría esperar de un aparato político de esa magnitud.
La estructura que respaldaba esa lista contaba con influencia territorial en ocho alcaldías, presencia en concejos municipales, control político en entidades descentralizadas y una red de operadores construida durante varios años de ejercicio del poder local. A ello se sumaban estructuras de contratación en entidades departamentales como Empresas Públicas del Quindío y la Corporación Autónoma Regional del Quindío, señaladas por diversos sectores como espacios de intermediación política. Si se agregan estos factores, el engranaje político podía movilizar más de ocho mil operadores territoriales. Si se cruzan estas cifras con la estructura territorial de alcaldías y operadores políticos, la expectativa electoral de esa maquinaria pretendía superar, ampliamente, los 80 mil votos.
Sin embargo, el resultado final fue de 50.439 votos. Es decir, la maquinaria creció electoralmente, pero no logró convertir su estructura territorial en hegemonía política. Esa distancia entre capacidad organizativa y resultado electoral sugiere la presencia de dos fenómenos simultáneos: por un lado, ineficiencia operativa de parte de los operadores políticos, y por otro un acelerado desgaste por las formas prolongadas de ejercicio del poder territorial y la presión descarada e indignante sobre quienes actúan como contratistas u operadores políticos.
Sin embargo, el resultado final fue de 50.439 votos. Es decir, la maquinaria creció electoralmente, pero no logró transformar su enorme capacidad territorial en una hegemonía política. La distancia entre el tamaño del aparato organizativo y el resultado obtenido sugiere la presencia de dos fenómenos simultáneos. De un lado, posibles fallas en la eficacia operativa de los operadores políticos encargados de movilizar esa red territorial. Del otro, un desgaste acelerado derivado de largos años de ejercicio del poder local, acompañado —según se comenta con frecuencia en distintos sectores del departamento— de presiones indebidas e indignantes, cada vez más visibles, sobre contratistas y operadores políticos vinculados a esas estructuras.
En contraste con estas dos estructuras de poder institucional aparece el resultado del Pacto Histórico. Con 44.631 votos, la lista logró asegurar una curul sin contar con alcaldías, sin control institucional territorial y enfrentando simultáneamente a los dos bloques políticos dominantes. Su votación se concentró principalmente en Armenia (26.288 votos), pero también alcanzó cifras significativas en Calarcá (5.410) y La Tebaida (3.341) y el resto de municipios. Desde el punto de vista interpretativo, el crecimiento del Pacto Histórico refleja la consolidación de un voto de opinión con capacidad de convertirse en representación política efectiva.
Este resultado es particularmente relevante en un departamento donde las maquinarias territoriales han tenido históricamente un peso considerable. La votación del Pacto parece provenir de la combinación de varios factores: militancia política organizada, voto ideológico, voto de opinión y voto útil alternativo de sectores que buscaban equilibrar el poder de los aparatos tradicionales.
Si se observa el comportamiento municipal, la lista más votada en prácticamente todos los municipios fue la coalición Centro Democrático–Conservador, lo cual confirma la eficacia de su alianza electoral. Sin embargo, en Armenia la competencia fue mucho más cerrada entre las tres fuerzas principales, reflejando el peso del electorado urbano en la configuración final del resultado.
Más allá de estas tres fuerzas, la elección también deja un hecho político contundente: la debacle del Partido Liberal. En 2022 el liberalismo había sido la primera lista del departamento con 38.133 votos (17,52%) y dos curules. En 2026 cae a 20.574 votos (8,44%) y queda relegado al quinto lugar, sin representación parlamentaria. La pérdida es dramática: más de 17.500 votos y la desaparición de sus dos escaños en la Cámara.
Esta caída no puede entenderse solo como una fluctuación electoral. Lo que revela es un colapso político del liderazgo liberal en el departamento. El partido perdió simultáneamente su voto tradicional, parte de su voto clientelar y su capacidad de convertirse en polo competitivo. El resultado sugiere también una responsabilidad política directa de quienes ejercieron la representación parlamentaria y del liderazgo que mantiene el control del partido en el Quindío.
En el resto del espectro político aparece una tendencia clara: las listas pequeñas quedaron muy rezagadas. Movimiento Salvación Nacional obtuvo 11.393 votos (4,67%), la coalición Ahora Colombia 21.996 (9,02%), y otras fuerzas apenas superaron el uno por ciento. Este comportamiento refleja la operación del voto útil: cuando el electorado percibe que la disputa real está concentrada en pocos actores, las opciones de baja viabilidad se reducen a testimonios políticos.
Finalmente, el comportamiento del voto en blanco y de los votos no válidos aporta otro dato interesante. El voto en blanco cayó a 11.397 votos (4,67%), mientras los votos nulos fueron 9.048 y los no marcados 5.555. Esto sugiere que en 2026 el electorado prefirió definir su voto entre opciones concretas antes que expresar rechazo general a la oferta política.
En perspectiva, la elección del 8 de marzo deja varias conclusiones de fondo. Primero, la consolidación de un sistema tripolar entre la derecha tradicional, la maquinaria territorial y una fuerza alternativa en crecimiento. Segundo, el fortalecimiento de las coaliciones electorales como estrategia para optimizar resultados en sistemas con pocas curules. Tercero, el crecimiento del voto de opinión como factor de equilibrio frente a las maquinarias. Y cuarto, el colapso del liberalismo como actor central de la política departamental.
El Quindío no solo eligió tres congresistas. Lo que realmente hizo fue reordenar su mapa de poder político. Y en ese nuevo mapa aparecen tres energías en disputa: la del aparato tradicional reorganizado, la de la maquinaria territorial consolidada y la de una alternativa que crece desde el voto ciudadano libre. La batalla por el futuro político del departamento, lejos de cerrarse, apenas comienza.

Fuente: registraduria.gov.co/resultados 2026 (tabla elaboración propia)
(*) Magister en Ciencias Políticas
- Asesor en direccionamiento estratégico de campañas
- Investigador en historia política y comportamiento electoral.
Un comentario
Gano la politiqueria corrupta, no podemos normalizar los terminos maquinarias y aparato tradicional como algo bueno algo normal. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. La verdadera fuerza POLITICA que se consolida en el Quindio y en Colombia es el PACTO HISTORICO, donde los ciudadanos libres y concientes saben que la POLÍTICA y el ESTADO es todos los ciudadanos y que debemos seguir trabajando para liberar a los cientos de miles de ciudadanos que coaccionados por la corrupción les toca votar en cada elección.