El año 2025 terminó para la Universidad del Quindío con un superávit en sus finanzas, aunque aún no se tiene con exactitud la cifra exacta correspondiente, dijo el rector del Alma Máter Luis Fernando Polanía Obando. Subrayó que, por fortuna, el Gobierno Nacional había girado un poco más de $8.000 millones de la atención a la gratuidad estudiantil en la Universidad, lo que permitió el pago de todos los compromisos con profesores, administrativos, trabajadores y proveedores.
El ingeniero Polanía Obando ve como esperanzadora la reforma aprobada a finales de 2025 (cuyos efectos se evidenciarán solo a partir de 2027), porque asegura un incremento presupuestal basado en el Índice de Costos de la Educación Superior, Ices, y no en el IPC, pero afirma que de todas formas resultará insuficiente.
La Universidad del Quindío cerró también la vigencia 2024 con superávit de $157 millones 950.579. La cifra, aunque demuestra un manejo responsable de los recursos públicos, evidencia la necesidad de replantear, como en efecto empezó a ocurrir tras la reciente reforma a los artículos 86 y 87 de la ley 30 de 1992, la forma de financiación de la educación superior en Colombia.
El histórico uniquindiano, rendido periódicamente a la Contraloría General del Quindío, la Contraloría General de la Nación, la Contaduría General de la Nación y el Ministerio de Educación Nacional, da cuenta de un déficit de $138 millones 039.649 en 2019; superávit de $ 2.576 millones en 2020; superávit de $ 478 millones en 2021; superávit de $ 4.043 millones en 2022, y superávit de $ 4.707 millones en 2023.
Hoy, la universidad de los quindianos no tiene deuda con la banca y la nómina está al día. Como les ocurre a todas las universidades públicas del país, excepto la Unad, la Uniquindío depende del monto y giro oportuno de los recursos del gobierno central para garantizar el funcionamiento y la prestación oportuna del servicio. De ahí el llamado del rector de la UQ, Luis Fernando Polanía Obando: “Los rectores del sistema universitario estatal, apoyados en análisis técnicos, venimos manifestando la enorme preocupación por el futuro financiero de las universidades. Hemos calculado un déficit estructural acumulado que podría estar cercano a los veinte billones de pesos, desde la expedición de la ley 30 en 1992”.
El directivo uniquindiano recordó que el incremento anual del presupuesto de las universidades, durante las últimas décadas, ha estado indexado al IPC, lo cual resulta insuficiente dado que, solo por mencionar una de las variables a tener en cuenta, el incremento del salario de los docentes siempre se fija varios puntos por encima del Índice de Precios al Consumidor. Lo anterior, porque así lo define el decreto 1279 de 2002, que establece las condiciones salariales y prestacionales de los docentes de las universidades estatales y autoriza la asignación de puntos para la remuneración mensual de acuerdo con la productividad académica, experiencia calificada y formación, además de otorgar bonificaciones por actividades de investigación, docencia y extensión.
“En la Uniquindío, aunque gozamos de salud financiera, gracias al adecuado manejo que hemos hecho de los recursos, anticipamos periodos de extrema austeridad para poder garantizar la prestación del servicio y el pago continuo y a tiempo, como ha sido la constante en nuestra institución, de los salarios a docentes y funcionarios administrativos. Si no hay una atención oportuna de la situación y un compromiso del gobierno nacional de girar oportunamente los recursos a las universidades, podríamos estar abocados a déficits irreversibles en todas las universidades”, acotó el rector uniquindiano. Escuchar el audio con la declaración del Luis Fernando Polanía, rector de la Universidad del Quindío: