Por una coincidencia inexplicable su apellido, Tierradentro, daría forma a su oficio, pues precisamente tierra adentro, es donde Henry encuentra el elemento que aprendió a manejar hace más de 40 años, la arcilla. Lo saludamos desde las afueras de su taller y con la amabilidad que lo caracteriza nos abre la puerta a su mundo. Collares, pulseras, móviles de campanas, materas, formas, dibujos, colores, herramientas, tarros con arcilla para procesar.
Mientras tomamos tinto recuerda sus inicios como artesano, cuando su hermano lo vinculó con unos amigos a un proyecto para trabajar haciendo chaquiras de arcilla en su casa.
“Empecé a aprender con ellos a hacer cada pepita con lo que los artesanos elaboran un collar o una pulsera, tomarlo desde la arcilla como antiguamente lo hacían los indígenas. Yo estaba terminando el colegio. Hice un curso de cerámica en la noche donde nos enseñaron lo básico, las técnicas de pellizco, rollo, placa, como manejar una porción de arcilla en el torno.
Siempre me ha gustado el arte y entre 1981 – 1982 tuve la oportunidad de presentar una obra tipo escultura en el Museo del Oro Quimbaya en salón y tuvo curador. Al terminar el colegio monté el taller con mi hermano y lo instalamos en la casa de mi mamá en el barrio Manuela Beltrán”.
Con el objetivo de llegar a nuevos clientes empezó a viajar junto a su hermano a otras ciudades y perfeccionó el manejo del torno para elaborar móviles de campana.
Para obtener la materia prima de sus creaciones Henry explica que aprendió a ver las montañas de forma diferente, buscando la arcilla, ese material utilizado a lo largo de los siglos por diversas culturas para elaborar ladrillos, utensilios, porcelana, obras de arte y mausoleos como los famosos guerreros de terracota, en China, o las figuras halladas en las guacas indígenas del Quindío.
“Uno va a la montaña, identifica las betas de arcilla, toma un poco de material, lo humedece, hace un rollito de prueba y si éste no se rompe es una arcilla plástica y sirve para trabajar este tipo de artesanías. La arcilla viene en terrones, la trituramos, la echamos en canecas a humedecer y como ella trae arena y roca hay que pasarla por un tamiz. Hay arcillas rojas, cafés, blancas y grises, cada una tiene un uso diferente. Hoy trabajo con arcilla proveniente de Pijao, Córdoba y Bogotá”.
Con mucho regocijo finaliza su relato contándome que gracias a una convocatoria del estado logró adelantar estudios profesionales, homologar con su experiencia varios semestres y obtener el título de Licenciado en Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia. A su vez, su taller llamado Henry Tierradentro – A mano es Arte ubicado en la Plaza Minorista, hace parte de la ruta de los artesanos, una iniciativa de la alcaldía de Armenia que busca promocionar el talento local con los turistas. La historia en video: