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GUERRAS PARA LA GUERRA

24 enero 2026 10:15 pm
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Guillermo Salazar Jiménez

“La Guerra es lo que ocurre cuando fracasa el lenguaje”, lo apropió Juanita Lectora de Mark Twain, escritor estadounidense de la conocida novela Las aventuras de Tom Sawyers, para comentar sobre las prácticas utilizadas por los opositores a la paz, quienes recurren a frases y prácticas que influyen en el comportamiento del público oyente para coartar el apoyo a las propuestas de acabar con la guerra. En el Congreso se frenan las reformas sociales sin rubor, ejemplificó Juanita, ciertos candidatos presidenciales y medios hablan de la entrega del país a los insurgenteso del fracaso general de la Paz Total para generalizar la percepción de la fuerza bruta sobre el diálogo. 

Rusbel Caminante aceptó tales ejemplos como directrices de guerra para impedir al pueblo colombiano la comprensión del entorno social, político y cultural en que viven, de tal manera que la paz se les torne en camino imposible de transitar. Utilizan el lenguaje de la guerra para impulsar la guerra sin importar la sangre derramada por el enfrentamiento entre colombianos. Peor aún, agregó Rusbel, critican como culpable al gobierno actual, sin advertir que la paz es un problema de toda Colombia, además utilizan palabras distintas de igual significado: antes comunismo hoy narcoguerrillas, narcopresidentes o castrochavismo para buscar apoyo incondicional porque “plomo es lo que hay”, “cerrar microempresas o despedir trabajadores.” “Seremos otra Venezuela”.

Juanita Lectora recordó en La opinión pública, editado en 1922, donde Walter Lippmann consolida algunas de las ideas expuestas por Mark Twain, especialmente sus críticas a “las percepciones sociales irracionales y a menudo egoístas que influyen en el comportamiento individual e impiden la cohesión social óptima”. Con Lippmann, periodista, comentarista político y filósofo estadounidense, comentó Juanita, los críticos de la paz, con sus frases acostumbradas, crean un espacio sesgado, una imagen de guerra para enfrentar la guerra, antes que frenarla. Concluyó con él, “Las personas viven en el mismo mundo, pero piensan y sienten en mundos diferentes.” 

Bajo tales condicionamientos resulta difícil hablar de libertad para una Colombia que necesita descubrir los intereses guerreristas de tales personajes, expuso Rusbel Caminante, al contrario, crean confusión, insolidaridad, cansancio, miedo y rabia como resultado frustrante de que todas las guerras son impulsadas para mantener nuestra histórica guerra. Seis décadas de guerra, remarcó Rusbel, igual tiempo hizo que Lippmann sentenció: La desilusión es que todas las guerras que luchamos son para acabar la guerra. 

Juanita Lectora ilustró que El público fantasma de Lippmann apareció en 1925 donde señala la manipulación de la opinión pública por el fascismo en Italia, durante la Primera Guerra Mundial. Detalló que,en agosto de 1938, organizó el reconocido seminario de economía política en París, Francia, donde emergióel célebre concepto de “Neoliberalismo”. Ganador del Premio Pulitzer en 1962, modalidad información internacional, Lippmann, concluyó Juanita, con seguridad conoció la obra de Mark Twain, pues éste dejó para los promotores de las guerras para la guerra como sentencia futurista que “es más fácil engañar a las personas que convencerlas de que han sido engañadas.”

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