El candidato al Senado Albeiro Torres articula una agenda regional del Eje Cafetero con liderazgos activos en varios departamentos, con un objetivo político claro: evitar que el Quindío siga quedando rezagado y que la Nación continúe desfinanciando proyectos estratégicos para el departamento. Ese hecho marca el trabajo de Albeiro Torres, candidato al Senado por la coalición Alma Cambio Radical, identificado con el número 35.
La novedad de esta agenda no está en los proyectos, muchos de ellos planteados desde hace años, sino en la articulación regional que busca sacarlos del congelador. El Quindío y el Eje Cafetero empiezan a presentarse ante el nivel nacional con una voz coordinada, luego de años en los que iniciativas clave quedaron frenadas por la falta de gestión conjunta y por recortes sostenidos en la financiación nacional.
Dentro de ese escenario aparece la doble calzada Calarcá–La Paila, una obra largamente anunciada que ha permanecido detenida y que hoy se asume como una prioridad regional. El planteamiento es claro: no se puede permitir que un corredor estratégico para la competitividad, el turismo y la conexión del Eje Cafetero con el suroccidente del país continúe relegado en la agenda nacional por falta de recursos y decisión política.
Ese mismo enfoque se extiende a otros frentes que afectan directamente al Quindío y a la región cafetera, en áreas como infraestructura, conectividad y desarrollo económico, donde la desfinanciación progresiva ha limitado el avance de proyectos estructurales. La apuesta es que estos temas dejen de ser reclamos aislados y se conviertan en exigencias regionales sostenidas.
La agenda se ha construido mediante una articulación sólida con líderes de Risaralda y Caldas, y con acercamientos en regiones que rodean al Eje Cafetero, como el Valle del Cauca y el Tolima. Esta red interdepartamental busca darles peso político a las prioridades del Quindío y evitar que el departamento siga perdiendo espacio frente a otras regiones en la asignación de recursos nacionales.
El impacto político de este proceso es concreto: el Quindío vuelve a proyectar un liderazgo con capacidad de articulación regional y con una agenda definida para destrabar proyectos que llevaban años frenados. La región empieza a disputar con mayor fuerza su lugar en las decisiones nacionales.
Torres impulsa hoy una agenda regional para sacar al Quindío del congelador y poner freno a la desfinanciación de proyectos estratégicos por parte de la Nación, apoyado en una red interdepartamental que empieza a darle al departamento mayor capacidad de incidencia en el escenario nacional.