Francisco Cifuentes
El escritor quindiano Samuel Jaramillo González (1950) visitó su ciudad natal y le presentó a sus amigos y familiares la última publicación titulada “Escrito con la punta de un lápiz afilado” libro de la colección editorial “Respirando el Verano” (Bogotá.2024), justamente dirigida por Santiago Mutis Durán, hijo del poeta Álvaro Mutis, cuya poesía está muy ligada a nuestro paisaje. El texto de Samuel está integrado por tres partes diferentes en género y en estilo, pero con una coherencia intelectual muy importante: 30 hermosos poemas nuevos, una entrevista a profundidad realizada por nuestro común amigo bogotano Mario Espinosa, titulada “Samuel Jaramillo y su palabra plural” y remata con un texto de crítica literaria que Samuel le escribió a su contemporáneo el poeta Edmundo Perry (1945) denominado “Edmundo Perry: la dificultad de Vivir o la lucha por la significación”. Con este volumen se demuestra la vigencia de este gran intelectual quindiano y su versatilidad.
Los ancestros
El poeta, novelista, ensayista y crítico literario Samuel Jaramillo González pertenece a una familia arraigada en el Quindío desde los tiempos de la Colonización Antioqueña, según nos informó en una larga conversación que sostuvimos en el bello recinto de “El Libro Total” gracias a la hospitalidad de la gerente Geraldine Arbeláez. Su abuelo Samuel Jaramillo Mejía venía de Abejorral en Antioquia buscando un porvenir y huyendo de la situación conflictiva de las guerras decimonónicas que azotaban aquella región. Y se casó con Soledad Botero perteneciente a una familia más acaudalada ya establecida en Circasia, en ese momento ligada a Caldas. Su familia estuvo vinculada a la fundación de Quimbaya, aportándole a la sociedad quindiana una distinguida familia integrada por sus hijos Estrella, Mery, Hugo, Mario el médico padre del escritor, Jairo un distinguido galeno ahora presidente de la Academia de Medicina del Quindío y Nevio casado con Nelly Macías, otra familia de fumadores y escritores, entre los que sobresalen justamente Valentín Macías y la columnista Valentina Macías.
Durante la conversación con Samuel nos relató su infancia por los alrededores del Parque Uribe y la Plaza de Bolívar, sus estudios en los colegios San Solano, San Luis y San José, su participación en las primeras aglomeraciones estudiantiles cuando el sacerdote Camilo Torres Restrepo visitó la Universidad del Quindío y habló en su Aula Máxima; a raíz de lo cual hubo detenciones y ultrajes físicos de los cuales fue victima el futuro poeta y hombre rebelde. Esto le costó la despedida del San Luis y por ello terminó en el San José.
Su relación con Manuel Castells
Sus estudios profesionales en economía y literatura transcurrieron en la Universidad de los Andes, su Maestría en Oxford y su PHD en París. Desde temprano tuvo una vinculación con el investigador Manuel Castells convirtiéndose este en su mentor y aquel en su divulgador por América Latina. Castells (1942) es un sociólogo urbano español muy conocido en el mundo académico internacional, que aún está vigente con sus estudios acerca de la sociedad de la información.
Con esta formación Samuel Jaramillo ha podido dedicarse a la docencia universitaria y a la investigación, incluso ingresando a la Academia de Ciencias Económicas con sus trabajos acerca de la renta urbana desde una perspectiva de la economía política marxista, de la cual se considera un heredero. En esta línea sus trabajos abarcan la economía, la arquitectura, la planificación y el urbanismo publicando ya diez ensayos principalmente en la Editorial de la Universidad de los Andes y artículos para revisas internacionales dedicados a estos temas. De nuestra parte, tuve la oportunidad de conocerlo en un Encuentro Internacional de Investigadores Urbano Regionales, justamente cuando mi persona realizaba la Coordinación Técnica del proyecto de prospectiva “Quindío 2020” en calidad de secretario Departamental de Planeación del Quindío.
Los libros
En esta conversación, además de Samuel, participó su hermano el médico Mario que vive en Gales y andaba de paso para Nueva Zelanda. Sus primos Carlos Eduardo y Nevio. Nos recordó cuando vivió en el departamento del Chocó, ya que su padre fue a ejercer allí la Medicina, producto de lo cual quedó embriagado por este paisaje lleno de selva e irrigado por ríos caudalosos que aún están en su memoria y alimentaron un bello libro de poemas titulado “Selva que regresa” (1988). Pero en esta charla salieron a relucir anécdotas familiares porque todos llegaron a compartir la casa de los abuelos ya en Armenia, lo que dio origen al poemario “Casa que respira” (2002), en cuyos versos la casa habla, se ve la hierba por las hendijas, se siente el palpito de sus habitantes y la sombra de los fantasmas. En sus poemas está la noche, el amor, la ciudad, la sabana, los espejos y la alucinación, temas y preocupaciones que conforman unos libros cuyos meros títulos son ingeniosos y bastante dicientes: “En la sartén hervían las estrellas” (2014), “Doble noche, Doble noche” (1998), “Palabras en un espejo empañado” (1988), “Mi ciudad bajo el ala del relámpago” (1988), “Geografías de la alucinación” (1981), entre otros poemarios.
Su relación con la poesía
En nuestro diálogo se habló tanto de la admiración como del deslinde frente al poesía nadaísta y del reconocimiento de otras voces más firmes y elaboradas afincadas en una tradición de valía en la lírica colombiana como Juan Manuel Roca, Giovani Quessep y Jaime García Maffla. Estuvimos de acuerdo que en materia de lírica nacional no se podía desechar todo en aras de la irreverencia y la innovación, se le dio el reconocimiento al papel protagónico de la Casa de Poesía Silva en Bogotá, bajo la dirección de María Mercedes Carranza, el puesto y la dignidad que le dio al oficio y el ejemplo que esto significó para diseñar otros lugares de culto poético en América Latina.
De Armenia se habló de Carmelina Soto, de Calarcá reconoce muy bien a Baudilio Montoya y la importancia de esta ciudad para las letras con el evento en nombre de Luis Vidales. Nos contó de la dificultad de leer poesía directamente en inglés y de la mayor afinidad para conocer la poesía francesa; aunque mostró su admiración por toda la Generación Beat Nik. Nos relató su experiencia durante un año que vivió y trabajó en Argentina, hablando no solo del gran Borges sino de Enrique Molina, Roberto Juarroz y tantos otros que él conoció y leyó. Por supuesto se refirió a Neruda, Vicente Huidobro y el gran César Vallejo.
El Sabio Caldas
El narrador Samuel Jaramillo tiene en su haber una biografía novelada del sabio Francisco José de Calas titulada “Diario de la luz y las tinieblas Francisco Joseph de Caldas” (UniAndes 2010); pues nuestro escritor quindiano le da una valía especial al sabio como científico y como persona, ya que éste hacía ciencia desde un rincón del Nuevo Mundo mientras el centro de la academia y la investigación estaban en Alemania, Francia e Inglaterra en ese siglo XVIII tan importante para el romanticismo y la ilustración europeas; pero en ese inicio del siglo XIX tan decisivo para la República Colombiana, para la cual entregó su saber y su vida.
Su gran novela
Pero la gran novela de Samuel Jaramillo es “Dime si en la cordillera sopla el viento” (Alfaguara 2015) ambientada en Armenia, Tolima, Huila y Bogotá, con una trama familiar muy interesante y con sucesos históricos y personales muy importantes, que suceden en provincia y en la capital. Como dato curioso es necesario registrar que en varias páginas Samuel habla de Carlos Ledher en su adolescencia, la Posada Alemana y su posterior conversión al negocio del narcotráfico, pues lo conoció en la época estudiantil. Aquí es bueno advertir como hubo una generación quindiana que siguió el camino de Ledher y otra más pequeña y menos conocida que se dedicó a otros menesteres como el intelecto.
El planeta de los susurros
Continuando con su producción narrativa Samuel ha publicado un conjunto de cuentos de ciencia ficción bajo el titulo de “El planeta de los susurros” (Taller de Edición Roca 2021) y en materia de ensayo una colección denominada “Pisadas en la hojarasca” (Ibáñez-Casa Silva 2021. Debemos resaltar para orgullo no solo del poeta, que además es bastante modesto, sino para la cultura quindiana, que él ha sido reconocido con varios galardones como El Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia y homenajeado en el XXII Festival de Poesía de Bogotá. Para nosotros ha sido un encuentro muy interesante y afable con semejante intelectual colombiano de origen quindiano, que debemos leer, estudiar y reconocer en su justa dimensión, tan polifacética; pues sus dotes como pensador de la economía no contradicen su valía literaria, como él mismo nos lo explicaba; hacen parte de un profundo ejercicio académico e intelectual desde sus inicios como cultor.