Hay quienes dicen en Armenia que el alcalde James Padilla García ‘ni suena, ni truena’. Y lo dicen en forma peyorativa porque el alcalde no es amigo de mantener todos los días en las redes sociales pregonando lo que está haciendo por la ciudad. La verdad es que Padilla está aplicando con sabiduría la antigua fórmula política que llevó al éxito a muchos gobernantes del pasado: la retórica para las elecciones, la acción para el gobierno.
Un buen político se caracteriza por la retórica, por el discurso, por su condición dialéctica, donde pone a disposición de los electores las propuestas y las discute con argumentos. Pero, cuando ese político es elegido en un cargo público en el Gobierno, presidente, alcalde, gobernador (se exceptúa el Congreso), debe aprender a callar, ya no es tanto la retórica la que debe utilizar, sino la acción, el hacer, que sus promesas de campaña se materialicen en la gestión directa de sus obras.
Y, a decir verdad, esa fórmula ha sido empleada por el alcalde Padilla con mucha suficiencia. No es un hombre mediático ni de redes sociales, aunque en las reuniones públicas con la gente y en su actividad social, sigue siendo una persona amable, sin pretensiones ni soberbia, sin altanerías ni prepotencias. Y, persiguiendo la misma fórmula, ha empezado a mostrar las obras que prometió. En una gran parte de la ciudad se ve el trabajo, el adelanto en el mejoramiento de la infraestructura.
Las obras de cambio y reparación del sistema de alcantarillado y mejoramiento del sistema de acueducto se han venido realizado en muchos sectores, lo que redundará en el bienestar colectivo, especialmente en la salud que genera un buen manejo del saneamiento básico. Hay dos grandes proyectos que los armenios esperamos que sean una realidad en este gobierno. El primero de ellos la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales -PTAR- de La Florida, pues ya están terminados la mayoría de los colectores que recogen las aguas residuales de casi todo el oriente de la ciudad y que descontaminarán la quebrada la Florida. Pero falta la PTAR, para completar esta, que será una gran obra para Armenia.
El segundo proyecto importante en el tema de servicios públicos es la construcción del nuevo tanque de almacenamiento de agua para el sur de la capital, que está proyectado para 12.000 metros cúbicos del preciado líquido. Ya está el terreno, el antiguo hospital del Sur, entre las carreras 18 y 19 con calles 47 y 48. También se avanza en los diseños y en la propuesta financiera. Esta es una necesidad urgente, pues la expansión urbanística no para en el sur y el suroccidente. Esperamos que el alcalde Padilla, por lo menos, deje el proyecto en la etapa final de la planeación para que el próximo alcalde arranque con su construcción.
Con relación a las basuras, hay que decirlo sin tapujos, no hay una ruta expedita que permita una solución a corto plazo. Muchas calles en los barrios y en el centro de la ciudad tienen momentos de abarrotamiento de basuras, lo que atenta no solo contra la salud, sino contra la estética ciudadana. Sabemos que los grandes responsables son los usuarios mismos, que dejan las bolsas con desperdicios e inservibles en las esquinas de las calles. Sin embargo, hay soluciones para esto, pero, por razones que desconocemos, no se aplican, como la veeduría permanente con cámaras de vídeo y las sanciones de las que habla la ley, entre otras.
Además de las obras de acueducto y alcantarillado, los armenios somos testigos de los avances en las obras del mejoramiento de la malla vial de la ciudad. Ya se terminó el tramo de la avenida Centenario entre el límite con Salento y el batallón de Servicios de la Octava Brigada. En esta zona es urgente la construcción de un ordenador vial, cuyos diseños prometió realizarlos la firma privada Márquez y Fajardo, constructora de la clínica Avidanti y el Centro Médico Zonata que entraron en funcionamiento el año pasado en este mismo sector. Esa obra debe ser ejecutada este mismo año.
También se ha avanzado en el mejoramiento de la malla vial en sur y sur occidente de la ciudad, y los habitantes de los barrios que ya tienen las vías arregladas han manifestado su complacencia. Este plan avanza, de acuerdo con los cronogramas. Y, para satisfacción de los ciudadanos, vemos también los adelantos en la obra del ordenador vial de la carrera 19 con calles Segunda a Quinta, sector del cuerpo de Bomberos. Las críticas que se han suscitado de este tramo obedecen más a las envidias políticas de los adversarios del alcalde, que a la verdad de lo que sucede en el terreno mismo de las obras. Hay trabajos que el público no ve directamente, como lo que está sucediendo detrás de las vallas, entre la vía y el lote del Bolo Club, donde ya hay avances significativos.
En el tema de educación, el alcalde Padilla acertó con el nombramiento de una persona de adentro de la administración, como el docente Antonio José Vélez, experto en Calidad Educativa, y que ha puesto la ciudad, en compañía de los rectores de las instituciones públicas, en el primer lugar en calidad educativa en el país. Las clases que empiezan esta próxima semana arrancan con todos los servicios: nuevos maestros, servicios generales de aseo en los establecimientos y contrato del PAE.
Los proyectos que se vienen este año, de semaforización y control vial, de realizarse como están planeados, le darán a Armenia una nueva perspectiva de movilidad, pues la red semafórica tiene un atraso de 25 años, que cualquier lluvia la descompone. El gran miedo de los controles viales lo tienen los ‘violadores’ de las normas, es decir, aquellos que transitan por las calles sin SOAT, sin licencia de conductor o con ella vencida, los que no tienen al día la tecno-mecánica, los que se parquean irregularmente en las calles principales, aquellos que se pasan los semáforos en rojo, esto es, todas estas personas que prefieren en caos y el desorden como forma de vida.
Todas estas cosas buenas están pasando en la ciudad y el alcalde no hace alarde permanente de ellas. No sale todos los días a los medios o a las redes, o a llamar a los periodistas para que lo entrevisten. Es, el señor Padilla, un alcalde sin protagonismo, un hombre que entendió que la retórica es para la campaña y la acción por el gobierno, y eso es serio y muy responsable. Por esto, tenemos que felicitar al mandatario de los armenios.
Claro que, no podemos ocultar otras realidades. Una falla preponderante del alcalde está en su oficina de Corpocultura, donde se cometieron errores enormes en la realización de las fiestas aniversarias, no solo en la contratación, sino en el bajo perfil cultural que tuvo la celebración, que se llenó de escándalos y de posibles investigaciones por actos de corrupción.
Y qué decir de gravísimo problema de habitantes de calle que tiene la ciudad. Reconocemos los esfuerzos que hace la administración para tratar de aliviar este fenómeno que nos está carcomiendo, pero no es suficiente. La solución no pasa solo por la secretaría de Desarrollo Social, sino que debe de ir mucho más allá, e interesar en ella a toda la sociedad, que incluya la iglesia, los gremios, la academia, el comercio y el propio ciudadano de a pie.
Por último, el alcalde le está debiendo a los armenios una solución a las ventas ambulantes y estacionarias. Las calles y los andenes siguen ocupados por estos pequeños negocios, provocando traumas a la movilidad, afeando la ciudad, actuando contra la estética, mientras dos grandes plazas del gobierno siguen prácticamente como elefantes blancos, vacíos: La minorista y el llamado Centro Comercial del Café, frente al CAM.
Avanza el alcalde Padilla, callado, sin aspavientos, en muchas obras que nos alegran. Esperamos que los lunares de basuras, Corpocultura, el habitante de Calle y vendedores ambulantes y estacionarios hallen el camino de una solución justa y rápida.