Como la revuelta a la cual me referiré ha tenido lugar en Irán, considero importante contextualizar al lector con los siguientes datos:
- República islámica del golfo pérsico
- Capital: Teherán
- Idioma oficial: Farsi
- Presidente: Masoud Pezeshkian
- Líder supremo: Ali Hoseini-Kamenei; desde 1989 es Jefe de Estado, líder religioso y líder militar
- Gobierno: Teocracia (forma de gobierno, en que la autoridad política se considera emanada de Dios y es ejercida directa o indirectamente por un poder religioso, como una casta sacerdotal o un monarca), República Islámica, Estado Unitario, Presidencialismo.
- Nombre anterior: Persia
¿Qué está pasando?
Irán se ha visto sacudido por manifestaciones a nivel nacional durante las últimas dos semanas; lo que comenzó como indignación por la debilitada economía del país se convirtió en protestas violentas, incluso, mortales, contra el régimen del ayatolá Alí Jamenei: En medio de este panorama, las autoridades bloquearon las redes de comunicación, de allí la dificultad para tener información precisa y oportuna.
Las protestas están ejerciendo nueva presión sobre su teocracia, que ha bloqueado internet y las redes telefónicas. Más de 500 movilizaciones han tenido lugar en las 31 provincias de Irán, según informó la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos y el número de muertos ha alcanzado, al menos, 544 y hay más de 10.600 detenidos.
Comprender la magnitud de las protestas ha sido complejo, pues los medios estatales iraníes han proporcionado poca información, además, los periodistas en el territorio iraní también se enfrentan a limitaciones para informar. Loa represión es brutal por parte de las fuerzas de seguridad, incluyendo disparos con munición real.
El poder judicial iraní ha prometido juicios rápidos para detenidos y ha planteado la posibilidad de sentencias de muerte, lo cual ha generado fuertes críticas internacionales. Un caso emblemático es el de un joven de 26 años, condenado a muerte por participar en las protestas, aunque su ejecución fue pospuesta recientemente, sin fecha definida.
Estados Unidos ha emitido advertencias contra ejecuciones y ha instado a los iraníes a mantener las protestas, sugiriendo que “la ayuda está en camino”; por su parte, Irán acusa a Washington e Israel de fomentar la inestabilidad, intensificando las tensiones regionales.
De todas maneras, la protesta no ha sido eliminada, pero la capacidad de movilización visible ha disminuido debido al apagón y la represión; las autoridades iraníes mantienen control territorial mientras tratan de bloquear información y desarticular redes de protesta.
Por las tensiones geopolíticas crecientes y el riesgo de conflicto indirecto o escalada de sanciones o acciones externas, la situación puede convertirse en un polvorín a gran escala.