De la mayor gravedad la denuncia que hizo el ministro de justicia Andrés Idárraga al periodista Daniel Coronel, de estar siendo objeto de espionaje por parte del Ministerio de Defensa, desde que era Secretario de Transparencia de la Presidencia de la República.
Desde ese cargo venia adelantando investigaciones por hechos de corrupción en el Ejercito Nacional, relacionados con vínculos de miembros de las Fuerzas Armadas con grupos al margen de la ley, específicamente con las disidencias de las Farc; sobre aviso a los delincuentes de operaciones militares y suministro de armas y municiones.
Concretamente informó que su celular fue infectado con el software Pegasus desde el pasado mes de agosto, para activar ilegalmente la cámara y el micrófono y grabar sus comunicaciones. Que la infiltración había sido ordenada desde el Ministerio de Defensa en la que participó el sargento Darwin Rodríguez, que trabaja en contrainteligencia y forma parte del esquema de seguridad del ministro de Defensa Pedro Sánchez, y financiada utilizando gastos reservados y estructura de la contrainteligencia del Estado.
El ministro de defensa dice que no tiene conocimiento de los hechos y que ordenó una revisión para establecer la veracidad de los mismos. Pero el ministro de Justicia afirma que no confía en el ministro de Defensa. No creo que el ministro Idárraga sea el único espiado. Seguramente son más. ¿Quiénes son?
Software Pegasus sobre el cual el presidente solicitó a la Fiscalía General desde el 2024 una rigurosa investigación para determinar quien ordenó su adquisición, con que dinero se pagó, para que ha sido utilizado, quienes han sido espiados y donde se encuentra. Hasta el momento la Fiscalía no ha presentado resultados para desvirtuar o confirmar la insólita versión, que fue un regalo del gobierno de Estados Unidos a Colombia, entregado a la Policía Nacional, sin que el presidente Duque se diera cuenta.
Estos hechos demuestran que el presidente Petro se equivocó al escoger sus mas cercanos colaboradores. Son demasiados los escándalos por enfrentamientos por egos o ambiciones personales entre los mismos. Que demuestran inmadurez e irresponsabilidad y han deteriorado la imagen del gobierno, generando inestabilidad y descohesión en el equipo de trabajo.
El fuego amigo le ha hecho mas daño al gobierno que la malintencionada oposición. Los enfrentamientos y conflictos han sido públicos y permanentes desde el comienzo del gobierno y siguen exacerbados a pesar que se encuentra en la recta final de su mandato. Carrillo UNGRD vs Rodríguez DAPRE, lo demuestran. Me parece una falta de tacto, respeto y consideración con el presidente y los colombianos. Les falta humildad, ecuanimidad y prudencia para sortear sus diferencias en privado y no públicamente enlodando al gobierno. La ropa sucia se lava en casa.
Muy triste el final del gobierno del cambio, donde el gobierno espía al gobierno, porque no hay confianza, ni lealtad entre sus integrantes. Están conspirando contra el gobierno. Al presidente le ha faltado autoridad para imponer orden desde el principio. Le han informado de los hechos oportunamente pero no ha actuado con diligencia y contundencia para cortar de raíz estos conflictos, los ha dejado crecer y salir a la luz pública. Creo que fue un garrafal error.
Para lavar en parte la cara del cuestionado gobierno debe dar una demostración de autoridad final desenmascarando los enemigos internos del gobierno que defraudaron su confianza, procediendo a retirarlos inmediatamente. No se puede gobernar con el enemigo adentro.