domingo 8 Feb 2026
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ANÁLISIS / El mito del caos progresista

10 enero 2026 11:22 pm
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Gongpa Rabsel Rinpoché *

La narrativa económica tradicional en América Latina ha operado durante décadas, bajo una premisa de miedo: la llegada de gobiernos progresistas al poder significaría, inevitablemente, el desplome de las monedas locales y la fuga masiva de capitales. Sin embargo, los datos recientes de indicadores globales como El Economista están comenzando a desmantelar este dogma con una realidad incontestable que sitúa a Colombia y México en el centro de un fenómeno de revalorización monetaria sin precedentes en la región.

Resulta irónico que, mientras los sectores de oposición vaticinaban un apocalipsis financiero, el peso colombiano se haya posicionado como una de las monedas más fortalecidas frente al dólar. Este fenómeno no es un accidente geográfico ni un simple rebote del mercado; es el resultado de una gestión que, contra todo pronóstico, ha logrado conjugar la inversión social con una estabilidad macroeconómica que incluso Argentina, bajo recetas de otra índole, no ha podido alcanzar. La diferencia fundamental radica en el enfoque.

Los gobiernos progresistas actuales han entendido que el bienestar social no es el enemigo del crecimiento, sino su motor más sostenible. Para el ciudadano de a pie en Cali, Medellín o Bogotá, la apreciación de la moneda es más que un gráfico en un diario financiero; es un escudo contra la inflación importada y una validación de que el país puede cambiar su rumbo sin saltar al vacío.

La vieja guardia política suele tildar de ‘populismo’ cualquier intento de redistribución, pero los números sugieren que la confianza de los mercados no depende exclusivamente de la ideología, sino de la solidez institucional y la capacidad de consumo de la población. Colombia hoy lidera este ranking de apreciación, enviando un mensaje contundente al resto del continente: el progreso social y el rigor económico pueden caminar de la mano.

El desafío, por supuesto, reside en transformar ese fortalecimiento del peso en una mejora tangible y duradera en la calidad de vida de todos, especialmente de los más vulnerables. La noticia no es solo que la moneda sube, sino que el prejuicio sobre la incapacidad técnica de la izquierda para manejar la economía está cayendo. Estamos presenciando un cambio de paradigma donde la estabilidad ya no es propiedad privada de un sector político; es un activo nacional que se construye desde la equidad.

* Contador público, exfuncionario bancario.

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