Hace unos días el Gobernador del Quindío protagonizó un acto grotesco, circense ante los “honorables” diputados de la asamblea departamental, actitud que sorprendió no solo a la plenaria presente, sino también a los medios de comunicación y a las redes sociales que, como es lógico, aprovecharon el disparate del gobernante. Pero también como era de esperarse, esa misma actitud fue aplaudida por los seguidores del mandatario que con obligada abnegación se hicieron presentes en ese recinto.
Y con esa misma obligada abnegación los seguidores del mandatario lo acompañaron en su delirio que lo llevó en la Navidad de 2025 a creerse Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o Niño Dios y con un mal llamado “trineo” recorrió los municipios del departamento del Quindío en una caravana pintoresca en la que como un Mesías ‘tiró’ regalos y dulces a los niños de los municipios en el que incluyó a la capital, Armenia.
Dulces, regalos, disfraces, adornos multicolores del mal llamado “trineo” y de su caravana fueron protagonistas de la Navidad en esta parte del país. Muchos ciudadanos nos preguntamos ¿de dónde salió el presupuesto, los recursos, el dinero para satisfacer su delirio? ¿Sí está permitido esta clase de gastos en los que a leguas se evidencia la campaña política de los que hoy se pavonean en el poder? Sabemos que los miles de contratistas que ocupan el edificio de la gobernación son obligados a dar cuotas de su salario para comprar los dulces y regalos para el Día del Niño y para la Navidad de los niños para satisfacer las ambiciones políticas de sus jefes que son los que se llevan los aplausos, pero no obstante debió destinarse del presupuesto de la administración departamental un buen rublo para cubrir la totalidad de la ostentación del delirio del mandatario. ¿De dónde salió esa plata, $1.050 millones de pesos? ¿Será que sí se les están violando los derechos a los niños si no se les hace esta clase de atención, como lo dijo un alto funcionario de la gobernación?
Patético el gobernante. No respetó la Magia, el Espíritu de la Navidad. La utilizó para alardear un poder que ignora es efímero, pero sobre todo como trampolín político en la antesala de las votaciones de marzo de 2026.
Por fuera, en las calles, en los municipios los funcionarios públicos, “cumpliendo” sus funciones, se anticipaban a organizar el escenario por el que horas más tarde ingresaba el mal llamado “trineo” con el alucinante personaje cargado de dulces y regalos. Además, dispuestos a violar las normas de los municipios para darle paso a ‘Papá Miguel’.
Dentro del edificio de la gobernación a los empleados de planta, más de 350, se les regaló el paseo de integración navideña. En un lujoso chalet y en el Parque del Café los empleados disfrutaron de la fiesta decembrina, y eso está bien se lo merecen como todo trabajador.
A los miles, más de 2.000 empleados contratistas del gobierno departamental no se les miró. No tuvieron derecho a la fiesta de integración. Mientras los otros disfrutaban, estos trabajaban. El delirio solo alcanzó para regalarles una Navidad Negra: el desprecio y una prolongada y aburrida sentada en el Centro de Convenciones. Claro, los votos de los contratistas están asegurados incluyendo los 20 o 30 que tienen que aportar cada uno para por lo menos “mendigar” que los nombren de nuevo. En cambio, a los funcionarios de planta, que tienen su puesto asegurado había que atenderlos, festejarles para que de pronto en “agradecimiento” aporten su voto. Patético nuestro “gobernante”. Todo parece que su capacidad solo le alcanza para disfrazarse como Papá Noel o para brincar en una tarima, como cualquier payasito de circo.
Trineo: De acuerdo con IA, Wikipedia y demás, “…vehículo sin ruedas, con patines o cuchillas, diseñado para deslizarse sobre nieve o hielo usado tradicionalmente por Santa Claus tirado por renos, por otros animales o por personas…”