domingo 16 Ago 2026
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Murió el poeta y exalcalde de Calarcá Jamid Albén Jaramillo

23 diciembre 2025 12:09 am
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Por Óscar Jiménez Leal

A los 89 años murió en Florencia, Caquetá, el abogado, poeta y escritor calarqueño Jamid Albén Jaramillo Trujillo, bachiller del prestigioso colegio Robledo, cuna formadora de ilustres ciudadanos de la sociedad calarqueña.

Los estudios universitarios los cursó en la Universidad Libre de Colombia, cuando la regentaba el profesor Gerardo Molina y la decanatura de derecho la desempeñaba el doctor Luis Villar Borda, quien solía repetir que entre sus mejores alumnos se destacaron siempre los quindianos Ramón Buitrago Herrera y Jamid Albén Jaramillo Trujillo.

Recién salido de las aulas, fue designado Juez de Instrucción Criminal con jurisdicción en todo el departamento de Caldas durante la oscura época del sangriento enfrentamiento de los partidos tradicionales; cruel enfrentamiento, que, por fortuna, finalizó con el Frente Nacional pactado entre los líderes Alberto Lleras y Laureano Gómez.
Luego, bajo la dirección del fogoso y brillante parlamentario Iván López Botero y la orientación de López Michelsen, militamos con entusiasmo en la Juventudes del MRL, en compañía de Jaime Lopera, Ramón Buitrago y numerosos jóvenes quindianos. El MRL, era una disidencia que se apartó del Partido Liberal en desacuerdo con la Paridad y la Alternación de los partidos en el poder.

Más tarde, producida la unión liberal entre López Michelsen y Carlos Lleras Restrepo,
Jamid Albén fue elegido secretario de la nueva Asamblea del Quindío; y en tal condición hizo parte de la delegación que, como alcalde de Calarcá presidí para asistir al Congreso de Municipalidades de Cúcuta. Como anécdota, allí, invitados por el alcalde de San Antonio del vecino país, Jamid Albén aprovecho para enviarle a su esposa un telegrama que decía: “Eucaris Vega, Calarcá. Desde Venezuela también te quiere Jaramillo.”

Posteriormente, el Gobernador Rogelio González Ceballos lo nombró alcalde de Calarcá
donde pudo desempeñar una gran labor administrativa en bien de la colectividad a su cargo, merced a la conformación de una eficaz coalición para respaldar sus proyectos, a pesar de que en las elecciones anteriores los partidos tradicionales habían perdido sus mayorías por la irrupción electoral de la Anapo que dirigía el ex dictador Gustavo Rojas Pinilla.
Posteriormente puso la experiencia acumulada al servicio de los mejores ideales de la comunidad como concejal de la ciudad durante varios períodos constitucionales, y años después no tuvo inconveniente alguno para prestar su concurso como Alcalde del municipio de Córdoba a solicitud de la ciudadanía de dicha localidad, lo cual es muestra fehaciente de la autenticidad de sus sentimientos.
Ejerció la judicatura en el municipio de Circasia con probidad, sin mancha y excelencia, 
debido a su sapiencia jurídica y el sentido humanista de sus decisiones hasta el punto de
ser declarado por el Consejo Superior de la Judicatura como el mejor juez de la República.

En el entretanto de su fecunda trayectoria vital, y en paralelo con sus actividades sociales y públicas, atendía una ilustrada columna en el diario La Patria de Manizales sobre temas del acontecer colombiano a donde después de haber sido galardonado con la Violeta de Oro por su libro Eco de Trompetas, en un afamado concurso caldense con la participación de prestigiosos poetas de todo el país.

En el prólogo del libro, el doctor Jorge Arango Mejía, a la sazón presidente de la Corte Constitucional, en palabras que me relevan de exaltar su obra poética, escribió:
“Extraviado por desgracia, entre los códigos, en él no han logrado el abogado y el juez
matar al poeta. Y es milagro que haya logrado sobrevivir en medio de tantos filisteos que le niegan un instante a la contemplación de la belleza, mientras le consagran la vida entera a la adoración del innoble becerro de oro.
«El poeta, cuando de verdad lo es, tiene de la vida un sentido heroico, que explica su
incapacidad para medir los hechos de los hombres con el metro que usamos los pobres
mortales. Nada raro tiene, pues, que Jaramillo sea, por su palabra, el poeta combatiente,
buscador incansable de quimeras, llámense estas la justicia o la belleza»

Yo mismo, lo confieso, no he podido resolver el dilema planteado de sí Jamid Albén fue un poeta extraviado en los vericuetos de los códigos o un gran y recto jurista, con honda
formación humanística, que le permitía pasearse simultáneamente y con la misma
propiedad por los ámbitos de las letras y de la ciencia jurídica al comunicar de belleza las
providencias emanadas de su despacho judicial. Esta última disyuntiva del dilema es la que llena con plenitud mi convicción sobre el compañero, colega y amigo de siempre que hoy se adelantó al viaje sin retorno.


Qué envidiable legado les queda a su fiel esposa y compañera Eucaris Vega, a sus
hijos Clemencia, Líndica y Luis Guillermo y a sus nietos y demás familiares, quienes hoy
reciben el abrazo solidario de nuestra sociedad por la pérdida de un ser admirable y querido
por todos.

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