Guillermo Salazar Jiménez
Termina el año con la polarización extrema entre aspiraciones populares y opositores testarudos que castigaron el futuro de Colombia, dijo Juanita Lectora, especialmente de sus jóvenes desencantados y apáticos. Además de este efecto político, los jóvenes se vieron afectados por el aumento creciente de la población adulta y la falta de ofertas educativas atractivas a sus intereses. De acuerdo con el Observatorio de la Democracia del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal -IDPAC-, explicó Juanita, cuya función, entre otras, es “Fomentar la cultura democrática y el conocimiento y apropiación de los mecanismos de participación ciudadana y comunitaria”, el 70 % de los jóvenes afirmó que involucrarse en actividades democráticas puede ponerlos en riesgo y el 36% no tiene motivación para votar en las Juntas de Acción Comunal o Consejos de Juventud. Más cruel, la participación juvenil en las votaciones no alcanzó el 6%.
Fiel reflejo de la desidia generalizada de los colombianos, afirmó Rusbel Caminante, a los jóvenes los acompaña, según el IDPAC, el 60% de los ciudadanos que no conoce mecanismos de participación, el 76% los considera poco o nada efectivos y el 64% cree que participar es peligroso. Datos que alarman y alertan, pero ni el Estado, menos las estructuras políticas, tampoco el sistema educativo ha logrado construir una cultura que afirme la participación social. Los esfuerzos deben ser interinstitucionales y decididos, más allá de legislaciones y discursos.
El efecto poblacional mundial afectará nuestro contexto, explicó Juanita Lectora, pues según Naciones Unidas, en datos de 2024, la población mundial de 60 años o más aumentará de 1.200 millones en 2024 a 2.100 millones entre 2024 y 2050. Para nuestro medio, según proyecciones del DANE, para el 2036 la población colombiana mayor de 60 años será superior a los jóvenes menores de 15 años. Con el DANE, Juanita aseguró que en 2024 se registró la cifra más baja de nacimientos, los 453.901 nuevos niños y niñas colombianos representaron una disminución del 12% frente a 2023.
Rusbel Caminante comentó sobre el impacto negativo de la falta de cultura política en el imaginario juvenil actual y del futuro, no solo por la disminución acentuada de la población joven, también por la necesidad de construir espacios nuevos para la participación y el diseño de pedagogías para la vida y la solidaridad. Destacó la realidad de la falta de demanda por la merma de la población escolar para adecuar instalaciones, equipamiento y personal docente en función de nuevos modelos formativos que transformen la apatía en alegría participativa y solidaridad con las propuestas de reformas frente a los problemas sociales de siempre.
Juanita Lectora recordó que, con la coyuntura señalada, los recursos destinados a menos grupos de niños y jóvenes podrían dirigirse a mejorar la calidad educativa por estudiante. escuela, colegio y universidad, mayor especialización docente y mejor integración institucional con las comunidades. No se trata de un asunto técnico, remarcó Juanita, es de tipo político, social y educativo, donde reconstruir la cultura participativa se torna en prioridad para transformar a Colombia.