Si uno se encuentra a Ana María Gómez Londoño, una joven de 32 años, en una calle de Calarcá, o de Estocolmo, en Suecia, diría que se topó con una rockera, o cuando menos con una practicante del reggae, o una salsera, pero nunca uno adivina que se trata de una destacada científica, nominada a doctora en Física Nuclear por la universidad Uppsala en Suecia.
Su cara, su pelo, sus gafas, su vestimenta, sus tatuajes en varias partes del cuerpo, no le permiten al ciudadano común advertir que se está frente a la científica que lidera un proyecto de enormes proporciones para mejorar las plantas nucleares de cuarta generación en el mundo, para producir energía limpia. Además, trabaja para darles a lo ingenieros nucleares las herramientas que permitan reducir la basura nuclear y reutilizarla como combustible.
Su trabajo está orientado a hacer precisiones físicas nucleares que les permita a los científicos de las plantas nucleares mejorar el ciclo de vida de los reactores y precisar la seguridad en la producción de energía para el mundo. Ana María Gómez nació en Armenia, pero vivió su niñez y adolescencia en Calarcá. Es bachiller del colegio CASD de Armenia, estudió Física en la universidad del Quindío y allí nació toda su historia como científica.
EL QUINDIANO habló con esta extraordinaria mujer sobre su vida y su trabajo científico en Suecia. Ver la entrevista completa en el siguiente vídeo: