“Es complejo organizar de manera estrictamente lineal un libro que aborda diversos enfoques, unos científicos, otros sociales y otros filosóficos. Por eso, este libro tiene una distribución más temática que cronológica. La primera parte, rompiendo en cierto grado la regla mencionada arriba, describe los orígenes del virus, su descubrimiento y su llegada a Colombia.
La segunda parte contiene el corazón de este libro: a partir de historias de activismo, de desarrollos farmacológicos, de infección en niños, de experiencias universitarias y de enfrentamiento contra el negacionismo, muestra cómo el VIH enriqueció la práctica médica en Colombia y cómo la hizo trascender. El VIH fue una escuela de derechos. Las lecciones aprendidas por su causa no fueron solo para el beneficio de sus principales afectados; lo fueron para toda la sociedad.
En un principio, por efecto del miedo, fue una enfermedad que rompió a la sociedad. Pero luego, venciendo el estigma y la ignorancia, ha construido esperanza y favorecido la reivindicación de los derechos sexuales, de
salud e incluso sociales. La tercera parte es una esperanzadora reflexión sobre la salud y la dignidad, concepto que no apareció con el sida, pero sí se llenó de significado gracias a él. El libro es la narración de cómo una enfermedad transformó a una sociedad. Es un relato con desafíos aún vigentes, individuales y colectivos. Una historia para recordar, enseñar y jamás olvidar. Una historia que, sin duda, cambió mi vida para siempre».
Algunos fragmentos
“Este libro tiene al menos tres elementos que lo hacen necesario e imprescindible. El primero es la fascinante reconstrucción de los acontecimientos que provocaron la aparición del virus a comienzos del siglo XX, su viaje desde las selvas camerunesas hasta el Congo, los determinantes sociales que desencadenaron su salto a Haití, la carrera científica por descubrir el agente causal del síndrome de inmunodeficiencia humana (sida) y el fulminante ataque a una menuda mujer caleña que se desempeñaba como trabajadora sexual en Cartagena de Indias y que se quedaría en el recuerdo como el primer caso registrado en Colombia.
Hacía falta un texto que nos recordara cómo fue la sucesión de los acontecimientos, pues la historia del VIH/sida había quedado quizás desperdigada en la memoria de la sociedad y de la misma comunidad médica. Por un lado, en la segunda mitad de los ochenta y la primera de los noventa, vimos el despliegue mediático posterior a la muerte de celebridades como el actor Rock Hudson, el cantante Freddie Mercury o, en el caso colombiano, el pintor Luis Caballero. Por el otro lado, las noticias sobre la propagación de la infección en África y las teorías tan especulativas como escandalosas sobre una posible zoonosis a partir de prácticas zoofílicas.
En medio de esos relatos, el caso de un auxiliar de vuelo homosexual, guapo y lujurioso señalado de ser el responsable de darle proporciones pandémicas al virus.
“En 1983, los medios de comunicación masiva habían comenzado a registrar unas extrañas muertes en homosexuales, consumidores de drogas inyectables, inmigrantes haitianos y hemofílicos, particularmente en las ciudades de San Francisco y Nueva York. Todos habían presentado previamente una condición que había sido denominada acquired immunodeficiency syndrome (AIDS), que no mucho después encontraría su traducción y su sinónimo en español: síndrome de inmunodeficiencia adquirida, sida.
Al terminar el primer semestre de aquel año, el número de víctimas en el mundo por esta causa era de 1614, de las cuales habían fallecido 644. El miércoles 19 de octubre de 1983 cuando Marleny presentaba los primeros síntomas en su anonimato en La Pajarera, en la primera plana del diario El Tiempo apareció la noticia que tarde o
temprano iba a llegar.
“Tres casos de AIDS en Colombia”, decía el titular en la mitad de la página del periódico. Y abajo se leía: “Junto con el anuncio de un alarmante incremento de las enfermedades venéreas en el país, la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas informó que ya se han destacado tres casos de síndrome de inmunodeficiencia adquirida, AIDS, en Colombia”. Página 28
“En un artículo sobre las hepatitis en África publicado en 1953, Paul Beheyt, un especialista en medicina interna del Hospital des Congolais, de Léopoldville, establecía que un alto porcentaje de personas que habían recibido tratamientos contra la sífilis habían resultado infectadas con hepatitis. El médico relataba que las enfermeras locales del Congo diariamente aplicaban inyecciones en situaciones en que la esterilización de la aguja o la jeringa era imposible. Puntualmente en el Dispensario Antivenéreo era imposible esterilizar por autoclave después de cada uso. “Las jeringas usadas simplemente se enjuagan primero con agua, luego con alcohol y éter, y están listas para un nuevo paciente”, anotó Beheyt.
En este punto, es probable que ya sepan para dónde nos lleva la historia. Correcto: las inyecciones utilizadas en los tratamientos contra la sífilis a mediados del siglo XX no solo transmitieron la hepatitis, sino también el VIH. La inyección, ese ícono de la recuperación de la salud, paradójicamente pudo haber sido la causante de la pandemia en ciernes. Como afirma Pépin, muchas de las personas infectadas iatrogénicamente fueron probablemente mujeres libres que sostenían relaciones simultáneas con varios hombres.…»una tormenta perfecta”, en palabras del microbiólogo canadiense. Página 40.
Sobre los autores del libro
Dr. Carlos Eduardo Pérez Díaz: Médico cirujano y especialista en Infectología graduado de la Universidad Nacional de Colombia. Su formación se ha enriquecido con estudios de posgrado en Medicina Tropical en la Universidad de São Paulo, Brasil, y una Maestría en VIH de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Complementó su perfil con un diplomado en Marketing Digital de la Universidad de Los Andes.
A lo largo de su carrera, ha demostrado un notable liderazgo en el campo de la infectología, dirigiendo los servicios en el Hospital Militar y el Hospital Universitario de La Samaritana. Actualmente, se desempeña como Jefe del Servicio de Infectología de la Clínica Marly y es el Líder del Instituto Méderi de Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical. Además, ha prestado su asesoría a comités de infecciones en el Hospital San Pedro de Pasto y la Clínica Barraquer.
Ha ejercido como profesor en las facultades de Medicina de la Universidad de La Sabana y la Universidad Militar Nueva Granada. En la actualidad, es docente de posgrado en la Universidad El Bosque. Su vasta experiencia se refleja en más de cincuenta publicaciones científicas, así como en la autoría y coautoría de diversos capítulos y libros sobre múltiples temáticas. Fue magistrado del Tribunal de Ética Médica y es miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina. En el ámbito empresarial, preside el Grupo SOUL, un conglomerado que
agrupa a Soulmedical IPS, SAI IPS, Infectoweb y Sironova Farma.
Amira Abultaif: Periodista y escritora, coautora de los libros Vivir para crear, crear para vivir, Bitácora de una
multilatina, La estrategia de Nutresa y Mordeduras, venenos y serpientes venosas de Colombia, así como directora editorial de Una historia de maravilla, curadora de la antología Veinte años no es nada, editora de La reinvención de la esperanza: 20 historias de aprendizajes y optimismo en tiempos de pandemia y periodista de Cuenta de Alto Costo: la vida a través de los datos.
Ha trabajado para agencias y revistas como Reuters, Cambio, Semana y Credencial, entre otros medios, y para las publicaciones de divulgación científica de las universidades Javeriana, Rosario y UTP. En la actualidad es periodista independiente, principalmente en temas de ciencia y salud.
Carlos Dáguer: Comunicador social-periodista egresado de la Universidad Javeriana de Bogotá y miembro de la
Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Cursó también estudios de pregrado en Literatura, y fue alumno invitado del máster de Periodismo del diario El País.
En 2005 obtuvo el Premio Latinoamericano de Perio-dismo en Salud. Ha sido autor o coautor de los libros Al derecho y al revés: la revolución de los derechos sexuales y reproductivos en Colombia, Vigilantes de la salud:
un siglo de historia del Instituto Nacional de Salud, Héroes de a pie: voces y memorias de los detectives de la salud y la epidemiología de campo en Colombia. En 2025 publicó con Planeta De brazo en brazo: la odisea de una vacuna.