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La mejor navidad es la que podemos disfrutar con tranquilidad

5 diciembre 2025 10:35 pm
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Llegan las festividades decembrinas, esa época en la que Colombia se llena de luces, villancicos y el inconfundible folclor guapachoso que caracteriza nuestras celebraciones. Los hogares se transforman con árboles, pesebres y creativas decoraciones; las familias planifican viajes, visitas y reuniones; los espacios se improvisan para recibir a quienes regresan después de meses de ausencia, pero en medio de toda esta logística afectiva que tanto disfrutamos, emerge también una preocupación creciente: La inseguridad.

Mientras la mayoría de nosotros nos organizamos con entusiasmo para recibir el nacimiento del niño Jesús, dejar atrás lo difícil del año que termina y proyectar con esperanza un futuro mejor, también afinamos cada detalle para compartir en familia la magia de la Navidad. Sin embargo, en paralelo a este espíritu de renovación y unión, existen quienes ven en la temporada una oportunidad para activar sus propias “logísticas”, esas que no buscan construir sino aprovecharse del esfuerzo ajeno, con acciones que, bajo la idea de “hacerse el diciembre”, terminan sembrando dolor, aprovechándose de la vulnerabilidad en medio de una época que debería ser de paz y armonía para todos.

Los hurtos aumentan en todas sus modalidades; raponazos, atracos a mano armada, fleteos, robo de mercancías y asaltos a viviendas cuyos dueños están de paseo o visitando familiares. A estos riesgos se suman otros prevenibles, pero recurrentes, incendios por velas mal utilizadas, accidentes por pólvora y lesiones que, lamentablemente, siguen afectando a niños por la irresponsabilidad de adultos.

Frente a este panorama, las autoridades despliegan cada año planes de control, campañas pedagógicas y operativos especiales. Sin embargo, es evidente que ninguna capacidad institucional será suficiente si como ciudadanos no asumimos un rol corresponsable. La seguridad y especialmente en esta época no puede entenderse solo como tarea policial, es un compromiso social.

Aquí cobra valor el concepto de lo que quienes estamos en el ámbito de la seguridad, denominamos “seguridad por rutina”, una estrategia simple pero efectiva, que consiste en incorporar hábitos cotidianos que reduzcan oportunidades para el delito y los accidentes. Acciones como verificar puertas y ventanas antes de salir, evitar exhibir objetos de valor, coordinar con los vecinos el cuidado de las viviendas, usar medios de transporte seguros, instalar temporizadores de luces o revisar las conexiones eléctricas de las decoraciones pueden marcar una diferencia significativa.

La Navidad, es paradójicamente, un tiempo donde más celebramos y más nos exponemos. Asistimos a grados, primeras comuniones, reuniones empresariales y actividades solidarias; nuestro corazón se ensancha, pero nuestra atención se dispersa. Ese es el momento perfecto para recordar que la prevención también es un acto de amor hacia uno mismo, hacia la familia y hacia la comunidad.

Como país, hemos demostrado que incluso en medio de dificultades sabemos unirnos para celebrar, compartir y ayudar. Esa misma energía colectiva puede convertirse en un motor para fortalecer nuestras prácticas de autocuidado y de cuidado mutuo. La invitación no es a renunciar a la alegría ni a vivir obsesionados con la inseguridad, sino a encontrar un equilibrio responsable. Disfrutar, sí; descuidarnos, no.

Que esta temporada nos encuentre unidos no solo en la fiesta, sino también en la convicción de que la seguridad es una construcción conjunta. Que la prevención se vuelva parte natural de nuestras rutinas, y que con ello, podamos celebrar con tranquilidad, sin que perdamos de vista la realidad del país.

*Máster en Gestión de Riesgos. Especialista en Seguridad.

www.kiavik.com

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