La Academia de Medicina del Quindío rindió un sentido homenaje a los médicos Jairo Jaramillo Botero y Darío Tobón Montoya, en un acto cumplido en el Centro de Convenciones de Armenia, con el acompañamiento de las autoridades del sector salud, el cuerpo médico de la ciudad, familiares y amigos. A los dos doctores se les entregó la condecoración Alejandro Londoño Bernal, con motivo de la celebración del Día Panamericano del Médico.
Semblanza de Darío Tobón Montoya
La semblanza sobre el doctor Darío Tobón Montoya fue hecha por su colega el médico Diego Gutiérrez, miembro de la Academia de Medicina del Quindío. Estas fueron las palabras pronunciadas por el doctor Gutiérrez:
“Darío Tobón Montoya nació en Quinchía Caldas el 5 de septiembre de 1929, hijo de Efraín e Inés, de una familia prolífica (11 hermanos), padre de César Augusto, Isabel Cristina, Efraín y Jorge Iván, tres nietos y un bisnieto.
Hizo sus estudios primarios en Belén de Umbría Caldas, donde en ese entonces cursaban 4 años académicos y 2 complementarios donde aprendió zapatería, carpintería y sastrería. Realizó su bachillerato en Manizales en el Instituto Universitario de Caldas.

Se traslada el joven Darío Tobón a Bogotá para realizar estudios de pregrado en Medicina en la Universidad Nacional, obteniendo su título de doctor en Medicina y Cirugía en el año 1954. Hace su medicatura rural en el municipio de Marmato Caldas año 1956-57.
Se dedica entonces a la medicina privada en Caicedonia, Valle del Cauca; Santa Rosa de Cabal, Caldas y en el municipio de Pensilvania, Caldas donde permaneció por dos años y medio tanto como médico particular como por contrato con el estado para atender la población del corregimiento de Bolivia.
Como su visión era otra, se traslada a Bogotá para ingresar al posgrado de Patología en la Universidad Nacional con sitio de entrenamiento en el Hospital San Juan de Dios entre los años 1961-63. Estuvo asesorado en su residencia por médicos de renombre como Egon Litchenberguer, José Yunis, Alfonso Méndez Lemaitre, Armando Santamaría, este último pionero y experto en el estudio de la citología, a quien tuvo la fortuna de reemplazar en unas vacaciones en el I.N.C. Ya conocido su trabajo y experiencia, el Dr. Mario Gaitán Yanguas director de este instituto lo presenta y pone en contacto con el director del hospital San Miguel de Neiva, que lo contrata y empieza su labor como patólogo, permaneciendo allí hasta el año 1966. En dicha institución con un grupo de médicos organiza el Comité de Lucha contra el Cáncer ayudado por el voluntariado y se inicia el programa de toma de citologías.
El 2 de mayo de 1966 se traslada a Armenia para reemplazar al Dr. Gualberto Mondul (primer patólogo), quien había renunciado y como continuaba con esa mente inquieta decide establecer el programa de toma y lectura de citología que para entonces no estaba contemplado en las políticas del Ministerio de Salud y además impulsar la lucha contra el cáncer y los programas de planificación familiar que apenas se vislumbraban.
El programa de citologías se organiza bajo su tutela con las Damas Rosadas y con un Comité de Lucha contra el Cáncer integrado por miembros prestantes de la sociedad; estos programas tuvieron tanto entusiasmo que se abrieron satélites en Calarcá, Quimbaya y Sevilla Valle del Cauca. Posteriormente con la distinguida dama Dolly Villegas de Tobón se crea una entidad independiente del hospital, que hoy se llama QuindiCáncer, donde Darío hace parte de la Junta y presta sus servicios ad-honorem durante muchos años.
Estuvo como jefe de patología de este hospital por 23 años, docente del programa de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la universidad del Quindío por 17 años, miembro del Consejo Directivo de este hospital, miembro fundador de la Academia de Medicina del Quindío.
Loable es exaltar a aquellos médicos dedicados a la investigación, a la academia, a la docencia , algunos creadores de grandes inventos, pero no podemos esperar como dijo el poeta “que levemos anclas para jamás volver, un día en que discurren vientos ineluctables, un día en que ya nadie nos puede retener”, para hacer un reconocimiento a aquellos profesionales que en su silencio mudo pasan las horas solo acompañados por su sombra en jornadas extenuantes de sacrificio que nunca reciben un abrazo o al menos “un Dios se lo pague”. Por eso, no esperemos “un adiós en tu partida” ni “un beso y una flor” como dicen las canciones, es más hermoso y diciente un cariño en un instante que permanecerá por siempre en el recuerdo”.
Semblanza de Jairo Jaramillo Botero
En el mismo acto, el médico José Arnoby Chacón hizo la semblanza del homenajeado doctor Jairo Jaramillo Botero, quien, por razones de salud no pudo estar presente en el acto. Estas fueron las palabras del doctor Chacón:
“El doctor Jairo Jaramillo Botero nació en Quimbaya, el 10 de febrero de 1935. se graduó como bachiller en el Instituto Universitario de Caldas, Manizales. Fue estudiante de la Universidad de Sevilla, España, donde obtuvo los siguientes títulos: Licenciado en Medicina, Médico y Cirujano, Especialista en Pediatría y Puericultura, Doctor en Medicina y Cirugía, con reconocimiento sobresaliente.
Sobre su práctica académica y ejercicio profesional podemos decir que fue profesor ayudante de clases prácticas y jefe de sala en la Clínica Universitaria del Profesor Manuel Cruz Hernández, en Sevilla, España. Médico Pediatra, instructor de Pediatría y jefe de Pediatría del hospital San Juan de Dios de Armenia entre 1964 a 1971.

El doctor Jairo Jaramillo Botero fue director del hospital San Juan de Dios de Armenia de 1971 a 1979. Luego fue el jefe del Servicio Seccional de Salud del Quindío entre 1979 a 1986. También ejerció como Oficial de Sanidad del Ejército, en el Batallón Cisneros de Armenia, y profesor Asociado en los programas de Educación continuada de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario de Bogotá. Es autor de diversos artículos en revistas de medicina de orden nacional.
Perteneció el doctor Jaramillo Botero a varias asociaciones científicas, académicas, culturales y sociales. Presidente de la Sociedad de Pediatría del Quindío en los años 1978 a 1983 y 1990 a 1992. Delegado de la Organización Panamericana de la Salud en eventos internacionales, participante como miembro en Juntas de Salud, organizaciones gremiales y sociales de Armenia y el Quindío.
El doctor Jaramillo Botero es miembro fundador de la Academia de Medicina del Quindío.Sus aspiraciones en esta entidad han sido:Incidir positivamente en el comportamiento digno y humanístico de nuestros colegas en el ejercicio de la profesión; resaltar en los médicos altos valores éticos: “Que tengan ojos de lince, manos de dama y corazón de león” como lo anotaba Sauer Brook; mantener vivo el principio de que no nos hicimos médicos para conseguir dinero ni para creer que somos superiores a nuestros semejantes, sino para ser su apoyo, su ayuda y su consuelo.
Hablar de Jairo Jaramillo Botero es entonces reconocer a una persona con formación médica privilegiada. Un médico con gran sentido humano y con una ética intachable. Un líder administrativo con capacidad excepcional para su desempeño, un colega digno de emular. A quienes lo conocimos en su esplendor profesional y a quienes lo acompañamos en su labor de dirigente del sector salud en el Quindío nos queda la satisfacción de su acompañamiento, el agradecimiento por sus orientaciones y el orgullo de saber que mucho le aprendemos.
Hoy hacemos votos por una satisfactoria recuperación de su salud y el pronto regreso a sus actividades, porque mucho lo necesitamos para seguir aprendiendo. Un especial saludo a María Cristina, su maravillosa esposa, compañera y soporte vital en todo momento y a sus hijos por el gran legado recibido”.