viernes 16 Ene 2026
Pico y placa: 3 - 4

“No hay cuña que más apriete que la del propio palo”

3 diciembre 2025 11:11 pm
Compartir:

Quedé frío la leer la siguiente noticia, anteayer: “Bernardo (Bernie) Moreno, empresario colombo-estadounidense, actual senador republicano en Estados Unidos (Ohio), nacido en Bogotá en 1967, presentó una propuesta- la del Exclusive Citizenship Act of 2025”, la cual ha despertado un debate serio.

En su ejercicio legislativo se ha destacado por su retórica de restricciones a la inmigración y su papel activo como asesor del gobierno Trump en temas de política exterior; pues bien, su propuesta puede resumirse en una frase: Que los ciudadanos de Estados Unidos solo tengan la ciudadanía de ese país.

Moreno sostiene que permitir solo la ciudadanía estadounidense asegura que los ciudadanos tengan una lealtad exclusiva a EE. UU., algo que para él fortalece la identidad cívica y cohesionaría el sentido de pertenencia; igualmente, desde un punto de vista burocrático o de seguridad, podría facilitar evitar conflictos de interés cuando una persona tenga obligaciones legales, fiscales o de otro tipo en dos Estados distintos; ese argumento suele emplearse en debates de doble nacionalidad. Para algunos, la doble ciudadanía representa una ambigüedad en términos de derechos y responsabilidades. Obligar a elegir una sola ciudadanía elimina esa ambigüedad, según ellos.

La propuesta plantea problemas y es preocupante por el impacto humano y familiar que ocasionaría: muchas personas mantienen doble ciudadanía por vínculos familiares, culturales o económicos – herencia, padres de otro país, migración, derechos sociales, movilidad, etc. Obligar a renunciar a una nacionalidad puede separar familias, dificultar viajes, crear inseguridad a quienes viven entre países.

Es, realmente, una restricción a las libertades individuales; la doble ciudadanía no es un privilegio menor, muchas personas la valoran por libertad de elegir dónde vivir, trabajar, votar, mantenerse conectados con sus orígenes. Este proyecto implica que el Estado decide sobre una identidad que para muchos es parte de su historia y de múltiples vínculos.

La horrible propuesta representa un cambio profundo en la tradición legal estadounidense. Durante muchas décadas y, bajo precedentes judiciales, Estados Unidos ha reconocido la posibilidad de múltiples nacionalidades dentro de su ordenamiento; forzar la renuncia podría generar litigios, cuestionamientos sobre derechos individuales y tensiones diplomáticas con otros países.

Muchos migrantes hacia USA provienen de América Latina; para ellos, la doble ciudadanía suele ser una herramienta de vínculo, ya que permite mantener lazos con el país de origen, facilita movilidad, protege derechos, etc. Una política que obligue a renunciar a una nacionalidad reniega de esa realidad global, migratoria y transnacional. El costo social, familiar y humano supera las posibles ganancias simbólicas de LEALTAD EXCLUSIVA.

No quisiera pensar en un caos migratorio, en dilemas familiares, en conflictos diplomáticos, en la afectación de la economía; la medida pasa de ser un debate ideológico a una fractura social interna y un problema geopolítico continental. Además, renunciar a la ciudadanía colombiana no es reversible fácilmente; recuperarla tarda meses o años y requiere trámites judiciales y administrativos.

¿Qué opinan los lectores de la pérdida de derechos y libertad para regresar Colombia?   

Te puede interesar

Lo más leído

El Quindiano le recomienda