lunes 8 Dic 2025
Pico y placa: 5 - 6

Espectáculo de Talla Mundial

2 diciembre 2025 10:54 pm
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Hay producciones que trascienden el escenario. Hay obras que sorprenden por su talento, su mística, su disciplina y, sobre todo, por la manera como logran tocar el corazón del público. Scrooge y los fantasmas de Navidad, el extraordinario musical producido por Misi en alianza con la Universidad del Rosario, pertenece a esa categoría privilegiada: la de los espectáculos que honran el arte, dignifican el oficio y elevan el nombre de Colombia.

Desde el primer acorde, el público comprende que está ante algo grande. La música —dirigida, y ejecutada con precisión, con una sensibilidad admirable— no solo acompaña la historia: la conduce y la vuelve universal. Cada número musical está lleno de energía, impecablemente construido, y muestra el altísimo nivel de formación y exigencia que caracteriza el legado de Misi..

El vestuario es, en sí mismo, una obra de arte. Cada prenda, cada tejido, cada textura invita al espectador a viajar al Londres victoriano, pero con un sello colombiano que aporta identidad sin alterar la esencia del relato. Es la demostración de que en nuestro país hay diseñadores y creadores con talento de clase mundial.

La escenografía envuelve, sorprende y transforma. Su movilidad, profundidad y sentido narrativo enriquecen cada escena. La técnica está siempre al servicio del mensaje, demostrando un profesionalismo propio de las grandes producciones del planeta.

Pero nada —absolutamente nada— iguala la calidad de los actores y cantantes. Jóvenes artistas del Rosario que actúan, cantan y bailan con una fuerza conmovedora. Su interpretación confirma que en Colombia existe una cantera inmensa de talento, disciplina y creatividad. Cada escena es un acto de entrega total; cada canción, un testimonio de pasión por el arte.

Y sin embargo, más allá de su impecable factura artística, hay algo aún más valioso: el mensaje. Scrooge y los fantasmas de Navidad nos recuerda, con la fuerza del buen teatro, que la ambición sin humanidad es una forma de pobreza moral; que el egoísmo aísla, marchita y destruye; y que siempre es posible cambiar. En tiempos de tanta crispación, de tanta prisa y tanto individualismo, esta obra nos invita a detenernos, a mirarnos al espejo y a preguntarnos qué tipo de personas queremos ser.

Srooge —ese hombre endurecido por la mezquindad— encarna los miedos, las heridas y la indiferencia que tantas veces nos gobiernan. Pero también encarna la esperanza: la posibilidad de redención, de apertura, de volver a sentir empatía y gratitud. La obra nos llama a reconciliarnos con nuestra humanidad, con la generosidad, con la solidaridad que tanto necesita nuestra sociedad.

Scrooge y los fantasmas de Navidad no es solo un musical: es una celebración del talento colombiano. Es la prueba contundente de que podemos producir espectáculos de talla mundial, con sensibilidad, profundidad y excelencia técnica. Y es, además, una invitación a recordar que la Navidad no es consumo ni apariencia, sino la oportunidad de renovar lo esencial: la bondad, la compasión, la capacidad de cambiar.

Vale la pena no perdérselo. Porque al aplaudir este musical, no solo celebramos una obra extraordinaria: celebramos un mensaje poderoso y necesario, y celebramos a un país capaz de soñar en grande y de convertir esos sueños en arte del más alto nivel.

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