domingo 16 Ago 2026
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LA VIDA HUMANA COMO REFLEXIÓN PARA VER LA ANSIEDAD DEL MUNDO

30 noviembre 2025 9:58 pm
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Juan Fernández Cerón

Educar la reflexión, el filosofar, no es explicarla ansiedad del mundo, pero si la acompañan en estos tiempos donde las redes sociales, la narrativa audiovisual, se han convertido en nuestro mercado, desafían la profundidad del pensamiento y la importancia del diálogo

Educar filosóficamente como acto de transformación, es un llamado a determinar, a escuchar, escribir y a recuperar la importancia del pensar la realidad, porque filosofar es un dia-logos donde la ciencia, la ética, la política, el derecho y la vida se encuentran para repensar lo humano. Toda teoría científica nace de una elección humana, de una forma de ver el mundo.

El derecho, por ejemplo, parece vacío de justicia humana, se hace necesario una reflexión profunda de su verdadero sentido como construcción ética y no solo como norma, para que el pensamiento filosófico pueda darle sentido humano a lo jurídico sobre el poder, la equidad y la sana convivencia

La integridad, entendida como capacidad,sostiene una democracia verdaderamente inteligente, en la era de la desinformación, donde la información y la política se disfraza de verdad, la integridad del pensamiento se vuelve acto politiquero.

Pensar reflexivamente, críticamente, para vivir mejor y pensar la vida como proyecto, no como definición rígida, inflexible. Pensar bien es una reflexión con el otro y lo otro, es un dialogo sobre lo humano, las situaciones y la trascendencia.

Pensar desde la complejidad del mundo y sus circunstancias, no solo como materia, sino como experiencia y sentido ético.

Filosofar con razonabilidad, es el viaje al padecimiento del mundo en la vida actual, marcada por la indiferencia, el engaño, el no dar espacio a la angustia en cada contexto, el no sentir al otro ni lo otro, a reconocerlos en su sufrimiento y angustia, es no mirarlos con empatía, donde no se explica el dolor, sino a acompañarlo, para convertirlos en seres felices, independientes, confiables, comprometidos, honestos, son herramientas que contribuyen en el bienestar y estabilidad social, en la autoestima, es el camino de la humanidad 

El pensamiento debe estar vivo, en movimiento, abierto al cambio. Las ideas nacen, se desarrollan y desaparecen, en lugar de quedar en una definición, para que el conocimiento sea un proceso de desarrollo, transformación y no como una acumulación de conceptos.

Nuestra realidad no está hecha solo de condiciones dogmáticas, sino de procesos de desarrollo que destaquen el valor del trabajo, del esfuerzo, el compromiso, la confianza, el amor, el ser humano y las crisis como mediadores de nuestro ser. Nuestra forma de pensar con razonabilidad nos lleva a entender el real sentido y valor de la filosofía, de la historia, de la pedagogía y de la vida 

La realidad no está hecha de propiedades escrituradas, sino de procesos que promuevan el valor al trabajo, al esfuerzo y al sacrificio que motivan nuestra razón de ser, que nos llevan a entender el mundo, mi mundo, la filosofía, la historia, la vida, aprender a vivir y entender al ser humano por su capacidad de pensar y de socialización como beneficio común y propio. Es la forma de vivir en el mundo, entender la vida no de vivir por vivir, sino por lo que verdaderamente representa.

Las ciencias humanas son fundamentales y necesarias, si estamos en el mundo, en mi mundo, si lo sabemos leer, comprender y criticar, encontramos muchos interrogantes. Lo que se debe cambiar es su enfoque pedagógico para relacionar, contextualizar, compartir, interpretar, observar su congruencia con sí mismo.

La filosofía, la pedagogía, las humanidades en general, son importantes porque es el actuar del pensamiento crítico, de reflexión, de dudar, inferir, es el desarrollo de capacidades que van a cambiar nuestras vidas, ante la invasión de la desinformación, ni solamente para un currículo.

Cuando la pedagogía, la filosofía son humanas, sociales, son coherentes entre el decir y el hacer, no se decretan solamente, ni se limitan a denunciar o las continuas reunioncitas, no, son efectivas cuando realizan el cambio, la solución, donde se origine la diferencia trasparente de nuestras acciones enel diario vivir, que generalizado busca los cambios sociales y culturales que necesita nuestra comunidad. El medio, el contexto son aulas, es espacio pedagógico, donde todos somos investigadores, estudiantes, maestros,sociedad donde todos servimos de referentes para educarnos con amor y responsabilidad. 

Mi experiencia y amor por lo pedagógico y lo filosófico, está hablando, se da en la resolución de problemas, o sea, encontrar aspiraciones y cumplir con los sueños. Este enfoque desarrollado con la experiencia en el texto: Filosofía y pedagogía senderos de un pueblo, aprender, aprehender, desaprender y reaprender desde la experiencia, sin dictar clases ni evaluar, en colegios, normales, universidad, donde todos somos estudiantes, maestros, investigadores, padres de familia, comunidad, dio excelentes resultados como lo manifiestas, los estudiantes, padres de familia, comunidad y las pruebas de estado. La semilla se sembró y dio buenos resultados.

Sócrates afirmaba que una vida sin examinarla, cuestionarla a sí mismo, no merece ser vivida, sino vernos a nosotros mismos, para vivir buscando conocimiento que responda a lo que pensamos, apartando con razonabilidad lo contrario con nuevos cuestionamientos, sin tener siempre la razón que nos hace poseedores de la verdad, que acaba con nuestras relaciones sociales, imponiendo la razón absoluta disfrazada de verdad.

Cuando lo pedagógico, lo filosófico es experiencia, le interesa más el preguntar que la misma pregunta, le es mejor dejar en cuestionamiento lo firmado, es seguir preguntando sobre los conflictos, las crisis que van sucediendo. Las preguntas no se dictan, son instantes que producen duda, incertidumbre, reflexión, curiosidad, asombro, sacrificio en busca de solución.

Educar desde la vida, para la vida y la experiencia, nace del conocimiento de la realidad, del ser familiar, comunitario, obrero, contexto… que, impulsan al hombre al asombro, al desequilibrio y crear al hombre integral con madurez, con cualidades humanas, derrotando la ignorancia patrocinada, la ingenuidad, el conformismo para crear una conciencia crítica. 

Es lo que nos hace visibles, nos da poder y nos coloca en lo humano, en dialéctica al poder y nos considera poder, poder pedagógico que lo planteamos desde nuestro poder, El ser pedagogo, filosofo, humano, es el valor que se debe explorar y cultivar para luchar contra los antivalores, que colocan al pedagogo como el aguafiestas, rutina tradicional del sistema.

Es madurez intelectual porque se acepta que la vida es compleja y, que nosotros somos por lo que pensamos. Que el hecho de pensar y preguntar, preguntándolo a la pregunta, es el actuar real de la existencia, de aprender a existir y no vivir por vivir.

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