El Herbario de la Universidad del Quindío continúa consolidándose como un referente nacional para el estudio de la biodiversidad y la investigación taxonómica. Así lo destacó la antropóloga e investigadora Xuli Júgar Galindo, quien visitó recientemente sus instalaciones como parte de un proyecto desarrollado en el Aeropuerto del Café, en Palestina-Caldas, enfocado en el análisis de macrorrestos vegetales procedentes de excavaciones arqueológicas.
Determinación
Según explicó la investigadora, su trabajo consiste en la determinación taxonómica de semillas, frutos y otros restos vegetales antiguos mediante la comparación directa con los especímenes conservados en la carpoteca del Herbario, una colección especializada de semillas, frutos y otras estructuras reproductivas que permite identificar plantas a partir de sus restos. Este proceso permite reconocer familias, géneros y especies utilizadas por poblaciones prehispánicas y reconstruir la historia alimentaria y el manejo de recursos vegetales en comunidades que habitaron la región hace cerca de 7.000 años.
Durante su visita, Júgar Galindo resaltó el acceso abierto y el excelente estado de conservación de las colecciones del Herbario de la Uniquindío, así como la utilidad de su organización, especialmente la dedicada a plantas útiles. “La colección está muy bien conservada y organizada. Es fundamental para nuestro estudio porque nos permite comparar los restos carbonizados hallados en el sitio arqueológico y lograr una identificación precisa”, afirmó.
Importancia
La investigadora subrayó la importancia de estos repositorios científicos para disciplinas como la arqueobotánica y la arqueología preventiva, indicando que: “Los herbarios cumplen un papel esencial en la generación de conocimiento sobre el uso ancestral de las plantas, pues sin colecciones de referencia sería imposible determinar taxonómicamente los materiales hallados en contextos arqueológicos”.
Con 15 años de experiencia en el análisis de macrorrestos vegetales, Júgar Galindo ha participado en numerosos proyectos de arqueología preventiva en el país, donde, según ella, instituciones como el Herbario de la UQ son claves para avanzar en la comprensión de la relación histórica entre las comunidades y su entorno natural.