Guillermo Salazar Jiménez
Como parte del Ejército Francés durante la Segunda Guerra Mundial Jean Paul Sartre fue capturado por tropas alemanas en 1940 y preso durante nueve meses en la ciudad de Tréveris, expuso Juanita Lectora, donde escribió en su libreta que conservó hasta salir libre y utilizarla como fuente informativa de su obra literaria. Agregó: Sartre al observar el comportamiento engañoso de los alemanes aseguró en el ensayo París bajo la ocupación que tal táctica “correcta” apresó al pueblo parisino al extremo de convertirlos en cómplices de la ocupación, “aceptando como natural lo que no era natural”.
Rusbel Caminante comparó aquella actitud de los parisinos con la realidad nuestra donde la pasividad de los colombianos frente a las posiciones “correctas” de varios opositores a las reformas sociales los convierte en sujetos indiferentes y faltos de solidaridad. Aquel filósofo y escritor francés escribió sobre la libertad y la mala fe como principios básicos de su filosofía existencial, anotó Rusbel, la mala fe cuando estos, con su discurso tramposo, obligan al pueblo a creer que los problemas se resuelven con sus propuestas hipócritas. En este sentido, según Sartre, “nuestra libertad se ve limitada o negada”.
Juanita Lectora consultó sobre la sátira utilizada por Sartre en la obra de teatro A puerta cerrada, “El infierno son los otros”, aforismo reconocido mundialmente que nació de la expresión “los otros” usada por la resistencia de los parisinos para referirse al ejército alemán. Por ello Juanita con Sartre alerta sobre la necesidad de que los colombianos oprimidos exijan la libertad para actuar de acuerdo con sus responsabilidades como ciudadanos y sujetos constructores de nuestra historia. Remató con él, “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”.
El concepto de la influencia de los otros en la conciencia y comportamiento de los sujetos la desarrolla Sartre en dicha obra de teatro, comentó Rusbel Caminante, donde la mirada del otro –para nuestro caso los políticos mendaces- afectan la real concepción de los problemas del pueblo discriminado. Están condenados a escuchar los pensamientos del otro, aunque se tornen insoportables. El símil de la obra con nuestra realidad actual donde los colombianos humildes están forzados a vivir bajo la influencia de los otros: esos políticos que mienten y engañan con discursos cargados de odio y promesas que nunca cumplen.
En El ser y la nada, considerada la obra más importante de Sartre, Juanita Lectora afirmó que allí analiza los temas sobre la conciencia y la libertad humana, donde la crítica a la mala fe ocupa un espacio importante. Entendida como la mentira que la conciencia se cuenta así misma, la mala fe de aquellos políticos referenciados se formaliza cuando usan deliberadamente discursos falaces para que el pueblo oyente los acepte como verdaderos. Las palabras amables, la falsa ternura, las sonrisas y los abrazos, las promesas y los discursos incendiarios concluyen en corrupción, aseguró Juanita, porque la inacción y el silencio es también corrupción, en resumen, con Sartre, “el infierno son los otros”.