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EL TURISMO VISTO A FUTURO

28 septiembre 2025 9:10 pm
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Iván Restrepo R.

Cada 27 de septiembre celebramos el Día Mundial del Turismo, un recordatorio de que viajar no es solo un acto de ocio o consumo, sino una línea de intercambios culturales, desarrollo local y responsabilidad compartida. En 2025, el tema elegido por la Organización Mundial del Turismo es “Turismo y Transformación Sostenible”, una invitación explícita a proyectar y construir el turismo que queremos para las próximas décadas. 

A todas estas, ¿Cuáles serán las tendencias para los años por venir? 

1. Sostenibilidad como eje central 

La sostenibilidad deja de ser un adorno o una etiqueta de marketing: será la piedra angular del turismo competitivo. Los viajeros —especialmente las generaciones jóvenes— cada vez demandan más destinos que respeten ecosistemas, reduzcan su huella, promuevan la justicia social y cuiden el capital cultural.  

La sostenibilidad no solo implica menos impactos, involucratransformación: remodelar cadenas de suministro, fortalecer economías locales, reconvertir infraestructuras, reformular tarifas, diseñar circuitos responsables. En el mundo académico, el uso de “digital twins” para destinos turísticos ya está emergiendo como herramienta para simular escenarios, mejorar la gestión y optimizar recursos. 

En el corto plazo, esto implica:

• Control más riguroso de la capacidad de carga de sitios turísticos (para evitar el “overtourism” o turismo excesivo). 

• Incentivos para turismo ecológico, compensaciones de carbono, certificaciones verdes.

• Políticas de regulación y limitaciones cuando los impactos son excesivos (como ya se ve en Bali, que ha prohibido la construcción de nuevos hoteles y restaurantes en terrenos agrícolas tras inundaciones destructivas). 

• Educación al turista para sensibilizar sobre el “viajar consciente”.

2. Turismo vivencial, inmersión auténtica, enriquecimiento local

Lo he dicho en columnas anteriores:

El turista busca dejar de ser un simple espectador para convertirse en un

participante activo.

Esa evolución —denominada turismo vivencial o de inmersión— privilegia experiencias auténticas: convivir con comunidades, aprender saberes locales, compartir actividades cotidianas, explorar gastronomías menos convencionales, participar en festividades locales. 

Ese modelo tiene varias virtudes de cara al futuro: distribuye mejor los beneficios, incentiva la conservación cultural, descansa menos sobre infraestructuras masivas, y puede descentralizar la presión de los puntos turísticos tradicionales hacia lugares más diversos (excelente recomendación para Salento y Filandia en nuestro entorno).

En muchos destinos emergentes se plantea que el turista pernocte en casas locales, colabore en huertas agroecológicas, aprenda oficios ancestrales o acompañe jornadas comunitarias. Esa forma de viajar promueve un sentido de reciprocidad: no solo “tomar” del destino, sino “dar” algo en retorno (respeto, compra consciente, apoyo directo).

Bien recuerdo que alguna vez en República Dominicana conocí y tuve la oportunidad de hacer amistad con un “turista alemán repetitivo” (repeat guest) cuya estadía en donde estaba era la tercera; su objetivo era ayudarle a una familia local a reconstruir su casa arrasada por uno de los tantos huracanes que suelen azotar los destinos Caribe.  

Tecnología al servicio del turismo transformado

La tecnología será un habilitador fundamental del turismo del futuro, pero no desde la frialdad digital sino desde laintegración con propósito humano. Algunas de las tendencias tecnológicas que ya asoman:

• Turismo 4.0: la convergencia de IoT, big data, inteligencia artificial, realidad aumentada/virtual, blockchain y otras tecnologías aplicadas al turismo con foco en innovación, eficiencia, personalización y desarrollo local.

• Realidad aumentada / realidad virtual para enriquecer las visitas: imaginar reconstrucciones históricas, superponer datos del entorno, ofrecer tours virtuales incluso previo al viaje.

• Gemelos digitales (digital twins) de destinos: réplicas virtuales que permiten simular flujos, optimizar uso de recursos, prever problemas, diseñar rutas. 

• Advertencia: la tecnología no debe alienar la experiencia humana. Un destino no se vuelve valioso porque tenga muchas pantallas o sensores, sino por lo que ofrece en cuanto a sentido, conexión y memoria. La clave será usar la tecnología con criterio.

4. Nuevos segmentos, nuevas motivaciones

Las motivaciones de los viajeros están cambiando a pasos agigantados. Estas son algunas tendencias que recomiendo hacerles seguimiento:

• Nocturismo o turismo estelar / astroturismo: buscar experiencias nocturnas, ver estrellas, cielos oscuros, observar fenómenos celestes. 

• Coolcations: vacacionar en lugares con climas moderados o frescos, huyendo de extremos térmicos, frente al cambio climático. 

• Viajes de bienestar y salud, incluidos retiros digitales y desconexión tecnológica.

• Turismo deportivo o de aventura atlética: ir para moverse, escalar, pedalear, hacer actividades inmersivas. 

• Turismo local / regional: una mayor proporción de viajes dentro del propio país o regiones, con viajeros más conscientes del entorno cercano. 

• Staycations: Viajes y paseos cortos dentro del entorno local. 

• Viajes lentos (slow tourism): menos destinos, más tiempo, apreciación pausada de la realidad local. En nuestro entorno el que más se aproxima es Pijao con su concepto de Cittá Slow.

• Turismo solitario o viajes individuales: El deseo de viajar solo crece como una forma de autodescubrimiento. En ocasiones he escuchado de turistas manifestando:

NO hay nada mejor que poder hacer lo que yo quiera, donde quiera y a

la hora que me plazca”

• “Set-setting” viajar por inspiración de películas, series o libros (visitar sitiosicónicos). 

Todos estos segmentos exigen al destino flexibilidad, autenticidad, narrativas propias y oferta diversificada.

Continuará…

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