La Universidad del Quindío, a través de la Vicerrectoría de Investigaciones, hace parte del proyecto de regalías llamado “Implementación de acciones de adaptación etapa I del Plan de Gestión Integral de Cambio Climático (PIGCC) en el departamento del Quindío”, liderado por la Secretaría de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente del departamento del Quindío, el cual finaliza el 31 de diciembre de 2025.
Acciones
El proyecto, que inició hace 3 años, se ha dedicado a realizar acciones y procesos de reforestación ecológica con especies arbóreas nativas, con el fin de contribuir a la mitigación del impacto generado por el cambio climático en todo el departamento del Quindío. Esto, a través de la generación de cobertura vegetal, lo que produce captura de dióxido de carbono y oxígeno, entre muchos otros servicios ecosistémicos.
Monitoreo
A la Universidad del Quindío le correspondió ejecutar unas acciones específicas dentro de las cuales se encuentra el Monitoreo y seguimiento al proceso de restauración Apu 5. Dicha acción fue realizada por Larri Álvarez Rodas, Germán Darío Gómez Marín y Mayra Alejandra Peláez Ávila, todos docentes del programa de Biología de la Universidad del Quindío y expertos en vegetación. (Es importante mencionar que nuestra alma mater también tiene a cargo otras acciones, además del Apu 5, que han sido ejecutadas por diferentes docentes).
Predios
La gobernación realizó un estudio en muchos predios del Quindío, tanto públicos como privados, para llevar a cabo la siembra de 600 mil árboles en diferentes zonas del departamento. Para ello, la Secretaría de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente implementó cerramiento con madera plástica en las zonas de siembra, estrategia que fue y será fundamental para que los resultados sigan siendo positivos.
Revisión
El último monitoreo fue realizado recientemente en los siguientes municipios: Calarcá (veredas Alpes 1 y Alpes 2); Buenavista (vereda La Esperanza); Montenegro (vereda La Canela) y La Tebaida (vereda La Balsora).
Gómez Marín explicó que esta acción consistió, principalmente, en ir a revisar qué especies se sembraron en cada uno de los predios de estos municipios, el estado en el que se encontraban y si estaban creciendo o no. “Durante estos tres años realizamos 6 monitoreos y gracias a que la Gobernación del Quindío adquirió un dron para hacer unos sobrevuelos en el último monitoreo, fue posible revisar esas zonas desde una vista aérea”.
Al respecto, el docente Álvarez Rodas mencionó que bajo una metodología ya establecida “implementamos unas parcelas y llevamos a cabo el seguimiento del crecimiento diamétrico, la altura y el porcentaje de crecimiento de la copa de las plántulas sembradas. Además de cómo avanzaba la cobertura interna de los lugares en los que sembraron, para determinar si crecía pasto o si otras especies llegaban”.
Momentos
En estos 3 años, añadió Álvarez Rodas, este Apu 5 ha pasado por dos grandes momentos: un invierno fuerte al iniciar y un verano tenaz casi en la mitad de la ejecución. Sin embargo, “podemos decir que sí ha habido una respuesta positiva de estas siembras, pero este resultado solo es posible de mantener si se realiza un mantenimiento constante de estas zonas. Además, las especies arbóreas que se sembraron son todas forestales, y en la mayoría su crecimiento es lento, como es el caso del roble, entonces esta especie al crecer tan lenta tiende a ser devorada por la hierba, por eso es tan importante el monitoreo”.