Por Francisco A. Cifuentes S.
CASOS ATÍPICOS DEL CONSTITUCIONALISMO LATINOAMERICANO
La Constitución de Cuba de 1869, ejercida a la manera autoritaria, en su último período, por el dictador Fulgencio Batista, fue totalmente suplantada con el ascenso al poder (la Revolución Cubana, proceso que va inicialmente del 26 de julio de 1953 al 1 de enero de 1959) de una guerrilla de jóvenes revolucionarios, encabezada principalmente por el abogado cubano de origen español Fidel Castro, el médico argentino Ernesto “Che” Guevara y el líder cubano Camilo Cienfuegos, entre otros. Ellos eran patriotas inspirados en el legado independentista y cubanísimo del poeta modernista y luchador antirrealista José Martí; que aún no eran exactamente marxistas leninistas y, menos comunistas; pues el Partido Comunista Cubano era una minoría; por lo tanto, su ideario básico era la libertad frente a la dictadura, la independencia frente a los EE. UU. y “la construcción de un hombre nuevo” como tantas veces lo diría El Che. De este proceso político y militar surgiría la llamada Asamblea Nacional Popular; pues es necesario recordar que en la sociedad cubana prerrevolucionaria no predominaba exactamente un modelo capitalista con gran presencia del proletariado; sino más bien, una sociedad campesina y un enclave comercial y turístico de los E.E. U.U. por consiguiente se fue redactando un documento que inicialmente no fue para ejercer la dictadura del proletariado a la manera rusa; pero que fue derivando hacia una Carta Magna para un Estado Socialista de Trabajadores, ya en 1976, donde se habla de república unitaria y democrática. Así, la Constitución de la República de Cuba, ha tenido diferentes modificaciones no sustanciales; permitiendo la configuración de una dictadura casi hereditaria de la familia Castro, con una reforma importante en 2019, donde se asegura la continuidad en el poder del Partido Comunista Cubano, refrendada por la Asamblea Nacional.
Pero como la política también es bastante irracional, emotiva y mitológica, el caso cubano, es tal vez la única dictadura, santificada permanentemente por una Asamblea Nacional, que ha influenciado varias generaciones no solo en América Latina. El trópico, los barbudos, los puros, la boina del Che, el ron, el bolero y el son cubano han embrujado a Sartre, Simone, Cortázar, Gabo y un largo etcétera que sigue llegando hasta nosotros. Valoramos algunas conquistas educativas, deportivas, culturales y de salubridad, por encima de la democracia y el hambre; todo achacándosele al bloqueo gringo, que no podemos desconocer.
Sin embargo, vaya contrasentido, el mismo Fidel reconoció que ya era imposible en Colombia el triunfo de la izquierda mediante la lucha armada y recomendó negociaciones, a lo que le hizo caso las debilitadas FARC-EP. El gobierno cubano y su diplomacia han prestado su territorio, no neutral, para estas negociaciones y las del Ejército de Liberación Nacional, último bastión del guevarismo en Latinoamérica. Una y otro, desperdiciaron la Constituyente del 91 y, ahora los Elenos insisten en el diálogo y la participación de la sociedad colombiana en sus lentas negociaciones.

Las constituciones venezolanas de 1811, 1830, 1864, 1936, 1947, 1953 y 1951 configuran primero los vaivenes decimonónicos que también afectaron a Colombia y en parte a toda América Latina, en su lucha por la independencia del Imperio Español y los intentos de construir una nación, una república y un estado modernos. Han tenido presencia de dictaduras en los siglos XIX, XX y XXI, que han destrozado el orden constitucional democrático.
La denominada Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), ha sido producto de lo que también se conoce como Asamblea Nacional y ha sido sometida a referéndum bastante criticado por el concierto internacional, por sus limitaciones y exclusiones; para permitir la reelección indefinida de sus gobernantes. Así, el Partido Socialista Unido de Venezuela fundado por el comandante Hugo Chávez Frías el 15 de diciembre de 2006, es el Partido de la Revolución con un carácter ideológico que combina el ideario bolivariano, con el socialismo, la lucha antiimperialista y anticapitalista; pero habla de democracia y poder popular. Este partido hizo heredero del poder a Nicolás Maduro y es el que pretende la continuidad en el 2024, encarcelando y deslegitimado todos los intentos de oposición democrática. No podemos desconocer el impacto nefasto del bloqueo norteamericano e internacional; pero indiscutiblemente se conocen violaciones a los Derechos Humanos, intentos invasivos a la Región de Esequibo de la República de Guyana, la tolerancia a los grupos ilegales armados de guerrilla, contrabando y narcotráfico, que afectan sustancialmente la estabilidad colombiana.
El maniobrar constitucional, jurídico y político del régimen de Chaves y de Maduro, sus constantes violaciones a los Derechos Humanos, la mordaza de la prensa y el encarcelamiento y asecho a los opositores han contribuido enormemente al desprestigio de la izquierda democrática latinoamericana, influjo enarbolado en Colombia para atacar la campaña y la presidencia de Petro; además de su contubernio con grupos y economías ilegales y, para crear una compleja sospecha acerca del estatismo rampante, la exclusión política sin miramientos y una posible perpetuidad en el gobierno por parte de la Colombia Humana. Es decir, esta vecindad geográfica e ideológica ha maltratado demasiado la política alternativa e independiente, frente a los tradicionalismos de ambos bandos.
El académico, jurista y parlamentario Don Andrés Bello (1781-1865), de origen venezolano, pero nacionalizado chileno y reconocido como hombre insigne de Latinoamérica, hizo contribuciones tan importantes a la lengua y al derecho americanos, con su Derecho Civil, el Derecho de Gentes y el Derecho Público Internacional; que infortunadamente han sido pisoteados en estos dos países.
Con el advenimiento bárbaro de la dictadura de Pinochet y su Junta Militar en Chile, se rompieron todas las normas de humanidad y de derecho y, de esa época oscura surgió la actual Constitución de la República de Chile (1980), prácticamente solo refrendada por Augusto Pinochet, la Junta Militar y algunas Autoridades de Estado. Ya en democracia, como la presidenta Michelle Bachelet en 2015 no se abocó a un proceso constituyente para adoptar una nueva constitución, fue el gobierno de Gabriel Boric (2021-2026), quien asumió esta difícil tarea política y jurídica. Creo una Comisión Constitucional de 50 miembros, una Comisión de Expertos de 20 dignatarios y un Comité Técnico de Admisibilidad, todo esto a espaldas del parlamento; con el fin de redactar la nueva constitución chilena que reemplazaría la de la dictadura. Su producto más elaborado fue sometido dos veces al referéndum nacional y ganó definitivamente el “NO” en el 2023.
La reciente y malograda experiencia constitucional y política de Chile y su joven presidente Boric; nos deja un sabor más que amargo. Las generaciones de los sesenta y setenta, aún nos seguimos preguntando bastante alarmados, cómo es posible que, mediante mecanismos democráticos y complejas discusiones jurídicas, se haya terminado regresando precisamente al orden constitucional bautizado por una de las más sangrientas dictaduras del Cono Sur. Claro que los colombianos de avanzada democrática, pacifista y humanista, ya habíamos quedados estupefactos con la decisión mayoritaria en contra del Acuerdo de Paz.
Cuando no se tiene la sartén por el mango, valga decir mayorías parlamentarias, equipo de gobierno bien consolidado y una favorable popularidad y aceptación; es muy riesgoso acudir a la nación, a la sociedad civil y al país político, para consultar temas tan delicados, sustanciales y estructurantes; cuando precisamente existen otros grupos de oposición mezquina, engañosa, de dudosa estirpe y fuertes económicamente, azuzados por el amarillismo, asustados por la vecindad, dispuestos a desprestigiar y enterrar cualquier propuesta alternativa, tanto en el parlamento como en una posible constituyente. Esto sería nada más y nada menos que un salto al vacío.
(ESPERE MAÑANA SINTESIS DEL TRASEGAR CONSTITUCIONAL COLOMBIANO)