
El 14 de marzo de 2014, Jaime Vásquez había denunciado graves irregularidades en la contratación del Programa de Alimentación Escolar (PAE), que beneficia a niños, niñas y adolescentes en el departamento de Norte de Santander. Desde mucho antes, ya había demostrado cómo la Gobernación contrataba dichos servicios con empresas fachada. Además, evidenció que los alimentos —las porciones individuales— se servían en pequeñas cantidades, pero se cobraban a precios altísimos. Por ejemplo, se facturaba una ración industrializada en $4.074, y una porción preparada en sitio en $7.124. Un negocio redondo.

Después de denunciar lo que venía sucediendo con el PAE —programa que en todo el país es foco de corrupción—, escribió lo siguiente: “Declarada desierta licitación del PAE. Dios sabe lo que hace y en mí encontrará un instrumento para decir la verdad. No los defraudaré y sabré afrontar con sus bendiciones las dificultades que ya se avecinan. Ya hoy la UNO SUGIRIO EL RETIRO DE MI ESCOLTA. Dios y Jesucristo conmigo”.
Lo que comunicó en su red social X parecía una despedida. Sabía que lo iban a matar. Denunció que le pretendían retirar el escolta.

Las denuncias del abogado y periodista se convirtieron en una situación muy incómoda para los dueños políticos de Norte de Santander. Los órganos de control guardaban silencio. En su página de Facebook, por esos días de marzo de 2024, sus denuncias no tenían límites: “la atmósfera enrarecida y no por los contratos de las ESES del departamento, ni por el maltrato hacia las mujeres del consejero del alcalde de Villa del Rosario, Diego Cárdenas y tampoco por los costos de la energía”.Se refería a la contaminación ambiental causada por la alta concentración de diésel en el aire, que afectaba el área metropolitana de Cúcuta y deterioraba la calidad de vida de los cucuteños.
El primero de abril, en su cuenta de X, volvió a alertar: “No quieren creer lo que está pasando en el Dpto y lo que están tramando alrededor del alcalde JORGE ACEVEDO. Los políticos se quieren tragar, no solo el Dpto, sino la alcaldía de Cúcuta y van POR LA CABEZA DEL ALCALDE. YA TIENEN SU REEMPLAZO…… JGB, el del TARRITO ROJO. He dicho”. Seguía denunciando la inseguridad en el departamento y las amenazas contra quienes se atrevían a hablar: “No puede seguir haciendo carrera, que se opina y salen a amenazar. Hace 10 días fue el concejal Matamoros a TATAN y, ahora el contratista del MALECÓN, Manuel Gil, a mi amigo FREDDY FERNANDO PARADA. Solidaridad con él. Pa fuera esos babosos q amenazan”.
Sus denuncias estaban sólidamente sustentadas, como debe ser en el periodismo serio. Los documentos que presentaba podían convertirse fácilmente en pruebas preliminares para que los organismos de control iniciaran investigaciones. Pero no fue así. Los entes de control están secuestrados por la corrupción. Y no solamente sucede en el departamento de Norte de Santander, también ocurre en el Quindío.
Jaime Vásquez puso contra la pared a más de un corrupto. Y lo pagó con su vida. Fue asesinado el 14 de abril de 2024, apenas un mes después de haber destapado el escándalo del PAE. Hoy, su voz ya no retumba en redes ni incomoda a los poderosos. Pero su memoria queda viva entre quienes lo conocieron y valoraron su lucha. Siempre repetía entre amigos una frase que ahora duele más que nunca: “Es mejor vivir por algo que vivir para nada”.