Guillermo Salazar Jiménez
“No basta con querer un mundo saludable, hay que construirlo, y eso implica redistribuir poder, dinero y recursos”, Juanita Lectora lo consideró una sentencia política de la Organización Mundial de la Salud –OMS- en su Informe mundial sobre los determinantes sociales de la equidad en salud, presentado el pasado 6 de mayo. Subrayó la importancia de dicho informe como base para acometer las reformas sociales que deben acompañar la de la salud si se espera potenciar la vida de los ciudadanos.
Rusbel Caminante consideró inoportuna la obstrucción a la reforma a la salud por los opositores sin establecer su correlación con las otras reformas sociales que buscan beneficios integrales de la población colombiana. Con base en el informe mencionado concluyó: más que las enfermedades son las desigualdades sociales las que matan cada minuto, especialmente a las poblaciones más vulnerables. Triste reconocerlo, pero las desigualdades sufridas por los pobres son las que los matan calladamente, cada segundo y en grandes proporciones.
Para justificar sus consideraciones Juanita Lectora retomó del informe OMS los determinantes de una buena salud y aumentar la esperanza de vida, ellos son: alimentación saludable, estabilidad laboral, acceso a vivienda digna, educación de calidad, transporte seguro, inclusión social y bienestar emocional. Agregó, el informe es contundente, “Si se eliminaran las desigualdades relacionadas con la riqueza en los países de ingreso bajo y mediano, cada año se podría salvar la vida de 1,8 millones de niños”.
Juanita Lectora recalcó sobre el peso que tienen las desigualdades sociales en una buena salud por encima de las condiciones genéticas o el acceso a la atención médica en hospitales, clínicas y puestos de salud. Por ello es necesario “promover mecanismos de gobernanza que transfieran dinero, poder y recursos a los gobiernos locales, potencien la participación de la comunidad y la sociedad civil…” Expuso que las instituciones de salud deben actuar en correspondencia con las otras condiciones que aquejan su servicio enquistados en el sistema social colombiano, porque las enfermedades no afectan a la población al azar, en cambio las injusticias sí.
Cierto Juanita, dijo Rusbel Caminante, solo basta leer aquel informe donde resalta “como el lugar donde se nace, el nivel de ingreso o el acceso de servicios públicos determinan más del 50% de la salud de una persona”. Por ello la buena salud no depende exclusivamente de hospitales nuevos, equipos modernos y personal idóneo sino también de sociedades más justas y solidarias, con inequidades necesarias de eliminar. Con dicho informe, aseguró Rusbel Caminante que los opositores a la reforma de la salud no deberían preguntarse qué enfermedad tienen los colombianos, sino qué colombianos tienen la enfermedad. Si bien nuestro país agota una historia plena de desigualdades sociales profundas, también reporta duras luchas colectivas que marcarán, con este informe, un rumbo para la acción inmediata por el derecho a la salud. Por tales razones Rusbel concluyó que resulta oportuno la presentación del paquete de reformas sociales porque para enfrentar las enfermedades con apremio no basta un sistema de salud.