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La Nota de Jota

24 junio 2025 10:00 pm
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La entrada: “Hasta en las almas más grande, hay rincones de debilidad en los cuales duermen las supersticiones”.

1.- ANIVERSARIO DE CALARCÁ.

Presentamos (parcialmente) la historia del Cacique Calarcá, publicada en el diario El Quindiano, el 27 de junio de 2021, por Jaime Lopera Gutiérrez, escritor, calarqueño. 

“El municipio de Calarcá cumple ciento treinta y dos años de fundado este 29 de junio de 2021 y ciento dieciséis años de ser un Municipio desagregado de Salento, en aquel tiempo una población del Estado del Cauca. (Esta semana cumple 139 años de fundación – 1886).

Pocas monografías existen sobre la historia de este municipio: la más reciente es de 1986[1] y la más antigua de 1930, escrita por Eduardo Isaza y Arango, un empleado de estadística que prestaba sus servicios en la administración municipal en tanto que imprimía folletos, carteles y libros en su tipografía Renovación donde precisamente él publicó su monografía Calarcá en la Mano. Existen por supuesto fracciones de historia y muchas anécdotas en otros libros y folletos pero en versiones no articuladas a un texto general, por lo que Calarcá aun reclama una monografía local que llene todos los vacíos existentes hasta la fecha.

El nombre de la ciudad: Al contrario de otros nombres en otras ciudades, la designación de Calarcá fue fácilmente decidida por sus fundadores. Creemos que muchos tolimenses que traspasaron la cordillera de Los Andes para llegar al Quindío, especialmente desde Anaime, traían información de un cacique tolimense llamado Calarcá que ya había sido nombrado por los cronistas españoles cuando hablaban de la numerosa tribu de los pijaos en el territorio del Tolima. La leyenda de un indígena que habría tratado de emanciparse dándole la pelea a los ejércitos monárquicos de Juan de Borja hasta que fueron borrados del mapa, debió ser una historia de varias generaciones.

Con el tiempo la historia de ese cacique, uno más de los muchos otros caciques que manejaban las huestes de los pijaos, se hizo familiar. Fue así como nació la famosa fábula de Calarcá como un renegado pijao que se había casado con una española blanca en tanto que su rival natagaima, Baltazar, lo había enfrentado por celos hasta darle muerte con una lanza. Muchos creyentes dijeron encontrar la lanza y la entronizaron en una iglesia de Ibagué: desde entonces ese sugestivo episodio de la conquista en el Tolima fue la comidilla del lugar.

Muchos años más tarde se supo que Calarcá en realidad había sido muerto por el balazo de un arcabuz en manos del conquistador Diego de Ospina, fundador de Neiva, en un descampado cerca de la población de Natagaima hacia el año de 1610. Lo cual tiene más visos de certeza dado que los pijaos habían sido muy beligerantes con las caravanas españolas que viajaban hacia el Lima por el camino de Guanacas que pasa de Neiva a La Plata y viceversa. El costo de esas interceptaciones era bastante alto hasta que la Corona se aburrió del asunto y ordenó al Virrey Borja que los arrasara (como ocurrió) para quitárselos de encima. Con el tiempo algunos historiadores tolimenses avalaron esta explicación y desmitificaron el episodio melodramático de Baltazar –con excepción de una historiadora calarqueña, Teresa Arango Bueno, que le dio alas al mismo mito con ocasión de un libro suyo publicado en Madrid[2]”.

(El complemento del documento, lo encuentra en elquindiano.com).

Poema a Calarcá, de Juan de J. Herrera González, nieto de Juan de J. Herrera, nombre que también aparece en la lista de fundadores.  

CALARCÁ

I

Poema que susurra entre dos ríos

Candorosa canción de cafetales

Mientras subes al cielo enamorado

Por un suave verdor de cordillera

II

Tu peñasco tutelar guarda secretos

De míticas batallas por el suelo

Donde descansa la memoria núbil

De una bella nativa y un guerrero

III

A tu paisaje sin par llegó el abuelo

Con esperanzas y amor en su mochila

Para cuidar tus edénicas quebradas

IV

Sembrar con su mano labrantía

Fantástica magia de heliconias

Entre rojizos brazos de cafeto.

POEMA “CALARCÁ”, POR BAUDILIO MONTOYA.

I

Hoy que retorno de lejanos viajes

Herido en los inútiles senderos

En busca del claror de los luceros

Y de la diafanidad de tus paisajes,

II

Bajo los encendidos cortinajes

De tu infinito azul, mis pebeteros

Esparcirán su esencia de romeros

En la felpa oriental de tus celajes.

III

Y cuando al terminarse mi jornada

En tus abismos de mudez sagrada

Lleno del alma de los hostiles puertos

IV

Me hunda la suerte al golpe de tus sañas

Tú, podrirás, oh tierra en tus entrañas,

Mis huesos con los huesos de mis muertos.

El jueves 26 de junio, a las 10 de la mañana, desde la iglesia parroquial de San José, situada en la plaza de Bolívar, Sebastián Ramos Velasco, alcalde de Calarcá, dirigirá el acto por el cual, el municipio impone las condecoraciones a personas y entidades que en nombre de la ciudad, considere han prestado buenos servicios al municipio.

Feliz cumpleaños a Calarcá, (139), la tierra del Cacique, también tierra de los anhelos juveniles, reposo invencible de los cantares amorosos del corazón, cuna de mis más bellos regalos, y suave hamaca de los años ya gastados. Felicidades.

2.- DE LA CONSULTA A LA “PATALETA”.

Terminó, por fortuna, la bulla del presidente Petro, exponiendo en todas partes y amplificado por todos los medios, su famosa consulta popular. Con solo haber leído los artículos de la Constitución, se habría dado cuenta que no le era posible semejante despropósito, simplemente porque la Constitución no se lo permitía. Ya hubiera sido la Corte Constitucional o el Consejo de Estado los responsables de entregarle la mala noticia al primer mandatario, este se hubiera expuesto a esa vergüenza. También leyendo algunos columnistas de El Quindiano, habían quedado plenamente informados, porque aquí se ha expuesto hace dos años o más, que esas teorías del gobierno son simplemente ladridos a la luna. 

Ahora el presidente y algunos ministros regresan con la misma intensidad para hablar de una asamblea popular constituyente o asamblea nacional constituyente, teniendo conocimiento que la misma Constitución se lo impide, según los dictados de los artículos 374 y 376. 

Artículo 374.- “La Constitución Política podrá ser reformada por el Congreso, por una Asamblea Constituyente o por el pueblo mediante referendo”.

Artículo 376.- “Mediante ley aprobada por mayoría de los miembros de una y otra Cámara, el Congreso podrá disponer que el pueblo en votación popular decida si convoca una Asamblea Constituyente con la competencia, el período y la composición que la misma ley determine.

Se entenderá que el pueblo convoca la Asamblea, si así lo aprueba, cuando menos, una tercera parte del censo electoral.

La Asamblea deberá ser elegida por el voto directo de los ciudadanos, en acto electoral que no podrá coincidir con otro. A partir de la elección quedará en suspenso la facultad ordinaria del Congreso para reformar la Constitución durante el término señalado para que la Asamblea cumpla sus funciones. La Asamblea adoptará su propio reglamento”.

El gobierno sigue hablando de la “octava papeleta”, o de la octava pataleta.

El presidente Gustavo Petro afirmó que va a intentar promover el uso de una papeleta en las elecciones de 2026 con el fin de que se determine si hay respaldo para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. La ley tampoco trae un mecanismo especifico que viabilice lo que el ministro del Interior y Gustavo Petro han llamado “octava papeleta”. Y aunque está el antecedente de los movimientos estudiantiles y sociales que en 1990 promovieron un mecanismo similar (séptima papeleta) que derivó en la Constitución de 1991, la diferencia ahora es que esa misma Carta Política estableció caminos específicos para reformarla que no se pueden saltar. De manera que, como ya dijimos, la única forma de convocar a una constituyente es a través de los métodos establecidos en la Constitución de 1991. En todo caso, fuentes cercanas al Gobierno han mencionado que la van a solicitar para el mes de marzo de 2026, que sería paralela a las elecciones de Congreso. Finalmente, como esa posible papeleta no tiene valor jurídico, su valor será meramente político, porque esas papeletas tampoco tendrían fuerza vinculante, no sería obligatoria; de manera que “la octava papeleta” quedará en “la octava pataleta”.

APORTE DE LOS LECTORES: Una colombiana, residente en el exterior, ha enviado a nuestro correo, el siguiente mensaje: “Querida Colombia. Jamás imaginé escribirle una carta al país que me vio nacer, pero aquí estoy, hablándole al lugar que llevo en el alma, aunque se haya cubierto de sombras y dolor desde el día en que partí.

Mis padres me contaban historias sobre Pablo Escobar, el asesinato de Galán y la toma del palacio de Justicia. Nunca pensé que, en mis veinte años de vida, me tocaría presenciar los ecos de esa misma historia repitiéndose, como si el tiempo ni hubiera pasado.

Viviendo fuera comprendí que la vida me dio una segunda oportunidad que no todos reciben. Pero también vi con claridad lo que deja atrás la violencia: hogares rotos, memorias abandonadas y personas valientes que se ven obligadas a irse para poder vivir. No es justo que, después de tantas heridas, sigamos atrapados en el mismo ciclo de sangre y miedo. Tal vez ya no estoy allá, pero saber que mi tierra se convierte poco a poco en un lugar al que temo volver, me rompe el corazón.

Recordemos quienes somos: gente valiente, trabajadora, con el alma indomable. Amémonos más, apoyémonos en medio del caos, porque si algo tenemos claro es que los colombianos no nos rendimos. Sigamos levantando la frente con orgullo: aún con todo, seguimos siendo Colombia. (Sofía Barbosa Téllez).

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