sábado 8 Ago 2026
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¿Por alejarnos de Dios?

20 junio 2025 12:06 am
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Fue necesario un evento doloroso para mover los corazones. Por momentos parece que se perdió el asombro y sin embargo Dios, que tiene sus caminos, logra la reacción de las almas; no como una respuesta egoísta o asustada: de pronto se fusiona ese dolor en el aire que respiramos y así resurge la unión de millones de seres conformando una sola plegaria llena de humanidad. El atentado que hoy tiene al senador Miguel Uribe luchando por su existencia nos llamó al orden. Tantas tragedias, tantos mártires, tanta violencia, tanta confusión, tanto escandalo no solo en nuestra Colombia, el mundo convulsionado y nosotros anestesiados, casi entregados. Sin embargo, aparece una monstruosidad como la agresión a un hombre que ha mostrado ser coherente, bueno y luchador, como si al escucharlo en sus intervenciones hubiera calado en los corazones silenciosos que de alguna manera cifraban la esperanza en su liderazgo y entonces llegó un despertar, un masivo despertar que no solo clama por la recuperación del líder; también, manifiesta a través de ese clamor el dolor por todo el atropello, traducido en diversas maneras de hacer el mal, que estamos soportando. Es importante tener claro que, aunque las oraciones, los rezos, las proclamas llevan el nombre de Miguel, la realidad es que ese Miguel simboliza el dolor indivisible que ha ido desgastando la moral del país. “La marcha del silencio” fue un contundente mensaje de un pueblo al que no fue necesario forzar, ni presionar, ni constreñir: un pueblo que salió voluntaria y pacíficamente a compartir la misma voz, la voz contundente del silencio a través de la cual los espíritus gritaron: PAZ, TRANSPARENCIA y no mas indiferencia. Cuando una manifestación se genera de esa manera valida la máxima: “la voz del pueblo es la voz de Dios”.  Aquí el líder supremo es la conciencia del universo que es la esencia de Dios que todos tenemos. Entre mas pasan los años de mi vida, mas firme es mi creencia en ese ser superior y absoluto del que jamás deberíamos alejarnos. Las consecuencias de esa orfandad se traducen en caos pues lo primero que se pierde es la humildad y entonces se impone la arrogancia, la trampa, el egoísmo; lógicamente el resultado esta clarísimo: el absoluto desorden, el pésimo ejemplo, la maestría de lo mañoso y marrullero, la conducción errática desde la propia vida y así mismo el desconcierto y el fastidio hacia el mundo que lo debe soportar. Cuan importante es rescatar el respeto por los principios y la defensa de los valores, teniendo siempre a Dios como inspiración y norte. No hablo de religión, me refiero al ser superior que sabios como Einstein percibían. Me refiero al creador ¿muy difícil entender que alejarse de El es de necios? ¿Muy difícil entender que creerse “diosesitos” es una actitud aberrante y absurda? Y seguir ciegamente a esos individuos termina en desastre. ¡Fuerza Miguel! ¡Fuerza Colombia! [email protected]         

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