Por Manuel Tiberio Bermúdez
Hay palabras que retratan el alma de un ser humano, que lo dibujan de cuerpo entero y la de «señor» es la que acude a mi mente para definir a José Noel Parra.
Un señor profesor, un maestro que durante varias décadas compartió sus saberes con los alumnos del Colegio Bolivariano. Enseñaba con pasión pero sobre todo con un amor inmenso por el oficio.
Un señor en todo: en su forma de corregir, en su trato con los demás, en su manera de vivir y en su oficio. Estricto, sí, pero entrañable que deja huella en todos los que lo conocieron.
Hoy me han dicho que don José Noel Parra, nos ha dejado, y siento que con su ausencia se va un caballero de otro tiempo, un profesor guiado por la vocación no la necesidad. Un «señor» de los que ya poco van quedando en este agitado mundo en el que vivimos.
¿Cómo olvidar su presencia? Infundía respeto, nunca temor, porque era estricto pero sereno, porque una reprimenda suya, era más que un regaño: tenía el valor de un consejo.
Duele su ausencia, pero nos consuela la gratitud por su legado, por la semilla que sembró en nosotros y nos hizo mejores personas. Se ha ido un señor, un gran señor y su partida duele. A su familia, amigos y colegas un abrazo fraterno y solidario.