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EL IMPERIO SE DERRUMBA

4 junio 2025 10:56 pm
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Entender que la agenda de gobierno del nuevo inquilino de la Casa Blanca apunta a acelerar el desplome de la hegemonía Occidental no es nada fácil dadas las profundas contradicciones que generan las políticas y decisiones tomadas tanto al interior de los Estados Unidos como hacia el exterior, incluso con afectación de sus aliados más cercanos, circunstancias que han producido desconcierto y daños profundos en su economía de mercado, lo cual no era imaginable hace apenas un semestre.

Desde su triunfo electoral el optimismo de sus seguidores apuntaba a mantener y consolidar un mundo girando alrededor de la primera potencia, en donde las decisiones del supremo elegido eran sabias y contundentes por la línea dura que denotaba su carácter para mantener la supremacía de los Estados Unidos en el ajedrez mundial de la política y la economía, pero que, en lenguaje coloquial, le salió el tiro por la culata.

El tema de los aranceles ha sido vacilante, reculante, de tiras y aflojes, salidos muchos de su fantasía y otros de su falta de preparación en los asuntos de comercio exterior y sus leyes derivadas de la globalización vigente, a punto que esas decisiones parecieran ideadas por “los fascistas y oligarcas cristianos que alegremente le entregan a Donald Trump su rotulador permanente y esas órdenes ejecutivas no están luchando contra el Estado profundo,…” como afirma el escritor norteamericano Chris Hedges.

Los fracasos ya crónicos de la guerra de aranceles, la eliminación de empleos en las agencias de desarrollo y ayuda a países del Sur global, la persecución a la Academia y la  eliminación de apoyos económicos para estimular las artes, la cultura, incluso el conocimiento y la investigación científica que fueron otrora la causa del crecimiento material y cultural del pueblo norteamericano, el tema migratorio de expulsión y el desconocimiento de las decisiones judiciales permiten vislumbrar en el mediano plazo que el quebrantamiento institucional arrancó en primera y las consecuencias serán contrarias a sus intenciones, esto es, inflación a la vista, recesión económica, desempleo, caída de la bolsa y de las inversiones, entre otras, generando un panorama nada halagador para el futuro del pueblo norteamericano que puede desencadenar, como sucede en otras latitudes, de un estallido social con riesgo de guerra civil.  

Para Omar Hassaan Fariñas, analista político, hay unas tendencias que no son nuevas para los Estados Unidos pero que se han ido profundizando desde el 20 de enero de 2025, y la explica por el colapso de la infraestructura de ese país, como el sucedido en el aeropuerto de Newark, escondido de los grandes titulares diez días después de que un mal funcionamiento de un equipo dejó a una docena de aviones volando a ciegas durante 90 segundos sobre los abarrotados cielos de Nueva Jersey o la desastrosa respuesta a los incendios de Los Ángeles a principios de año cuando quedó cuestionada la respuesta a las situaciones de emergencia y catástrofes de la Administración Trump mientras su atención se centraba en la migración legal e ilegal y en declarar la guerra económica a tirios y troyanos. 

Un gobierno que da verdaderos palos de ciego frente a una realidad que es disruptiva en otras preocupaciones de las naciones como son el cambio climático, la escasez de alimentos, las guerras por el poder y el territorio buscando un nuevo lenguaje de solidaridad y construcción de una economía alternativa y multipolar diferente a la hegemonía del dólar y de la influencia guerrerista de los Estados Unidos, como es el caso de la creciente BRICS con potencias solventes y países del Sur global como aliados.

Los precursores de la “Libertad carajo” pretenden sacar la doctrina del Neo liberalismo global, del intercambio libre de productos y servicios para regresar abruptamente a un proteccionismo que fortaleció al Capitalismo de principios del siglo XX para que la motosierra al estilo de Miley arrase con las instituciones de protección social, las conquistas de los trabajadores y aniquilar al Estado como vigilante y control de los abusos y excesos, dejando que las fuerzas de la economía se muevan por las leyes del mercado sin consideraciones sociales ni humanas, una reversa a la historia de la civilización con sus consecuencias de incremento de la pobreza, la miseria y la violencia.

El Estado benefactor y el Estado social y democrático de Derecho del entorno inmediato del Imperio serán las primeras víctimas si no se detiene la avalancha que viene del Norte.

 Frase que se utiliza mucho estos días en Estados Unidos: “El Imperio se está desmoronando desde dentro”.

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