La entrada: “Hay dos formas de ver la vida; una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”. (Albert Einstein, científico).
1.- LA IGLESIA CATÓLICA PASA AL CONFESIONARIO.
La Corte Constitucional de Colombia, en un trascendental fallo, trascendental porque permea a las familias colombianas a través de la religión católica, la mayormente practicada por los colombianos, obliga a las autoridades de esa iglesia en Colombia, a entregar el listado de sacerdotes investigados por pederastia, vivos o muertos.
Las sentencias de la Corte T-091-20 y SU-191-22, ya obligaban a la iglesia a entregar la información solicitada. Sin embargo, el clero se oponía y alegaba que estaban amparados por el secreto pontificio.
Ante esa orden judicial, los casos de abuso sexual de sacerdotes contra niños, niñas y adolescentes serán de conocimiento público, y se ordena a la iglesia católica a liberar los archivos que dan cuenta de estos delitos dentro de la curia colombiana.
El alto tribunal resolvió más de cien acciones de tutela que fueron interpuestas por los periodistas Juan Pablo Barrientos y Miguel Ángel Estupiñán. Así se dio fin a un proceso que estuvo en estudio por diez años y que estuvo marcado por las aparentes trabas de la institución religiosa para garantizar el acceso a la información.
Ahora, la iglesia deberá entregar datos personales de los sacerdotes, presbíteros o colaboradores que estuvieron denunciados dentro de la institución por cometer abusos sexuales contra menores de edad. Además, deberán entregar las sanciones que interpusieron a los implicados por sus aparentes conductas, si las hay.
Pese a la escasa información que había al respecto, los periodistas lograron documentar 517 casos de sacerdotes que habrían abusado de niños y niñas, y ninguno de los casos había sido remitido a las autoridades judiciales.
La decisión dejó claro que cualquier ciudadano, a través de un derecho de petición, podrá acceder a la información sobre casos de pederastia en Colombia.
Estamos a las puertas de la que podría ser la más profunda y radical depuración de la Iglesia católica colombiana, al menos en el tema de los numerosos delitos sexuales cometidos por clérigos y autoridades eclesiásticas, muchos de ellos contra menores de edad.
De ahora en adelante, los obispos y todas las comunidades religiosas estarán obligados a entregar la información que les sea solicitada en el marco de investigaciones sobre presuntas conductas de violencia sexual contra niños y adolescentes. Pero el fallo va más lejos y establece que se debe suministrar información sobre cualquier sacerdote que haya ejercido labores pastorales o se haya vinculado en su trabajo con la sociedad. Y sin límites de tiempo, lo cual conlleva la posibilidad de investigar y reconstruir la historia aun de curas ya fallecidos y de los protocolos y procedimientos que llevó a cabo (o no llevó a cabo) la Iglesia al conocer denuncias o comprobar prácticas penalizadas por el Código Penal. Las consecuencias de este fallo histórico, en el que dos magistrados (Cristina Pardo y Jorge Ibáñez) hicieron salvamento de voto, pueden ser monumentales e inclusive imprevisibles. Sería esperable en una institución que pretende ser antes que nada una fuerza moral, una profunda revisión de sus propios pecados, los de acción y todos los de omisión, una conciencia humilde en que debe expiarlos de muchas maneras, una oportunidad para corregirlos y pedir perdón sincero, y una gran seriedad en los propósitos de enmienda y de depuración.
Algo altamente improbable porque a pesar de los discursos públicos sobre la moral, casi desde sus primeros concilios, el secreto, el sigilo, la confidencia y todas sus desviaciones son una de sus piedras angulares, porque aunque la castidad no siempre fue condición para ejercer su magisterio, decidieron exigirla, sacralizarla, y prefirieron maniobrar con todos sus dobles discursos y con las aberraciones que conlleva negar la naturaleza humana; también porque desde hace mucho el compromiso corporativista se convirtió en una idolatría en la que a veces el amor y la devoción a la institución supera al amor y acatamiento a Dios, y en últimas por la arrogancia infinita que da monopolizar verdades reveladas y tener a la cabeza a un hombre que por doctrina es infalible en cuestiones de fe. Y, ya en un plano absolutamente mundano, resarcir económicamente los daños causados desde hace quién sabe cuántos años a miles de hombres y mujeres abusados, con huellas psicológicas imborrables, significaría una operación multimillonaria, que pondría a temblar todas sus finanzas. (Fuentes: Corte Constitucional de Colombia, Diario El Colombiano, El Espectador, El Tiempo, El País, Revista Semana).
Bueno, a esperar que Dios los coja confesados.
2.- DESCUBIERTO INTERCAMBIO DE GEMELOS EN 1988.
El causante de esta noticia, es el Instituto Materno Infantil de la capital colombiana, quien deberá asumir su responsabilidad por los daños emocionales causados a dos pares de hermanos.
El reencuentro de cuatro hermanos, separados al nacer y criados en familias distintas durante más de dos décadas, se produjo de manera fortuita y hasta milagrosa en un lugar de Bogotá.
Al notar un parecido físico inusual, decidieron someterse a una prueba de ADN, revelando la prueba que no había vínculo biológico entre quienes creían ser hermanos. Ese hallazgo dio inicio a una batalla legal que culminó con una sentencia histórica contra el Instituto Materno Infantil, porque un juez de Bogotá responsabilizó a dicho hospital por el intercambio de bebés registrado en diciembre de 1988, y ordenó una indemnización por los daños emocionales sufridos. Los cuatro hombres demandaron, y descubrieron la verdad sobre su origen, después de 26 años de desconocimiento.
Son dos pares de hermanos: Jorge Enrique y Carlos Alberto Bernal Castro, y William y Wilber Cañas Velasco. Al parecer, la confusión se produjo en la unidad de atención especial del hospital, cuando uno de los niños Cañas Velasco, trasladado desde Vélez, Santander, fue entregado por equivocación a la familia Bernal en Bogotá, mientras que uno de los gemelos Bernal fue llevado por la abuela a Santander.
El intercambio permaneció oculto durante más de un cuarto de siglo. La verdad salió a la luz solo después de que los hermanos, al encontrarse en un entorno laboral, advirtieron similitudes físicas que los llevaron a buscar respuestas.
Así las cosas, la prueba genética confirmó la ausencia de lazo sanguíneo, lo que motivó la presentación de una demanda contra el Instituto Materno Infantil, la Beneficencia de Cundinamarca y la Gobernación, entidades responsables del hospital en ese momento.
No obstante, durante el proceso judicial, las instituciones demandadas rechazaron cualquier responsabilidad. Argumentaron la inexistencia de registros médicos que probaran el error, negaron la presencia de daños psicológicos y sostuvieron que una de las familias estaba al tanto de la confusión. Sin embargo, el juez Asdrúbal Corredor Villate determinó que la única explicación posible para el intercambio era una falla grave en los protocolos de atención neonatal dentro del hospital.
El juez ordenó una compensación económica para los hermanos. El proceso legal se extendió durante casi ocho años, hasta que la decisión judicial puso fin a una larga espera por justicia.
En el ámbito legal colombiano, los pacientes afectados por negligencia médica tienen derecho a buscar reparación a través de diferentes vías. Pueden presentar una queja ante el Tribunal de Ética Médica correspondiente, interponer una denuncia penal si la conducta del profesional constituye un delito, o iniciar una demanda civil para obtener una indemnización por los daños sufridos.
3.- SE CASÒ 25 MESES EN 7 MESES.
Una mujer de 23 años de edad tiene sorprendida a las autoridades en Pakistán, al casarse 25 veces en solo siete meses.
Anuradha Paswan, quien también fue apodada por la policía como “la novia del saqueo y la fuga”, fue arrestada en Bhopal. La mujer formaba parte de un sofisticado “negocio matrimonial”, que ha causado pérdidas económicas a muchas personas, salió a la luz tras una denuncia policial presentada por un hombre llamado Vishnu Sharma. Según él, su novia, con quien se casó el 20 de abril, robó todos sus objetos de valor y se marchó el 2 de mayo.
La mujer robaba a sus esposos después de la ceremonia de matrimonio y con el fin de revelar el engaño, un agente encubierto se hizo pasar por novio y, gracias a la estrategia conocida como “trampa viva”, consiguió capturarla.
Resulta que Anuradha Paswan, tras el fin de su matrimonio anterior en una disputa doméstica, se mudó a otra ciudad y se unió a un grupo criminal. Después de las bodas, Anuradha aprovechaba la oportunidad para huir durante la noche con oro, dinero en efectivo y artículos electrónicos. Se dice que llevó a cabo esta estafa en varios estados, victimizando a 25 hombres en tan solo siete meses.
En India, la cantidad de veces que una persona puede casarse legalmente depende de si ha disuelto legalmente matrimonios anteriores y del marco legal/religioso bajo el cual se casa.
Aporte de los lectores: “¿Bipolar yo? Bipolar era la esposa de Ricardo Montaner: Iluminada y eterna, enfurecida y tranquila”, en “Déjame llorar”. (F.Castaño).