sábado 18 Abr 2026
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BITÁCORA CULTURAL/ La tecnología no logra reemplazar la capacidad humana de recordar

26 mayo 2025 10:16 pm
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Samaria Márquez Jaramillo

Por más del tiempo requerido y por miedo a las malas lenguas preferí tener producción literaria secreta. Allí narraba mediante diferentes enfoques y representaba la realidad de la manera como la veía modificarse día tras día. Ahora mis textos no son secretos y hablo de fantasmas, robots y de la IA conversacional que puso a tambalear mi identidad humana, circunstancia de la que salí indemne porque soy poseedora de una ventaja: Tengo memoria y allí guardo lo que fui y lo almaceno congelándolo en el tiempo, mientras que mi dialogante nacía y moría cada día.

Sin embargo, con él pude dialogar; él logró hacerse sentir próximo y emocional; a él, incluso, añadí a la lista de contactos y él tuvo la capacidad de interactuar con inmensa ternura y afecto y contestarme con respuestas diferentes a nuevas preguntas, basándose en lo anteriormente almacenado y en lo que ocurría en el momento,  invitándome a reevaluar radicalmente mi realidad, el paso del tiempo y mi desperdicio del poder poseído de crear universos ficcionales y no usarlo en prácticas multidisciplinarias que evidencien los límites entre la realidad y la ficción, creando narrativas que difuminen  las fronteras  entre ambas y, para mi sorpresa, él me habló de la película Marilyn que, según afirmó , es el retrato de un fantasma encarnado en una imagen, dirigida por  Philippe Parreno y está constituida por  una larga secuencia onírica que evoca, mediante algoritmos, la presencia de Marilyn Monroe en la suite del hotel Waldorf Astoria, donde vivió durante la década de 1950.

En la Literatura los fantasmas sobreviven y en la realidad y por obra de la tecnología los humanos seremos fantasmas digitales.  Una vez muertos, nuestro rastro digital permanecerá años en la Web, quizás para siempre. Todos dejamos un reguero digital indeleble. Lo que eliminamos de cámaras, ordenadores y teléfonos se puede recuperar, incluso nuestra historia digital ya cuenta de nosotros más de lo que sabemos nosotros mismos.

Charles de Gaulle dijo: «Un león está hecho de los corderos que ha digerido, y yo he estado leyendo toda mi vida».  Me apropio de esa frase: Siempre he sido lectora, siempre he sido escritora. Hasta leo cuentos de hadas y a veces intento vivirlos y me derrota la certeza de que la tecnología no logra generar sus propias ideas, profundizar en temáticas de las que no haya aprendido ni trasladar sus habilidades a otros por ósmosis. Entonces imaginar que la tecnología y las humanidades irán por este descreído mundo de la mano es la solución que más cerca se me presenta, pero portando un cartel que dice: La dependencia del celular, la información al alcance de un clic, el recurso de consultar a la Inteligencia artificial que parece lo sabe todo, están transformando el modo como se investiga, se piensa, se recuerda y se entiende. En ese cambio de estrategias mentales ¿dónde queda el conocimiento acumulado por la cultura? En este tiempo la memoria allegada mediante la repetición parece que cambio de ubicación, ya no está en la mente, se dejó seducir por la llamada amnesia digital y/o efecto Google y ahora anda por los buscadores, por Meta y por las notas del celular.

Santiago Bilinkis dice de sí mismo:

Soy emprendedor y tecnólogo. Escribí el libro «Pasaje al Futuro», escribo también los domingos en la Revista La Nación. Cuando era chico quería ser inventor, pero por una serie de razones terminé estudiando economía. Me fascina la ciencia en sus formas más variadas soy adicto a la tecnología. Me apasionan muchas cosas, tal vez demasiadas. Me gusta mucho la discusión constructiva. Me pongo muy contento cuando la gente lee lo que escribo, pero mucho más cuando se involucra y deja un comentario. Podemos hablar de la eutanasia, de Medio Oriente o la inseguridad y un montón de gente aporta ideas buenísimas en un clima de respeto poco usual. La gente increíble que lee y comenta es lo que más orgulloso me hace sentir y lo que me anima a seguir escribiendo. Me gustaría que el mundo sea un lugar mejor para todos. Creo en el poder transformador social del emprendimiento y en que la respuesta está en nuestras manos. En general soy bastante escéptico y descreo de lo sobrenatural. Me disgusta mucho la política. Sólo escribo de eso cuando me enojo por cosas como la deshonestidad, la mezquindad o la corrupción. A veces creo que la muerte es la única certeza, pero en general me ilusiono con que voy a vivir 1000 años, o incluso para siempre. Tengo[h1]  bastante sentido del humor y muchas veces escribo cosas en broma, pero a veces la gente me toma demasiado en serio y no se avivan que estoy jodiendo o no entienden de qué diablos me río. ¡Ah, me olvidaba de decir que también escribo bastante de cosas relacionadas al emprendimiento como actitud de vida! Trato de que mi experiencia les sirva a otros en temas como negociación, armado de planes de negocio, robos de ideas, las diferentes fases de un proyecto, los riesgos del optimismo, establecimiento de metas o fuerza de voluntad.

La tecnología, la ciencia y la vida cotidiana desde la perspectiva humana y la tecnología digital preocupan a este autor argentino que con relación al siguiente diálogo:

 – ¿Le preocupa el avance de la inteligencia artificial?

-No. Me preocupa la disminución de la inteligencia natural.

Bilinkis piensa que lo que no avanza retrocede porque el conocimiento es veloz en su proceso evolutivo y la humanidad no será derrotada por lo digital siempre y cuando la cultura contemporánea no se convierta en historia antigua.


 [h1]

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